02-04-2021

Vaillo+Irigaray: Ampliación de centro psiquiátrico, Pamplona

Vaillo+Irigaray Architects,

Rubén Perez Bescós,

Pamplona, Spagna,

Hospitales, Hospice,

El centro psiquiátrico San Francisco Javier de Pamplona, con su esquema hospitalario típico del s. XIX, descubre una nueva identidad arquitectónica gracias a la reforma y ampliación de Vaillo+Irigaray. Manteniendo la escala y las líneas formales, Vaillo+Irigaray innova las estructuras combinando hormigón y cristal.



Vaillo+Irigaray: Ampliación de centro psiquiátrico, Pamplona

El estudio Vaillo + Irigaray se ha encargado de la recualificación del Centro San Francisco Javier de Pamplona con la ampliación del Área Psiquiátrica. Se trata de un centro de referencia a nivel local para el cuidado de pacientes con graves enfermedades mentales. El proyecto de renovación empezó en octubre de 2014 y había llevado a la puesta en marcha del Área de Hospitalización de Salud Mental, con dos unidades de hospitalización de media y larga estancia y una zona de ambulatorio. El conjunto arquitectónico original, situado en el margen noreste de la ciudad de Pamplona, se remonta a finales del siglo XIX y fue proyectado una zona que antaño estaba aislada de la ciudad, y de acuerdo con un esquema hospitalario típico de aquel siglo. Como era habitual estaba basado en la fragmentación del edificio en bloques relativamente aislados y rodeados de vegetación. Tenía una planimetría simétrica que incluían largas alas organizadas en torno a los jardines, y los espacios de cuidado y hospitalización se habían proyectado como celdas, uno junto al otro, en base a un orden superior que era apreciable por el ritmo de las ventanas. Un orden que con el tiempo se había ido perdiendo debido a ampliaciones incoherentes con fines funcionales.
Se adjudicaron el concurso para realizar el nuevo plan maestro del conjunto los arquitectos Vaillo + Irigaray, presentando un proyecto cuyos principales objetivos eran los siguientes: la eliminación de ampliaciones anteriores de escasa calidad, para obtener un claro aspecto urbano y tipológico, la recuperación de funciones de la estructura original, y un programa de ampliación creando muchas más habitaciones para el cuidado de los pacientes hospitalizados.
El presente artículo se concentra concretamente en las estructuras de ampliación del Área Psiquiátrica, para la cual el estudio de Antonio Vaillo y Juan Luis Irigaray ha intervenido en dos alas, una longitudinal más extendida y otra transversal, que van a completar la parte este del complejo. Están dedicadas a unidades de hospitalización y rehabilitación, fisioterapia y apoyo clínico.
El objetivo era perseverar en el concepto histórico de conjunto hospitalario, creando edificios que no fueran simple imitación y réplica de lo existente, sino que en cierto sentido fueran su continuación en clave actual: una estrategia de “evolución” que se ha basado en añadir cuerpos parecidos a los que ya había, tanto respecto al volumen como a la altura. Precisamente se mantienen las líneas formales del tipo de pabellón con tejado de aguas, aunque las secciones e inclinaciones de la cubierta se han diferenciado para que los “nexos” con el pasado o “prótesis”, como las llaman los arquitectos, resulten una continuación de lo anterior, pero haciendo resaltar las diferencias en los materiales. Era además fundamental mantener la relación visual entre espacios interiores y exteriores, entre la superficie habitada y el escenario verde, que es un rasgo característico del complejo desde sus orígenes, y que además está muy relacionado con la función terapéutica. De hecho, se han respetado los espacios entre los edificios, manteniendo la misma altura y con ello las proporciones en los jardines, así como la escala general del conjunto.

La inclinación de las aguas de los nuevos pabellones son distintas y enfatizan los distintos usos de los espacios interiores: las cubiertas de los espacios donde se ubican las instalaciones tienen una inclinación más acentuada, y al combinarse con las otras generan un perfil asimétrico aserrado que aleja la imagen, por ejemplo, de los pabellones industriales. Desde el punto de vista del material, las exigencias generales de ahorro hacían propender por proyectar los pabellones con un único material, que con un elemento unitario desempeñaran forma y estructura. La elección recayó en el hormigón que con una sola estructura cerrada permite realizar espacios más amplios sin tener que incorporar mayores soportes. La construcción muestra tejados, fachadas, soleras, rampas y pórticos en continuidad respecto al material, lo que evita las juntas y las complicaciones que comportan. La velocidad y la eficiencia de construcción han sido criterios decisionales esenciales. El cemento se tiñó en masa con un tono ocre, el color de la argamasa que une el ladrillo y la piedra de los edificios antiguos, lo que ha contribuido a plasmar esa síntesis fuertemente deseada entre lo antiguo y lo contemporáneo. El hormigón también se eligió por la facilidad para incorporar aberturas grabadas en el material, evocando las geometrías de las ventanas de las construcciones originales, pero manteniendo el concepto de elemento estructural continuo. El sistema de arcos rebajados, de ventanas dobles, de tiras apilastradas y marcaplantas que definen los pabellones del XIX se reiteran idealmente en la superficie uniforme de los nuevos cuerpos de hormigón, integrados con pantallas de cor-ten que declaran que los edificios pertenecen a una época reciente, realizando así lo que los arquitectos llaman “una reflexión sobre el recuerdo”.
La ampliación del centro psiquiátrico puede hacer pensar en una obra “inacabada”, y lo es en el sentido de que expresa un deseo de transformación continua: con el paso del tiempo la superficie de las fachadas irá envejeciendo, oscureciéndose y asumiendo esa pátina del tiempo que uniformará lo nuevo con lo antiguo.
También contribuye a esta percepción de inacabado y provisional la sensación de ligereza que se logra mediante la elevación del cuerpo “viga” de hormigón de la planta baja. Las fachadas completamente acristaladas y retranqueadas respecto a la línea de alero ofrecen una evolución decidida respecto a la forma compacta de los antiguos volúmenes de piedra y ladrillo. Una elección, la del perímetro acristalado, que recupera el concepto de pórtico que da al jardín típico de las estructuras hospitalarias que se encontraban en los conventos, donde los pacientes podían pasear disfrutando del contacto visual con la vegetación. Ahora los cristales oscurecidos permiten que los hospitalizados sigan manteniendo esta relación sin alterar su necesidad de intimidad y protección.

Mara Corradi

Architects: Vaillo+Irigaray Architects (Antonio Vaíllo i Daniel, Juan L. Irigaray Huarte)
Location: Pamplona, Navarra, Spain
Area: 9.820 sqm
Project Year: 2012
Client: Servicio Navarro de Salud - Osasunbidea
Structural Engineering: Raúl Escrivá – OPERA Ingeniería
Facilities Engineering: José Javier González – GE ingenieros
Masterplan
Competition 1: September 2009
Project : April 2010
Cost: 65.500.280 €
Surfaces: Masterplan 291.455 sqm
Total Gross Area: 51.966 sqm
Stages I & II
Competition 2: December 2010
Project : April 2012
End of Construction: 2017
Cost: 11.635.772 €
Surfaces: 9.820 sqm
Photographer: Rubén Perez Bescós


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