21-10-2020

Casa RM de Alric y Galindez, entre la Pampa y el Océano Atlántico

Santiago Alric, Carlos Galindez, Federico Lloveras,

Albano Garcia,

Buenos Aires,

Ville,

Al sur de Buenos Aires, entre la Pampa y el Océano Atlántico, nos ocupamos de una casa sencilla, pero con una posición privilegiada. La estructura es ligera y esencial, y se apoya sin resultar invasiva en una duna a poca distancia de la playa. En condiciones de un retiro casi mágico, los arquitectos argentinos Alric y Galindez han creado la Casa RM para disfrutar de los sugerentes panoramas naturales sin alterarlos y reduciendo al mínimo su huella ecológica.



Casa RM de Alric y Galindez, entre la Pampa y el Océano Atlántico

El estudio de arquitectura argentino Alric Galindez Arquitectos realizó al sur de Buenos Aires, cerca de Mar de Ajó, una residencia de vacaciones que se puede definir icónica. Casa RM transmite la identidad arquitectónica y paisajística argentina, hecha de sencillez, naturaleza y sugestión.

La zona turística de Mar de Ajó es el punto más al este de toda la Argentina, que se expande hacia el Atlántico. Se trata de una localidad agradable, que se caracteriza por el encuentro de dos panoramas naturales de lo más sugerentes: la pampa y el mar. Grandes dunas, arena y una vegetación con colores que van del verde al dorado, se convierten en el marco de Casa RM, al que se añade el viento, que en estos parajes sacude las costas incesantemente. Al contemplar el entorno atentamente desde cualquier punto de la terraza entorno a la casa, no se percibe una sola señal de antropización. En resumidas cuentas, Casa RM es un lugar remoto, inmerso en la naturaleza, una característica bastante rara en un mundo que cada vez con mayor frecuencia edifica estropeando el espacio dedicado a los panoramas naturales.

Alric y Galindez, conscientes de la responsabilidad ecológica que implica construir en lugares incontaminados, hicieron todo lo posible para reducir al mínimo la incursión de Casa RM en el ambiente. Sólo se cimentaron diez pequeños cubos para anclar la estructura ligera a la duna en la que se sitúa. En cada uno de ellos se apoya un sistema de cuatro postes de madera abiertos que sostienen una superficie de casi 200 m2 distribuidos en una única planta. De esta forma se reduce drásticamente la huella de la casa, sin renunciar a un tamaño generoso que incluye un dormitorio de matrimonio, dos baños y sobre todo un gran espacio diáfano con comedor, cocina y salón, el auténtico eje de la vivienda.

La casa tiene forma rectangular y se llega a la plataforma por dos accesos. Su disposición es paralela a la costa y los laterales largos están pensados para acoger una terraza con dos zonas distintas: la primera da hacia el océano y la segunda hacia la pampa. La terraza que da hacia la costa es descubierta, para aprovechar al máximo las horas de sol, mientras que la que mira hacia el campo es cubierta para quedar reparada de los fuertes vientos que soplan en esta región argentina.

Esta composición decidida por los arquitectos situó las bases para disponer enormes cristaleras a ambos lados del salón, haciendo que la casa sea en realidad transparente, con lo cual desde cualquier punto la mirada puede abarcar los distintos panoramas naturales que se pierden en el horizonte. No es casualidad que la integración de ambos paisajes fuera el punto fundamental del proyecto de Carlos Galindez y Santiago Alric, los cuales partieron del espacio común central para desarrollar entorno a él los demás elementos, como los servicios y los dormitorios, sin afectar a las amplias vistas.

Además, para respetar la idea de sostenibilidad y sencillez que caracteriza al proyecto, se emplearon materiales baratos y que se consiguen in situ. La estructura es en gran parte de madera, con algunos elementos de metal. Los interiores también están revestidos de madera. Toda la casa se presenta como una pequeña mancha blanca que en parte queda oculta por la vegetación, en el panorama natural incontaminado. Al entrar en ella, el candor rústico de las paredes crea un contraste con el mobiliario elegido en los tonos marrones del cuero y de la madera.

La forma de la casa y de su cubierta se determinaron por la necesidad de optimizar la ventilación y el aislamiento térmico, para que la casa no tenga necesidad de utilizar climatización artificial. Solo para los días más fríos se incluye una estufa de leña que puede que no se use nunca, pero que también decora el salón aportándole un toque acogedor y retro.

La obra de arquitectura de Alric e Galindez en definitiva no es solo una residencia apetecible para irse de vacaciones, realizada con gusto y sin excesivos gastos, sino que también es un excelente ejemplo de cómo se puedan proyectar residencias icónicas, sugerentes y ecológicas al máximo, sin afectar de forma permanente al paisaje, es más, adelantándose a un futuro en el que la construcción podría no existir más.

Francesco Cibati

Location: Mar de Ajó, Pcia. de Buenos Aires
Authors: Arq. Carlos Galindez, Arq. Santiago Alric, Arq. Federico Lloveras
Collaborators: Lucas Torres Agüero, Joaquín Adot
Firm/Owner: Private
Interior area: 112m2
Outdoor covered area: 54 m2
Total area: 155 m2
Photography: Albano García

www.alricgalindez.com.ar

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