02-10-2020

Mazzanti: Ampliación del estadio Romelio Martínez, Barranquilla

Giancarlo Mazzanti, Equipo Mazzanti,

Alejandro Arango,

Con la reforma y ampliación del estadio Romelio Martínez en Barranquilla, Colombia, Giancarlo Mazzanti proyecta una instalacion abierta y permeable que permite que la ciudad entre en ella. En el estadio también se celebra el famoso carnaval de Barranquilla.



Mazzanti: Ampliación del estadio Romelio Martínez, Barranquilla

Al contemplar las imágenes del nuevo proyecto de reforma y ampliación del Estadio Romelio Martínez en Barranquilla, Colombia, surge espontánea la asociación con el proyecto del estadio Four Sport Scenarios para los Juegos Sudamericanos de 2010 celebrados en Medellín, que en 2009 completaron Giancarlo Mazzanti y Felipe Mesa (Plan B Arquitectos). El impulso conceptual es verdad que resulta el mismo y nos lleva a considerar la arquitectura como un instrumento de progreso social.
En aquella época y en los años posteriores, Medellín se transformó, en parte gracias a un plan de infraestructuras pensado para garantizar a los barrios más pobres y alejados el acceso a los recursos mediante conexiones con las zonas centrales que ofrecen un mayor dinamismo. El propio Mazzanti entre otros proyectó estructuras escolares, parques urbanos y plazas que crearon lugares de encuentro en los complejos barrios de las afueras. Como se escribió en l’”Economist”, Medellín se convirtió en un modelo de desarrollo urbano para toda Colombia y otros países. Como escribimos en aquel entonces, cada una de estas obras de arquitectura tenía como objetivo hacer que la gente saliera de sus casas, generando socialización como antídoto frente a la delicuencia.
Concretamente lo que tienen en común los proyectos de los dos estadios, ubicados en contextos urbanos distintos, es la importancia atribuida al intercambio con la propia ciudad, a la relación entre espacios de dentro y de fuera, que en ambos casos expresa la urgencia de una continuidad entre lugares públicos con funciones distintas. En el caso estadio de Medellín, una cubierta de módulos de acero envolvía cuatro instalaciones deportivas en una sola unidad transparente y permeable, de la que la gente podía disfrutar no solo entrando, sino también y sobre todo quedándose fuera en la plaza.
El estadio Romelio Martínez de Barranquilla ofrece la misma heterogeneidad entre plaza pública y núcleo deportivo, en una instalación descubierta y desestructurada en sus partes principales, donde las gradas se fragmentan y se abren para dar paso a la ciudad.
La estructura original, destinada solo al deporte del beisbol, se edificó en 1935 en ocasión de los juegos nacionales de atlética ligera. Posteriormente se utilizó como campo de fútbol de barrio pero cuando llegó el fútbol profesional a Barranquilla empezó a acoger mucho más público. A principios de los años 70 se puso en marcha un primer proyecto de ampliación que sin embargo no llegó a terminarse nunca, pasando el episodio a la historia como la “tribuna de la vergüenza”. Por error la construcción de las nuevas graderías implicaron en un primer momento ir a estrechar la Calle 72, adyacente al estadio, y a continuación, la demolición de la tribuna misma, que estaba todavía inacabada. A pesar de esto, se siguieron usando las instalaciones para partidos menores y sobre todo para organizar conciertos y otras manifestaciones públicas. Por fin en 2014, cuando Barranquilla se convirtió en sede de los juegos centroamericanos y caribeños en 2018, la EDUBAR, sociedad mixta pública y privada para la recalificación urbana del Distrito Central de Barranquilla, le encargó la ampliación del estadio a Giancarlo Mazzanti.
El punto de partida del proyecto de Mazzanti, que precisamente nació en esta ciudad, fue la reflexión sobre un problema que es común a muchos estadios deportivos, es decir, que suelen ser estructuras cerradas con una
relación difícil con la ciudad que crece alrededor, así como con las actividades exteriores a las instalaciones. El arquitecto se imaginó el estadio nuevo no como un recinto, con muros que sirvieran para delimitar y aislar el espacio interior, sino como una secuencia de gradas discontinuas y de extensión variable, a través de las cuales fuera posible percibir el espectáculo que se estuviera celebrando dentro desde las calles adyacentes y sobre todo desde las plazas diseñadas con árboles en el exterior, y al contrario, que durante los eventos desde las gradas se pudiera tener siempre una perspectiva de la vida de la ciudad. La discontinuidad entre las graderías permite además diferenciar los usos de las instalaciones, destinando a ciertos eventos solo determinados grupos de gradas.
La necesidad de organizar allí distintos tipos de acontecimientos, deportivos y de otro tipo, determinó la disposición de las nuevas gradas que se encuentran alineadas en los lados este y oeste, lo que resulta perfecto para el Carnaval, durante el cual los desfiles de carrozas y grupos de bailarines se desplazan en un eje de norte a sur.
Precisamente las perspectivas que se abren entre las distintas zonas hacen que un evento como el Carnaval resulte accesible también desde fuera, convirtiéndolo en un espectáculo con mayor alcance público al no estar estrictamente reservado a los espectadores sentados en el estadio.
Mazzanti diseñó la instalación como si orgánicamente formara parte de un parque con pequeñas plazas arboladas, jardines, terrazas y espacios cubiertos donde dar cabida a actividades comerciales. Observando la planimetría, se nota que estos elementos han sido diseñados como prolongación de las gradas a nivel de calle, de forma que cada área se pueda separar de las demás pero que juntas compongan un parque abierto, en una zona de la ciudad que tiene extrema necesidad de vegetación.
El área sur, cerca de los juegos para los más pequeños, es una explanada inclinada pensada para poder hacer allí picnics y organizar juegos de grupo. La galería norte con cubierta es un elemento del estadio original que ha sido restaurada y conserva los rasgos de art-déco de la época. Aquí más adelante está previsto instalar un museo de la historia del fútbol en Colombia. Mientras que por la fachada occidental, bajo las gradas, se han dejado locales para restaurantes con jardines delante, en el lado opuesto las paredes se alargan convirtiéndose en terrazas voladizas donde en la planta baja se han instalado tiendas y puestos de comida rápida. Sesenta pequeños ejercicios comerciales que temían perder sus locales tras la reforma y que por el contrario, el proyecto ha integrado como piezas esenciales en la economía y la vida social del barrio.

Mara Corradi

Architects: El Equipo de Mazzanti
Architect: Giancarlo Mazzanti
Design Team: Santiago David, Melissa Naranjo, Lorena Mendoza, Juan Sebastián Tocaruncho, Iván Bernal
Structural Engineer: Armando Balza
Design period: 2015 - 2016
Construction period: 2015-2018
Client: Edubar
Contructed área: 53.164 mq
Public space área: 28.515 mq
Location: Barranquilla, Atlántico, Colombia
Project area: 48.200 mq
Photography: © Alejandro Arango


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