03-07-2020

Mizoun de la Villo en Ostana y la rehabilitación de un pueblo

Antonio De Rossi, Luisella Dutto, Massimo Crotti,

Laura Cantarella,

Cuneo, Italia,

Edificios Públicos,

Mizoun de la Villo forma parte del proceso de rehabilitación de la localidad alpina de Ostana, en la provincia de Cuneo (Italia). Puesto en marcha hace 35 años, ha conseguido que vuelva a haber residentes estables, contrarrestando el abandono del pueblo. Massimo Crotti, Antonio De Rossi y Luisella Dutto han proyectado una casa alpina del bienestar de la colectividad.



Mizoun de la Villo en Ostana y la rehabilitación de un pueblo

Mizoun de la Villo de Crotti, De Rossi y Dutto, o “casa” de La Villo, en la localidad montañesa de Ostana, en la provincia de Cuneo, nos ofrece la ocasión de repasar los acontecimientos sorprendentes de un pueblo que parecía destinado a desaparecer y que en cambio hoy está experimentando un auténtico renacimiento.
Del caso de Ostana, una localidad situada en el Alto Valle del Po, y que con sus pedanías tiene una altitud que va de los 1.100 a los 1.600 metros, se lleva hablando ya tiempo: prácticamente desde los años 90, cuando se publicaron los primeros artículos dedicados al redescubrimiento de un pueblo que estaba logrando invertir el proceso de despoblación tristemente común en tantas localidades de montaña italianas. Un fenómeno que lleva sucediendo casi un siglo, desde 1921 cuando Ostana contaba con unos 1200 habitantes, bajando en solo 10 años a unos 700, y siguiendo en los años sucesivos con la reducción de su población, hasta llegar a solo 6 ancianos residentes reales en los años 90.
Entre las principales causas de la despoblación de estos valles está el éxodo hacia el distrito industrial de Turín en la segunda mitad del siglo XX. Un hecho histórico que por otro lado pondrá en marcha el fenómeno inverso, que hará que la gente vuelva al pueblo para salvarlo del abandono. Son dos los motivos que han impulsado esta corriente, el primero político y el segundo arquitectónico. A centralizar la atención en Ostana fue un movimiento de valorización del paisaje, ya que presenta cualidades arquitectónicas y medioambientales que se han mantenido intactas en el tiempo. Al contrario de lo que suele suceder en los territorios de montaña, no un aprovechamiento de lo pintoresco, de un mundo perdido y redescubierto en contraste con la fealdad de las ciudades, en donde se consienten las imitaciones si acarrean ventajas económicas.
La estrategia de Ostana hace hincapié en la conservación de los rasgos auténticos para hacer surgir nuevos tipos de proyectos, ya sean empresariales, sociales o culturales. Con el apoyo de la administración municipal, en los años 80 y 90 el arquitecto Renato Maurino, que siempre vivió en esas montañas, redactó un manual de principios arquitectónicos que definen las técnicas de construcción tradicionales autóctonas, pero también las innovaciones de composición aportadas por arquitectos atentos que han trabajado en los Alpes, basándose en el empleo de materiales como piedra y madera. Desde entonces todos los edificios recalificados se basan en ese texto, convirtiendo a Ostana en un caso único de salvaguardia de un paisaje que no se ha encerrado en sí mismo y se limita a lo que tiene, sino que está en continua regeneración y en ampliación. Gracias a este impulso, hábilmente valorizado a nivel político, llegan al ayuntamiento nuevos intereses y colaboraciones, favoreciendo iniciativas culturales literarias, cinematográficas y etnográficas que inauguran la segunda fase del programa, dedicada a crear nuevas oportunidades de asentamiento y de desarrollo local.
Otro momento importante está representado por el inicio de la colaboración entre la administración municipal y el Politécnico de Turín, concretamente con los docentes y arquitectos Antonio De Rossi y Massimo Crotti, para llevar a cabo una serie de obras destinadas al turismo sostenible y la cultura, algunas de ellas basadas en la recuperación de la piedra en uso estructural. En 2011 la colaboración engendra la redacción de un “Manual de directrices y especialidades técnicas para las obras de rehabilitación y de nueva creación en Ostana” y muchos edificios históricos se restauran con un enfoque de calidad, por lo que Ostana se suele definir un “laboratorio de arquitectura alpina”. En los últimos años, sorprendentemente, los residentes fijos del pueblo han aumentado a unos 50 y ya no son solo ancianos, sino que como indica Antonio De Rossi, son jóvenes entre los 20 y los 40 años con un alto nivel de formación, empresarios o trabajadores de sectores que surgen desde la nada, como el cultural, la receptividad turística, la rehabilitación arquitectónica o la nueva agricultura, y que a menudo tienen hijos que nacen allí. Un tejido socioeconómico y cultural restablecido hecho de relaciones y colaboraciones que se basan en el apego por el lugar pero que también sienten el orgullo de sacar adelante un proyecto colectivo sólido, exitoso y en constante regeneración.
Con la financiación del Programa 6000 campanarios del Ministerio de Transportes e Infraestructuras, el ayuntamiento encargó en 2015 a Crotti, De Rossi y Dutto una nueva estructura para el bienestar de la colectividad, que reuniera varios servicios, como el ambulatorio médico público, un laboratorio de panadería y pastelería, una biblioteca y otros espacios para el bienestar. El proyecto utiliza la planta en forma de L para rehabilitar una parte del entramado de La Villo donde desde hacía mucho tiempo había ruinas de edificios anteriores. El nuevo complejo aprovecha el desnivel de altura de la cuesta, y se articula en tres plantas con otras tantas entradas en base a las distintas actividades. En su interior se crean tramas y conexiones, y en dirección noroeste se abre una pequeña plaza-patio de acceso al nivel principal, el primero. Los dos volúmenes que forman la L siguen la forma y tamaño típicos de la arquitectura alpina, definidos también, como remarca Antonio De Rossi, por Edoardo Geller en sus reflexiones: “la casa a rittochino, es decir, con el punto más alto del tejado dispuesto en la línea de máxima inclinación, y la casa a cavalcapoggio, con la línea de cima paralela a las curvas de nivel.”
Los muros están construidos con piedras de dimensiones distintas e irregulares, con especial atención al carácter tridimensional del revestimiento; las estructuras de los tejados son de cerchas de madera laminada, como también de madera son los cerramientos; los mantos de cubierta son a base de losas cuadradas de piedra.
La fachada principal sur, completamente de madera, fue diseñada utilizando exclusivamente elementos de los tipos de vivienda existentes, formando las denominadas “lobbie”, los elementos de mediación más antiguos de la arquitectura tradicional, descritos como extensiones de una de las aguas, mediante vigas que coinciden con los muros de contención, soportadas por pilares. En detalle el proyecto incluye balcones y miradores con parasoles que se alternan en las distintas plantas, proporcionando así un “rostro” especial al edificio y varias vistas del Monviso. La nueva profundidad de la fachada ofrece una incidencia distinta de la luz dentro del corredor único. La innovación se realizó utilizando los materiales tradicionales, madera de alerce o acero cincado, proponiendo una trasformación reconocible y respetuosa.
La fachada este, completamente de piedra, presenta tres nuevas pequeñas aberturas con un marco de acero corten, para establecer una correcta relación de ventilación e iluminación de los espacios de servicio incorporados.
En lo referente al volumen secundario, la estructura principal de piedra está completada con cierres de madera de alerce instalados horizontalmente y cristal, retomando el aspecto de los graneros y de los pórticos cerrados.
La extensa aplicación de madera y metal se debe también a los criterios más recientes de sostenibilidad y ahorro energético, ya que son materiales reciclables y cuyas obras son reversibles, ya que se basan en la instalación de los elementos en seco. Como se indica en el manual, una mayor aplicación de la madera en la construcción puede contribuir a difundir una cadena de producción de corto radio, limitándose al mismo valle. Desde el punto de vista energético además, la Mizoun de la Villo está conectada con el cercano Centro Deportivo y de Bienestar que queda más abajo, ya que comparten la producción geotérmica, fotovoltaica y de energía solar térmica.
Para terminar, se puede afirmar sin duda que Crotti, De Rossi y Dutti han realizado un centro para la colectividad que honra la memoria de los asentamientos del pasado, proponiendo esa “aspereza” de las construcciones históricas que se reconoce en la elección de materiales, en la relación con la pendiente, en el tamaño de los espacios, en la relación entre llenos y vacíos y en la definición de los espacios de interior y exterior. Sin caer en ningún momento en la repetición aparente de los rasgos de estilo para uso turístico, encaja perfectamente en el camino de regeneración del pueblo de Ostana, que puede erigirse en ejemplo para muchos ayuntamientos del territorio montañoso italiano.

Mara Corradi

Architects: Massimo Crotti, Antonio De Rossi, Luisella Dutto
Client: Municipality of Ostana, Cuneo, Italy
Structures and installations: Fabio Bertorello, Aldo Baronetto
Builder: Impresa Farm di Rabbone & c., Savigliano
Funding: 6000 Campanili Programme, Ministry of Infrastructure and Transport
Cost: € 425,000
Gross usable surface area: 290 sqm
Completion: 2019
Photography: © Laura Cantarella


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