20-11-2019

Elisa Fuscaldo, Sebastian Gomez: Casa-estudio el Sucucho en Rosario

s.ts arquitectos (Elisa Fuscaldo, Sebastian Gomez),

Ramiro Sosa,

Rosario, Santa Fe, Argentina,

Ville, Apartamento,

Un enfoque de la vivienda completamente renovado en una ciudad como Rosario, en la provincia argentina de Santa Fe, llega a convertirse en modelo de proyectación. Elisa Fuscaldo y Sebastian Gomez lo experimentan con el Sucucho, donde predominan las funciones en lugar de los espacios.



Elisa Fuscaldo, Sebastian Gomez: Casa-estudio el Sucucho en Rosario

Interesante proyecto de ampliación y exaltación de las funciones de un edificio destinado a casa-estudio, el ideado por Sebastian Gomez y Elisa Fuscaldo en Rosario, en la provincia de Santa Fe, Argentina. Dos arquitectos, marido y mujer, han afrontado una de las situaciones más difundidas respecto a los espacios en el ámbito residencial. Un proyecto que procura aprovechar todo el valor posible de un espacio extremadamente reducido y poco flexible.
También en Argentina el aumento del coste de los terrenos impulsa a la gente a desplazarse del centro hacia las afueras de las ciudades, transformando necesariamente la vida de urbana en rural, a pesar de que no sea el deseo real y sin que el espacio abierto o menos poblado comporte ninguna ventaja en la vida cotidiana.
Elisa Fuscaldo y Sebastian Gomez no querían precisamente alejarse de la vida urbana, sino que su deseo era seguir viviendo y trabajando en esta parcela de terreno que poseen en la ciudad de Rosario. Pero su propiedad se limitaba a un “sucucho”, término coloquial y algo despectivo con el que en aquella zona se refiere a una habitación pequeña, sucia, precaria, mal iluminada y ventilada, un cuchitril en resumidas cuentas. Se trataba de un volumen de una sola planta que tenía una superficie de 16 metros cuadrados en una parcela de 20 m2 encajada entre otras construcciones por los tres lados.
Aparentemente un espacio sin cualidades que sin embargo Elisa Fuscaldo y Sebastian Gomez han sabido reinterpretar y valorizar con una deferencia por la relación entre interior y exterior. De esto surge una reflexión sobre la forma de vivir hoy en día las ciudades, sobre el potencial de aprovechamiento intensivo de un espacio que forma parte de un tejido urbano densamente poblado.
Para empezar los arquitectos se plantearon en qué dirección podían ampliar el espacio disponible, para lo que decidieron adquirir superficie en altura, unos 6,30 metros. De esta forma el nuevo volumen destaca sobre los edificios bajos del barrio, principalmente viviendas con pequeñas actividades comerciales o artesanas, y asume el aspecto de una torre, a lo que también contribuye el revestimiento de la fachada en ladrillo. Pero no se trata de una simple intervención de expansión de la propiedad, sino más bien de la búsqueda de luz y perspectiva.
Desde esta altura la casa establece un diálogo cercano con la calle del barrio, amplia y arbolada. El gran árbol colocado exactamente delante de la fachada principal no domina como antes el espacio de la vivienda, sino que se convierte en parte del escenario visual de la torre en toda su extensión: actúa como referencia del paso de las estaciones y como escenario de la vida natural que se puede contemplar detalle a detalle.
El volumen interior del “sucucho” se ha distribuido en 4 plantas, contando cada una de ellas de una vista del gran árbol mencionado. Y así, lo que dentro de la parcela no podía contar con espacio, ha sido incorporado, o mejor, se ha transformado en objeto de lícita apropiación, en el exterior, en la parte pública, en la vegetación urbana.
Dentro de la casa, como especifican Elisa Fuscaldo y Sebastian Gomez, no se habla tanto de habitaciones sino más bien de funciones. No existe una cocina, sino un lugar donde preparar las comidas; no existe una oficina, sino un lugar en el que trabajar, y estas dos funciones se combinan usando la gran mesa central come momento de intercambio. No existe un salón, pero se contempla una forma de estar juntos sentados cómodamente a contemplar el paisaje; no existe un patio o un jardín, pero existe el modo de salir al aire libre a disfrutar del sol y de la vista de la ciudad.
Para ampliar la percepción de la entrada, bastante reducida en la planta baja, la pared principal se ha transformado en una mashrabiyya, que además de mejorar la ventilación, aporta luz natural hasta la cocina-oficina, que es el espacio ciego de la parte de atrás. Esto ha transformado la escalera de caracol que conduce a las plantas de arriba en una serie de escalones sociables, donde poder sentarse y contemplar el exterior sin ser vistos. Que es precisamente la función primordial de la mashrabiyya en el mundo árabe.
De acuerdo con este principio se proyectó la primera planta, corazón de la casa. El sofá ocupa la parte más interna del espacio, mientras la terraza cerrada da la sensación de mayor amplitud gracias a la cristalera de doble altura compartida con el dormitorio de arriba. En la terraza, la red metálica se aprovecha para colgar plantas trepadoras que transforman este espacio en algo intermedio entre interior y exterior. Para lograr que la casa disfrute de la luz del sol durante todo el día, el tejado inclinado está parcialmente dedicado a claraboya, mientras que la circulación natural del aire y el control de la temperatura quedan garantizadas por las numerosas aberturas internas. Por ejemplo, por la que se accede al tejado, que tiene una cubierta plana que permite aprovecharla como jardín colgante y como depósito de agua. El encalado blanco ilumina y amplía la percepción de los espacios, contribuyendo a diluirlos uno en otro.
Sin duda el Sucucho es una casa que exige que sus habitantes hagan gala de un gran espíritu de adaptación. Sin embargo, a cambio es una casa que estimula la creatividad, y ofrece infinitos puntos de vista del barrio, mostrando la transición pacífica entre un espacio y otro y cómo compartir las estructuras.
Los proyectistas comentan también: ““Entre una y otra reflexión, el sucucho nos significa una siempre presente experimentación. Transcurrió y transcurre como una ida y vuelta entre lo que creemos -idealmente- y lo que podemos -concretamente-, en una constante interpelación a nuestros posicionamientos e ideales frente a lo que entendemos que debemos ser y hacer como arquitectos, frente al rol de la vivienda hoy y frente al interrogante sobre cuál es el ideal de ciudad contemporánea actual".

Mara Corradi

Architects: s.ts arquitectos (Elisa Fuscaldo, Sebastian Gomez)
Client: Elisa Fuscaldo, Sebastian Gomez
Location: Rosario, Santa Fe, Argentina
Gross useable floor space: 60.00 sqm
Lot size: 20.00 sqm
Competition (year): 2018
Start of work: 2016
Completion of work: 2018
Photographs: © Ramiro Sosa

www.stsarquitectos.com.ar


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