18-03-2020

Barozzi/Veiga: centro cultural y escuela de danza Tanzhaus, Zúrich

Barozzi/Veiga,

Simon Menges,

Zúrich,

Arquitectura y Cultura, Centro Cultural, Colegio,

Para el estudio Barozzi/Veiga 2019 se cerró con otra importante realización, resultado de la adjudicación de un concurso internacional. La nueva sede de la escuela Tanzhaus de Zúrich representa un importante símbolo arquitectónico capaz de transformar la orilla de Limmat, recalificando la ribera.



Barozzi/Veiga: centro cultural y escuela de danza Tanzhaus, Zúrich

Entre los estudios europeos más interesantes en este momento histórico, Barozzi/Veiga completa otra obra meticulosa, también en esta ocasión resultado de un concurso. De nuevo se ocupan de un prestigioso edificio público de la ciudad, y de nuevo es una obra importante que conecta el lugar en sí con su historia y su carácter simbólico. Estamos hablando de la nueva sede de la Tanzhaus di Zúrich, la famosa escuela de danza contemporánea, que quedó arrasada por un incendio en 2012 y se ha reconstruido en 2019 pasando por un concurso público.
Es un trayecto que bien conocen Fabrizio Barozzi y Alberto Veiga, cuyas realizaciones más significativas, como la Szczecin Philharmonic Hall, la ampliación del Museo de Arte de Coira, la escuela de Música de Brunico y el nuevo Museo Cantonal de Bellas Artes de Lausana han seguido precisamente este proceso. Intervenciones ejemplares de reparación del tejido urbano, de exteriorización de lo que no era visible o aprovechable, de pacificación con la historia, ya esté presente en los edificios conservados o en la memoria del lugar. Un recorrido que también es una declaración de intenciones para este estudio con sede en Barcelona y que concierne también a los últimos encargos prestigiosos que han recibido, como el estudio del nuevo plan maestro del Chicago Art Institute y la nueva sede de la Oolite Arts en Miami, que se está llevando a cabo actualmente.
La escuela de danza Tanzhaus es el centro suizo más importante de danza contemporánea a pesar de haberse fundado solamente en 1996. En aquella época ocupaba, junto con la Swiss Textile School, los edificios de una antigua fábrica de seda emplazada a orillas del río Limmat, pero en 2012 un incendio destruyó el escenario principal. El ayuntamiento se activó rápidamente y emitió un concurso internacional para proyectar un nuevo edificio, aprovechando para transformar a la vez esa parte de la ribera. Dos años más tarde se adjudicó la victoria a la propuesta de Barozzi/Veiga, la obra duró menos de tres años respetando el presupuesto establecido y el nuevo edificio se inauguró y abrió sus puertas al público el 6 de septiembre de 2019.
Provoca una sonrisa leer en la prensa local que ha sido suficiente una “sencilla construcción” para crear espacios sorprendentes. Porque es cierto que la Tanzhaus, al igual que otras obras de Barozzi/Veiga, resulta en apariencia sencilla, de comprensión inmediata, pero su sencillez es el resultado de la síntesis formal de un estudio meticuloso. Es verdad que es sencilla, y en ocasiones casi imperceptible, porque se inserta en su contexto con tanta armonía que resulta natural, algo propio del sitio. Cuando se contempla la obra de arquitectura a orillas del Limmat se puede pensar que siempre haya formado parte del lugar. Su volumen en gradas que se amoldan al declive de la colina desde la Wasserwerkstrasse 127, la fachada continua con aberturas trapezoidales, forma de síntesis lograda observando las infraestructuras de los alrededores (los viaductos, los atracaderos del río, las numerosas estructuras flotantes longitudinales que caracterizan el contexto), el mismo hormigón a vista (que evoca la estructura anterior) ceñido por los trazados peatonales que se unen al paseo fluvial, todo habla el mismo idioma que las estructuras vecinas.
Y de esta forma se ratifica una vez más la teoría de la “monumentalidad sentimental” que Barozzi y Veiga expresan como una arquitectura en “equilibrio entre lo específico del lugar y lo autónomo de la forma”.
Desde luego no se puede decir que esta larga fachada de vacíos y llenos trapezoidales pase inobservada. Al contrario, en ella y en la estructura estratificada que se apoya en la colina reside la fuerte identidad del nuevo monumento ciudadano, la pieza que faltaba para regenerar el espacio público que se encuentra delante en la ribera del río. Los proyectistas afirman que la elección de la forma trapezoidal de las aberturas es el resultado de una nueva interpretación del tradicional sistema ortogonal de pilares, vigas y ventanas rectangulares. Una forma, la del trapecio, a la que se llega como síntesis, al buscar la máxima permeabilidad entre el exterior y el interior, entre el paseo a orillas del río y el paseo del vestíbulo, y a la vez que se mantienen los niveles climáticos en el edificio. La repetición de esta particular forma y el empleo de un hormigón aislante de excelentes prestaciones permitieron realizar una fachada estructural continua, que simultáneamente protege y caracteriza el edificio.
La distribución se organiza en dos niveles, separando las actividades privadas en la planta de arriba y las públicas en la planta baja. Aquí se encuentran las salas de ensayo a las que se llega por el largo vestíbulo que también incluye el bar, y cuya entrada enlaza directamente con el paseo por la orilla del río y con la escalinata por la que se sube a Wasserwerkstrasse. En la planta de arriba hay una terraza privada sobre el tejado del vestíbulo y en el interior, las oficinas y el gran auditórium para espectáculos. En el segundo nivel la serie de aberturas trapezoidales se sitúan en el friso alto de la pared exterior, de forma que se ilumina el escenario con luz natural. Los dos ritmos diferentes de las ventanas generan dinamismo en la fachada modular.
Vista desde la orilla opuesta del Limmat, la Tanzhaus destaca como expresiva y vital, mientras que queda oculta a la vista desde la calle que discurre por encima, desde la cual se entrevé solo el bloque del ascensor, de hormigón desnudo. Otra señal que evoca un pasado industrial del que se sigue conservando el recuerdo.
Una obra innovadora, no solo por sí misma, sino porque ha sido capaz de transformar una zona de la ciudad convirtiéndose en referencia visual urbana. Una síntesis arquitectónica tan lograda que ha inspirado la creación del nuevo logo dinámico de la Tanzhaus.

Mara Corradi

Architects: Barozzi/Veiga (Fabrizio Barozzi, Alberto Veiga)
Team: Katrin Baumgarten, Verena Recla; Patrick Boner, Paola Calcavecchia, Raquel Corney, Marta Grządziel, Adrien Mans, Cristina Porta, Agnieszka Samsel, Ivanna Sanjuan, Malte Sunder-Plassmann, Diletta Trinari, Maria Ubach
Project manager: LeanCONSag | Dominik Schlatter
Client: Eigentümerin Immobilien Stadt Zürich (represented by Stadt Zürich, Amt für Hochbauten)
Competition: 2014
Project: 2015-2018
Construction: 2016-2019
Location: Zürich, Switzerland
Usable floor area: 1.500 sqm
Consultants: Pöyry Schweiz AG (Structural engineer); hps energie consulting AG, Walter Salm, Meier & Partner AG Gerber + Partner Haustechnik AG (Services engineers); GKP Fassadenplanung AG (Façade consultant); Energiekonzepte AG (Building physics and Minergie consultant); Tokyoblue GmbH (Stage Design); Rocket Science GmbH (Acoustic consultant); Müller Illien Landschaftsarchitekten GmbH (Landscape Architects); WBG AG | Weiersmüller Bosshard Grüninger (Signage)
Photos by: © Simon Menges

https://barozziveiga.com/
https://www.tanzhaus-zuerich.ch/en/


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