01-08-2012

Andrea Oliva: antiguas torres del agua en Budrio

Andrea Oliva,

© David Zilioli,

Bolonia, Italia,

Centro Cultural, Tiempo libre,

De cristal, Cemento,

Premio, Recuperación/Restauración,

En el ámbito de la reconversión de áreas y edificios en desuso, Andrea Oliva firma el proyecto de las antiguas torres del agua, transformando la arqueología industrial de Budrio (Bolonia) en arquitectura contemporánea con finalidades comunitarias. Materiales y formas antiguos son traducidos según el espíritu actual en una intervención que se ha convertido, ya, en símbolo urbano.



Andrea Oliva: antiguas torres del agua en Budrio
La obra, llevada a cabo respetando la historia, puede aumentar el interés hacia el monumento, no entendido como arqueología de un pasado nostálgico sino como arquitectura renovada que se ofrece hoy a la apropiación de los contemporáneos. Abrió el camino a esta filosofía, definida como regeneración urbana, el proyecto de la Tate Modern, la central eléctrica londinense transformada en museo por Herzog y De Meuron y cuyas trazas son reconocibles hoy en proyectos como la antigua fábrica de Sheffield, transformada en restaurante y oficinas por Project Orange, o la antigua cárcel de Palencia reconvertida en centro cultural por el Estudio Exit.
Ha sido finalizada recientemente la restauración funcional del antiguo acueducto de Budrio, en la provincia de Bolonia, obra del arquitecto Andrea Oliva, que, en poco tiempo, se ha convertido en lugar de encuentro para los jóvenes de la ciudad, lo cual pone de manifiesto el valor de la arquitectura en la creación de espacios para la comunidad. Se trata del proyecto ganador de la edición 2003 del Premio Centocittà, un concurso nacional destinado a las administraciones públicas, impulsado por la Compagnia di San Paolo, con jurado presidido por Renzo Piano, que promueve la recuperación de edificios públicos en desuso situados en los centros históricos, con fines comunitarios.
La acción de conservación realizada en las estructuras y los interiores de las dos torres piezométricas, cuya construcción se remonta a principios del siglo XX, ha revelado las formas y los colores originales del revoque y los ladrillos del revestimiento. De ellos se ha derivado la reflexión sobre la elección de materiales y colores para los nuevos edificios. La transformación funcional del antiguo espacio industrial ha previsto una tercera torre, conexión entre las dos torres octogonales, y una nueva construcción destinada a albergar exposiciones, que cierran el trazado de la edificación, aludiendo a un hilo lógico entre pasado y presente que se manifiesta en la clara distribución de los edificios. El ladrillo de las dos torres originales se convierte en ladrillo de vidrio en la tercera torre, que actúa como cuerpo de distribución, mientras que la planta circular simplifica las octogonales: su significado va más allá de su finalidad funcional, ya que cuando se ilumina desde el interior se convierte en linterna a escala arquitectónica, haciendo del complejo de las torres del agua un punto de referencia visual también de noche.


Para la celebración de conferencias y conciertos se han reconvertido el depósito de agua enterrado y la sala octogonal de la torre baja, mientras que las zonas de conexión han mantenido su carácter de “ espacios temporales”, en los que se pueden organizar talleres y cursos didácticos. Como evocación del antiguo recinto urbano de murallas y del foso, el edificio expositivo delimita el lugar por el norte con su planta rectangular y una fachada impenetrable con paredes ventiladas de ladrillo. En cambio, se abre hacia la avenida de entrada al sur, presentando un sistema de celosía de lamas móviles de acero corten, reguladas mediante sensores automáticos para la regulación del clima interior. La filosofía de la restauración, que ha querido la eliminación de los elementos técnicos en favor de la apertura de los espacios, ha mantenido su espíritu, haciendo de los materiales brutos y de los acabados industriales el lenguaje de una nueva arquitectura expositiva.

Mara Corradi

Proyecto: Andrea Oliva
Colaboradores: Enrico Prandi, David Zilioli
Cliente: Ayuntamiento de Budrio
Lugar: Budrio (Italia)
Proyecto de estructuras: Leonardo Berni
Superficie útil bruta: 2.500 m2
Superficie del terreno: 12.000 m2
Concurso: 2003 (premio Centocittà, primer clasificado)
Inicio del proyecto: 2003
Finalización de las obras: 2009
Empresa constructora: A.T.I. Reale Mario s.r.l. - I.D.S. impianti s.r.l.
Cerramientos de hierro y ventana con acristalamiento de doble cámara
Fachadas de acero corten (ventilada), ladrillo (ventilada) y hormigón visto
Cubierta con verde extensivo (sedum)
Estructura de cemento armado y forjados de predalles
Revestimientos interiores de resina
Pavimentos de resina y madera
Iluminación: Lucifero’s
Fotografías: © David Zilioli, Andrea Oliva

www.cittaarchitettura.it


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