20-02-2019

Taller de Arquitectura de Bogotá: Centro de Atención Integrada

Taller de Arquitectura de Bogotá, Daniel Bonilla Arquitectos, Marcela Albornoz,

Rodrigo Dávila,

Bogotá, Colombia,

Universidad,

El proyecto del nuevo Centro de Atención Integrada de la Universidad de Los Andes representa para el Taller de Arquitectura de Bogotá la ocasión para transformar la plaza anfiteatro que se encuentra delante en un núcleo para el barrio.



Taller de Arquitectura de Bogotá: Centro de Atención Integrada

Un tema crucial en la carrera del Taller de Arquitectura de Bogotá (Daniel Bonilla + Marcela Albornoz) es el de la educación declinada con sus implicaciones sociales, que también se incluye a escala urbana en el proyecto del Centro de Atención Integrada de la Universidad de Los Andes en Bogotá.
Los proyectistas, a propósito de la relación de llenos y vacíos en arquitectura, declaran: “En una perspectiva global, un edificio, o un proyecto, no puede existir satisfactoriamente sin una buena relación con su entorno, independientemente de su ubicación urbana o rural.”(*) El contexto urbano con el que había que interactuar en este caso era el Campus de la Universidad de los Andes, situado en el sector este del centro de Bogotá, más allá del cual se eleva el macizo de Monserrate. El Campus de Los Andes empezó con un primer núcleo construido en la década de 1940 y fue ampliándose a lo largo de los siguientes 60 años hasta llegar a cubrir una zona de unas 10 hectáreas. Se podría definir como una universidad “extendida”, construida sobre una topografía irregular que se ha debido tener en cuenta a la hora de proyectar edificios, barrios, calles y todas las conexiones de superficie. Al estar cerca del céntrico y turístico barrio de La Candelaria, donde se cuenta con importantes edificios históricos que destacan visualmente en el entramado más modesto construido a lo largo de los años, era necesario integrar lo existente con nuevas obras de arquitectura más flexibles, funcionales y capaces de crear cohesión en los espacios. Para el proyecto del Centro de Atención Integrada (CAI), el Taller de Arquitectura de Bogotá ha debido enfrentarse a un contexto heterogéneo donde el nuevo edificio de servicios quería introducirse con una imagen dinámica, demostrando una disposición inclusiva.
El objetivo del nuevo centro de asistencia para los estudiantes era que conectara física y simbólicamente los dos grupos de edificios del bloque N, construcciones muy distintas por época de edificación y por acabados, entre la calle 18a y la carrera 1. Desde el primer momento se presentó la oportunidad de actuar en sinergía sobre un plano más amplio a escala urbana, que tuviera en cuenta no solo la necesidad de edificar un fulcro arquitectónico prominente, sino que identificara y cualificara el repecho irregular que se encuentra delante. Así, la calle se ha transformado en una plaza escalonada pavimentada con ladrillo que define y delimita un área donde se pueden organizar reuniones al aire libre, asambleas y momentos dedicados al ocio. Con esta idea se proyectó también una pequeña cafetería en la esquina norte-este cuyo contrapeso visual es la entrada al sector este. Se tomó como elemento principal de cohesión el color, por lo que la obra declina varias tonalidades de ladrillo, muy extendido en la construcción en Bogotá, en todos los materiales seleccionados para identificar los espacios del proyecto. Del hormigón en bruto teñido de rojo del Centro de Atención Integrada, al marrón rojizo característico del acero cor-ten que identifica la entrada y con el que se ha construido también la estructura de la cafetería y el otro portal en dirección este. Y por supuesto el pavimento de ladrillo que reviste la plaza diseñada como un anfiteatro, donde los edificios del perímetro se elevan como escenografía natural. En términos matéricos el objetivo es crear un proyecto monocromático dominante que permita ver las distintas partes en el nuevo conjunto.
Además del elemento cromático, los tres volúmenes comparten fachadas cuyo ritmo está marcado por paneles verticales en los que se vislumbra un lenguaje expresivo común. El edificio del CAI, un cubo casi perfecto con tres plantas más dos de sótano, tiene una fachada perforada que alterna muros de hormigón teñido y ventanas a toda altura, creando mediante los vacíos y llenos alternados una imagen rítmica fuerte y enérgica. Desde las calles que llegan a la nueva plazoleta se puede ver el volumen del CAI que despunta visualmente y los otros dos, la cafetería y la entrada al sector este como vértices perimetrales, garantizando un nuevo núcleo para el barrio y para el campus.

Mara Corradi

(*) “From a general perspective, the building or project can´t exist successfully without enduring a good relationship with its setting, regardless of its urban or rural condition.”

Architects: Taller de Arquitectura de Bogotá, Daniel Bonilla Arquitectos and Marcela Albornoz http://tab.net.co/
Design Team: Eduardo Varela, Daniel Feldman, Paula Gutiérrez, María Paula Gonzales, Alexander Roa, Nicolás Mujica, Mauricio Méndez
Estudiantes: Aixa Navas, Jorge Paparoni, Pablo Grossmann, David Caballero, Oljer Cárdenas, Ana Gómez
Client: Universidad de los Andes
Area: 1560 sqm
Project Year: 2014
Project management: PAYC
Structural design: P&D
Soil survey: EYR Espinosa y Restrepo. Ing. Carlos Restrepo
Electrical design: SM&A Ltda. – Ing. Jaime Sánchez
Acoustic design: ADT Diseño y Tecnología
Bio-climatic consultant: Arquitectura y Bioclimática
Lightning design: María Teresa Sierra Consultoría de Iluminación y Cía. Ltda.
Landscape design: Diana Wiesner.
Location: Universidad de los Andes, Bogotá, Colombia
Photographs: © Rodrigo Dávila


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