05-06-2019

Barkow Leibinger: Trumpf Smart Factory, Chicago

Barkow Leibinger,

Steve Hall, Simon Menges,

Chicago, Estados Unidos,

Fábricas,

De cristal, Siderúrgico,

El proyecto realizado por Barkow Leibinger para Trumpf Smart Factory en Chicago es todo un experimento en cuanto a tipología de construcción. Acoge la sede de representación y las oficinas, junto al espacio de exposición, todo ello en pleno corazón del distrito metalúrgico del "Rust Belt” estadounidense. El proyecto de Barkow Leibinger valoriza las competencias empresariales a través del volumen arquitectónico.



Barkow Leibinger: Trumpf Smart Factory, Chicago

En la zona de Hoffman Estates de los alrededores de Chicago, junto a la carretera Interstate 90 que lleva al aeropuerto, Frank Barkow y Regine Leibinger han proyectado la nueva sede de la empresa Trumpf, una smart factory que se emplaza en un contexto de instalaciones industriales y áreas de servicio. Se establece un singular paralelismo con Ludwig Mies van der Rohe, que al abandonar Alemania tras la victoria del Nacismo, había empezado un nuevo capítulo profesional en Chicago. El estudio Barkow Leibinger, con sede en Berlín, ha recibido el encargo de una gran empresa de origen almana para proyectar una smart factory precisamente en la gran metrópolis del estado de Illinois.
Pero no se trata únicamente de coincidencias biográficas. La influencia del lenguaje de Mies van der Rohe también destaca con fuerza en la composición y las elecciones estructurales del estudio berlinés.
La obra ha aplicado revestimientos con tablones de madera para reivindicar el vínculo con la tierra, con los prados, con el enclave que se caracteriza también por un pequeño estanque en torno al cual se articula la composición arquitectónica. Y sin embargo si se observa con un mínimo de detenimiento bajo la superficie se puede admirar el ritmo ordenadísimo y esencial de fachadas de acero y cristal que tanto debe al maestro alemán del Movimiento Moderno.
Pero empecemos por el principio, el contexto paisajístico en el que Barkow Leibinger ha trabajado, una zona al noroeste de Chicago dedicada al sector industrial que forma parte del denominado “Rust Belt”, la mayor área estadounidense relacionada con la transformación del acero y del carbón. Actualmente este nombre evoca sobre todo el declive económico que ha afectado a esa gran zona que se extiende desde los Montes Apalaches hasta los Grandes Lagos, y que en las últimas décadas ha realizado una reconversión de la producción a las altas tecnologías. Entre las empresas que han logrado transformar sus competencias y hacerlas evolucionar hasta la Industria 4.0 también se incluye la Trumpf. La empresa, que empezó hace prácticamente un siglo como simple taller, encargó el proyecto de un contenedor arquitectónico para albergar las máquinas conectadas con los sistemas informáticos, transformándolas de instrumentos especializados en objetos de exposición para la clientela.
Para empezar, Barkow Leibinger ha organizado la sede en dos partes correspondientes a dos volúmenes regulares, distintos y unidos por una esquina, uno en el lado norte, hacia el área industrial y el otro en el lado sur que da a la Interstate. Al primer vistazo se aprecia que comparten también una sola cubierta inclinada continua que desde los 13,5 metros de altura desciende hasta los 4,5 metros, de sur a norte. Observando la planimetría, el conjunto parece querer abrazar el pequeño estanque de contención que se encuentra en el lado noroeste, uno de las tres cisternas artificiales rodeadas de prados, carriles bici y senderos que se encuentran en la zona. Una terraza semicircular confirma esta hipótesis ofreciendo a los empleados de la empresa la posibilidad de pasar tiempo al aire libre, contemplando el paisaje natural. El terreno donde se ha instalado el edificio es una amplia zona verde, con ligeras laderas y árboles altos, donde el edificio se integra perfectamente por su forma y por las elecciones de los materiales. El revestimiento de la fachada, en parte de madera y en parte de Corten, le confiere a la construcción cierto carácter doméstico. El edificio irá cambiando de forma natural con el paso del tiempo, y por ello será considerado como un organismo vivo y vital.
La fachada sur por el contrario, que da a la Interstate 90, es una gran fachada de representación. Por este lado la fachada continua de aluminio anodizado negro y cristal se sujeta en sutiles vigas en forma de H de acero Corten encajonadas, como soporte para las cargas de viento horizontales. El doble cristal utilizado cuenta con un revestimiento low-E que protege el interior de las excesivas radiaciones solares. Se trata de la fachada del showroom, donde están expuestos todos los sistemas cibernéticos, conectados y en funcionamiento para mostrar su potencial a los clientes. Once vigas Vierendeel de acero con una longitud de unos 45 m y una altura máxima de 3,6 m, realizadas con las tecnologías de la empresa, son el soporte de la cubierta del showroom. Para poder admirar el sugestivo panorama de estas estructuras, en el centro de las cercas se ha colocado una pasarela elevada abierta, un puente que cruza de lado a lado a 6,50 m de altura, lo que permite apreciar la estructura cortada con láser como si se tratara de un “bosque de acero”.
Funcionalidad y comunicación coinciden en un solo lugar, mientras las grandes cristaleras, como si fueran un cartel publicitario, abren de par en par la vista para quienes circulan a toda velocidad por la Interstate. Y ya que normalmente en la sala de exposición empresarial se exige la máxima atención por los detalles, todos los detalles arquitectónicos han sido diseñados con gran esmero y esencialidad, dignos del maestro Mies.
Por el lado este junto al showroom discurre un sendero que conduce en línea recta a la puerta de entrada. En el vestíbulo una imponente lámpara escultural de metal nos recibe demostrando ya la pericia empresarial. Aquí se encuentra el punto de unión con el segundo bloque, el que está orientado hacia el norte, funcionalmente conectado a la exposición mediante zonas públicas como la cafetería que da al lago y un gran auditórium. Alrededor de un patio central con arces y gingkos se distribuyen una espaciosa oficina diáfana y varias salas de reuniones.

Mara Corradi

Architect Barkow Leibinger (Frank Barkow - Regine Leibinger)
Team: Heiko Krech (Project Architect), Johannes Beck, Jordan Berta, Carles Figueras, Cecilia Fossati, Andreas Moling, Antje Steckhan, Daniel Toole, Alexa Tsien-Shiang, Annette Wagner, Jens Wessel
Location: Hoffman Estates, Chicago, Illinois, USA
Gross floor area: 5.300 sqm
Construction: 07/2016 – 09/2017
Client: TRUMPF Inc., Farmington, Connecticut, USA
Architect of record: Heitman Architects Inc., Itasca, Illinos, USA
General Contractor: McShane Construction Company, Rosemont, Illinois, USA
Project Management: Lendlease, Chicago, Illinois, USA
Structural Engineer
Design: Knippers Helbig GmbH, Berlin, Germany and New York, USA
Of record: KJWW Engineering Consultants, Naperville, Illinois, USA
Climate/Energy Design, Mechanical and Electrical Engineer, HVAC: KJWW Engineering Consultants, Chicago, Illinois, USA
Façade Consultant: Knippers Helbig GmbH, Berlin, Germany and New York, USA
Lighting Design: Studio Dinnebier, Berlin, Germany
Landscape Architect
Design: Capatti Staubach, Berlin, Germany
Of record: Gary R. Weber Associates Inc., Wheaton, Illinois, USA

Photographers:
(16 - 21) © Simon Menges, Berlin, Germany
(01 - 15) Steve Hall © Hall + Merrick Photographers, Chicago, Illinois, USA

www.barkowleibinger.com


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