25-02-2019

ARCHI-PUNCTURE

Diller, Scofidio + Renfro,

Iwan Baan, Timothy Schenck, Liz Ligon,

Nueva York, Estados Unidos,

parco urbano,

Green Architecture,

Verde,

El experto de arquipuntura observa la ciudad y cuando detecta puntos críticos, aplica sus agujas para aliviar tensiones y permitir que la energía comprimida fluya.



ARCHI-PUNCTURE
Con gran atención, sensibilidad y delicadeza, el experto de arqui-puntura observa la ciudad y cuando detecta puntos críticos, aplica sus agujas para aliviar tensiones y permitir que la energía comprimida fluya. Estas acciones concretas en los meridianos cruciales tocan los nudos donde se acumula tensión, y una vez estimulados, con el tiempo van adquiriendo una lenta estratificación, una nueva vida. No siempre el efecto logra un cambio inmediato, pero una actuación premurosa y selectiva infunde a las articulaciones inactivas suficiente inercia e impulso hacia un rejuvenecimiento posterior. Marco Casagrande, arquitecto finlandés, describe metafóricamente el fenómeno como: "una hierba capaz de ahondar sus raíces en el más mínimo resquicio en el asfalto y que con el tiempo se difundirá’ por toda la ciudad’. La acupuntura urbana es la hierba y el punto en el que se aplica es la grieta”. Ofreciendo a estas áreas vulnerables una ocasión de apertura silenciosa y ligera, que no tiene nada que ver con una arquitectura demasiado rígida y dominante, pequeños proyectos por una regeneración contribuirán al crecimiento social orgánico, plantando semillas de curiosidad en la colectividad, aprovechando una propensión positiva de participación.

Diller Scofidio + Renfro's, en colaboración con James Corner Field Operations, landscape architects y Piet Oudolf, paisajista, en 2003, se adjudicaron el concurso para reconvertir la New York City High Line. Esta tranquila línea ferroviaria elevada se extiende a través del tráfico caótico en el extremo oeste de Manhattan, y para ella consiguieron componer una nueva melodía, transformando la infraestructura de acero abandonada en uno de los parques neoyorquinos más frecuentado y animado a lo largo de todo el año. Teniendo en todo momento en cuenta el contexto existente y con la generosidad de renunciar a un acto de vanidad, dieron a la gente la posibilidad de descubrir un nuevo espacio, un rincón pleno de libertad en un clímax verde, en fuerte contraste con la realidad inmediata, saturada y caótica. Se aplicaron las agujas respetando totalmente el fascinante carácter salvaje que suponía el estado original de abandono. Toques discretos y acertados de grandes aberturas irregulares en el suelo de madera, han provocado que fermentara el crecimiento espontáneo de abundantes espesuras de vegetación. "Al abrir el suelo permitimos que las plantas sangren", declaró el arquitecto del paisaje James Corner, "casi como si las plantas colonizaran las zonas pavimentadas: se produce una especie de fusión o sangrado o sutura entre la dureza de la pavimentación, la superficie por la que las personas pueden pasear, y la vegetación... “.



Cientos de plantas autóctonas, resistentes y de escaso mantenimiento, proporcionan comida y reparo a especies de animales salvajes, preservando así la biodiversidad’. Los puntos de acceso son muchos y están pensados para todos, incluidas las personas con discapacidades, y se caracterizan por una gran heterogeneidad: la diversificación de las propuestas incluye juegos de agua con áreas de relax al sol, amplios céspedes y puntos estratégicos desde los que admirar el panorama alrededor y por debajo. Evitando una solución en serie, el equipo logró crear un ambiente incontaminado que de verdad todos pueden disfrutar, una situación ‘sin itinerarios’ que da a la gente la posibilidad de moverse libremente y decidir aprovechar la propuesta como cada uno prefiera.
Una vez que se marcó la línea como el esbozo ligero y preciso de un sastre, la High Line empezó a concentrar una amplia adhesión espontánea. El proyecto se remonta al 2009 y durante todos estos años, en lugar de perder su atractivo, se ha ido convirtiendo en una pieza cada vez más significativa e importante de la identidad metropolitana. Atrae cada vez a más y más gente de todas las edades y con los intereses más dispares. Es la población la que se ocupa de cuidar los espacios, por medio de grupos de voluntarios y de comités de barrio y no solo se refiere a las actividades de jardinería, sino que también se organizan eventos artísticos y culturales. El objetivo es generar una sensación de identidad colectiva mediante la responsabilidad de una gestión compartida. El parque simboliza un dinámico ciclo vital – su decadencia y renacimiento - en constante evolución, ofreciendo una plataforma para las historias y voces de todos, repleta de actividad y vida.



Los expertos de arquipuntura no han abandonado a su ‘paciente’, y van renovando las acciones que hacen fluir la energía con momentos intensos de conexión y participación, como la iniciativa "The Mile-Long Opera: a biography of 7 o’clock". Diller Scofidio + Renfro y el compositor ganador del premio Pulitzer, David Lang, aprovechan la teatralidad escénica del lugar, transformando las vías que se extienden ante 30 manzanas en un escenario único donde cada tarde, en el mismo momento, un millar de cantantes realizan un espectáculo coral, contando multitud de historias reales y personales que suceden en la capital en rápida metamorfosis. Es una especie de experiencia inmersiva emotiva y física: la hora de la cita no es casual, sino que pretende destacar cómo ha cambiado este momento de transición del trabajo a casa y a la familia. El cambio y la vida urbana son los temas de la ópera: la gente tiene que caminar lentamente y en silencio, sin distraerse con el móvil, paseando entre los actores, aprovechando la l’ocasión’ de reflexionar sobre los distintos enfoques. El objetivo es crear intimidad a pesar del ruido ensordecedor del entorno y del numerosísimo público. El set resulta de lo más espectacular: en la oscuridad del crepúsculo únicamente las viseras o las tazas de café de poliestireno fluorescentes iluminan el rostro de los artistas, mientras que desde la posición elevada se pueden observar los edificios antiguos y nuevos que como si fueran el fondo del escenario ofrecen una aportación inesperada y espontánea que no estaba contemplada en el guion.

La acertada fórmula de esta manipulación puntual se basa en haber integrado un vacío entre espacios, rellenando la fragmentación respecto a las zonas limítrofes, conservando de forma íntegra el ambiente de las distintas expresiones temporales y provocando entre ellas una interacción carismática. La discontinuidad de un tiempo que por un instante queda suspendido entre pasado y presente le da a esta laceración en el caótico, ruidoso y compacto tejido urbano el poder seductor del contraste. La High Line adquiere una connotación real de espacio de en medio, prestándose a un juego de significados inesperados, una posibilidad inagotable de programas, ingredientes y declinaciones. Encuentros, relaciones, nuevas fórmulas intensifican sus vibraciones y su fuerza inclusiva. Modelo de proyectación colaborativa de trascendencia social y política, la propuesta, en una posición privilegiada, al liberar la presión del meridiano ha inspirado y provocado un efecto dominó por todo el cuerpo de Manhattan: en las inmediatas cercanías han empezado a surgir muchos proyectos nuevos, y a partir de ese momento revitalizar estructuras abandonadas en espacios comunes se ha convertido en una tendencia cada vez más extendida.

Créditos: 
Diller Scofidio+ Renfro: https://dsrny.com
Fotografos: ©Iwan Baan/Courtesy of the High Line, ©Liz Ligon/Courtesy of the High Line, ©Timothy Schenck/Courtesy of the High Line & ©High Line/Courtesy of the High Line

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