El Mercado de Santa Caterina en Barcelona. Enric Miralles y Benedetta Tagliabue, 2005
  Tipo de proyecto  
Una exultación de colores y de luces, una fiesta de gente satisfecha y sonriente, de voces y de gestos que expresaban consenso y participación.
Había alegría alrededor, probablemente aquella a la que Enric Miralles -desaparecido en julio del 2000- esperaba asistir el día de la apertura del mercado a la ciudad y a sus ciudadanos. Fragmento aislado con respecto a las principales directrices del tejido urbano, la Avenida Cambó, el área en la que se encuentra el proyecto, vuelve por tanto a vivir después de años de aislamiento y de marginación.
La intervención, que comenzó como rehabilitación del viejo mercado, se ha extendido hasta comprender la recalificación a escala urbana de todo el barrio, propuesta solicitada por los proyectistas y bien acogida por el cliente, el Ayuntamiento de Barcelona.
El proyecto, que empezó en 1997 y ha sido completado en mayo de 2005, se muestra a la ciudad con un lenguaje "calidoscópico e híbrido", capaz de dialogar con la historia 'la del barrio, pero también la de los sitios arqueológicos hallados durante los trabajos- y, al mismo tiempo, vehicular una atmósfera excéntrica, variopinta, informal.
Contemporánea también, pero no en el sentido comúnmente compartido que hace de la innovación tecnológica, de led brillantes y figuras digitales en movimiento la gramática del lenguaje arquitectónico de las metrópolis de hoy.
Aquí el sentido es más culto, más matizado, decididamente más refinado. Se trata aquí de pintar una escena urbana única -más que perseguir una referencia formal o una solución de tendencia-, diseñada por una variedad de elecciones, incluso aparentemente en contradicción, pero que forman parte del mismo collage, del mismo viaje hacia la interpretación del alma de la ciudad. Alma compleja, ecléctica, mediterránea, exactamente como la que Enric Miralles y Benedetta Tagliabue expresan en su proyecto.
Protagonista de la obra es la cobertura (5.500 m2) que envuelve el edificio saliéndose más allá del perímetro de toda la construcción (3.749 m2): se trata de un manto ondulado y de muchos colores que reproduce dibujos de frutas y de verduras. Un elemento de gran viveza y de reclamo para toda la ciudad.
La cobertura, realizada mediante el ensamblaje de 300.000 hexágonos de cerámica, está sustentada por una "selva" de pilares de acero que anima la distribución del interior.
Gracias a este sombrero vital, extravagante y multicolor, la intervención alcanza una de los objetivos principales expresados por el Ayuntamiento de Barcelona, el de "mezclarse y confundirse con la estructura original."
"La arquitectura no es más que un modo de pensar sobre la realidad 'dicen los proyectistas. Así pues las meras construcciones se sobreponen a las existentes. Se mezclan, se confunden y deberán al final hacer aparecer ese lugar en sus mejores cualidades... Así parece lógico usar términos como conglomerado, híbrido... términos que intentan superar la dicotomía del blanco o negro."
Francesca Oddo
www.mercatsantacaterina.net/
www.mirallestagliabue.com/
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