10-10-2018

Batlle i Roig: Can Bisa centro cultural y nuevas viviendas

Batlle i Roig,

Andrés Flajszer,

Barcelona, España,

Centro Cultural, Condominios,

Reacondicionamiento,

Una delicada intervención de recuperación de una casa del siglo XIX y de un área en desuso destinada a viviendas. Este es el nuevo espacio Can Bisa, fruto del proyecto de transformación del estudio catalán Batlle i Roig en Vilassar de Mar, cerca de Barcelona.



Batlle i Roig: Can Bisa centro cultural y nuevas viviendas
Batlle i Roig interviene en Can Bisa, una propiedad del Ayuntamiento de Vilassar de Mar, localidad de unos 17.000 habitantes situada en la costa, al norte de Barcelona. La presencia en esta propiedad de una casa de finales del siglo XIX, con estucados blancos, molduras y capiteles clasicistas, requería un adecuado proyecto de valorización por parte del Ayuntamiento, que estaba interesado en restaurar la casa para destinarla a albergar oficinas municipales y un centro cultural. Rodeada por una zona verde que se encontraba en estado de abandono, la casa limitaba con una antigua fábrica, en desuso desde hacía tiempo. Se decidió, en el marco del nuevo proyecto, demoler la fábrica para realizar un interesante programa de viviendas de protección social y espacios culturales.
En el plan original confiado a Batlle i Roig, los espacios de la casa debían albergar, además de las oficinas municipales, un auditorio y salas anexas, pero cuando se verificaron las dimensiones, se cambió el plan y se optó por la realización de un nuevo edificio mixto destinado a viviendas y equipamientos cultural, en el que se albergarían los espacios públicos, en el lugar ocupado por la vieja fábrica.
En el nuevo Can Bisa, un bloque en forma de L, situado en la parte este del terreno de 2.000 metros cuadrados, complementa la vieja casa. Este diseño ha permitido crear un patio central que comunica el nuevo complejo con la preexistencia, pese a que los lenguajes arquitectónicos de cada edificio son claramente distantes en el tiempo. Al patio, cuya altura queda por debajo del nivel de la calle, dan el auditorio y el café. Las salas anexas son más interiores y los apartamentos se sitúan en las plantas superiores. Dos rampas con inclinaciones opuestas permiten superar este desnivel, creando un nudo de tránsito peatonal entre las calles que rodean el lugar, la calle de Monsterrat y la calle del Rector Bartrina. Este recorrido, que atraviesa el área de norte a sur, se conecta con los jardines de altas palmeras que rodean la casa, creando un oasis exuberante en el que destaca el blanco brillante de los estucos de los muros. El frente de la calle del Rector Bartrina, con una verja corredera baja, se convierte en la entrada principal del lugar. Estos jardines son escenario, entre otros, del Vidmar Festival, un evento periódico en el que participan numerosos artistas locales y de fuera.
La composición del nuevo bloque cultural y residencial está inspirada en la casa Can Bisa y en el entorno urbano del centro histórico de Vilassar de Mar, que, desde la playa, sigue el recorrido de la riera de Cabrils, hoy enterrada y a la que recuerda más humildemente. Resulta evidente la elección de mantener, en la nueva construcción, la misma escala de la preexistencia. La nueva construcción supera por poco la altura de la casa, alineándose con la de los edificios residenciales circundantes, acentuando así la idea de un abrazo figurado del nuevo edificio al antiguo. El nuevo edificio, con tejado único inclinado, presenta una parte más corta y más alta que despunta sobre la casa. La cubierta del atrio y también las terrazas de los apartamentos que dan a la casa se han diseñado con el deseo de continuidad visual entre lo público y lo privado. A las fachadas sin alero, rigurosamente contemporáneas, les otorga movimiento el ritmo de las ventanas, altas y estrechas, de proporciones análogas a las de los edificios cercanos. Los postigos de madera se convierten en rejillas de metal y los cerramientos surgen de las fachadas como finos marcos, mientras que los elaborados balcones son reproducidos mediante losas lisas de vidrio. 
La continuidad formal entre los lenguajes resulta evidente, logrando valorizar la distancia histórica entre las dos construcciones. Como en Can Bisa, las nuevas fachadas están dotadas de un acabado superficial de estuco blanco, pero realizado en bandas de diferentes anchuras y acabados. La influencia de Oriente Medio se nota en el uso de celosías, realizadas directamente en la fachada en ladrillo. 
En la esquina entre la calle del Rector Bartrina y la calle de la Pau, las viviendas conservan un detalle de las ventanas de la vieja fábrica demolida, otra señal del recorrido histórico de este lugar.

Mara Corradi

Architects: Enric Batlle, Joan Roig - Batlle i Roig arquitectura SLP  
Client: Vilassar de Mar Council / Vilassar Societat Municipal de Promocions Urbanes S.A.
Location: Vilassar de Mar, Barcelona (Spain)
Lot size: 1.845 sqm (new project) / 255 sqm (refurbishment)
Start of work: 2009
Completion of work: 2011 
Photographs: © Andrés Flajszer
 
www.batlleiroig.com 
http://www.carmebalada.com/

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