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Los proyectos, las soluciones y las nuevas ideas aplicadas a la arquitectura de los proyectistas internacionales, analizados críticamente y con abundancia de imágenes explicativas. Una selección de los edificios más interesantes y de las investigaciones en el panorama de la arquitectura contemporánea, para no perderse las novedades que influyen en la cultura arquitectónica. Floornature actualiza constantemente, muestra y cataloga esta panorámica sobre la arquitectura internacional y sobre los grandes maestros de hoy.

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Sergey Makhno es un arquitecto ucraniano con un estilo poético y perfeccionista. Para apreciar la belleza de la cultura y de la arquitectura ucraniana tuvo que irse hasta Japón, donde los materiales que tradicionalmente se usan en la construcción son muy parecidos a los de su tierra natal, encontrando así inspiración para proyectar su propia casa, Shkrub.
El nombre proviene del mote con el que Makhno y su mujer se llaman el uno al otro. "Shkrub es amor. Es respeto y paciencia. Es el hogar. Son los hijos.", cuenta el arquitecto. Para describir su vivienda Sergey Makhno escribió
doce relatos, que tienen como contexto la arquitectura, pero enfocados en la vida que tiene lugar en su interior. Pasión, Té, Antepasados, La Mañana o El Sueño son algunos de los títulos elegidos por Makhno para ilustrar su idea, y también Hikaru, Tadao e Ivan (los nombres de sus tres hijos), Invisibilidad, Punto de vista, Japón Ucraniano y viceversa.
En este último el arquitecto explica: "Gracias a Japón aprendí a amar Ucrania. Cuando llegué a Japón por primera vez y vi cuánta consideración tenían por su patrimonio cultural, me di cuenta de que la cultura ucraniana es extremadamente rica, pero que no suele apreciarse como se debería. Japón me devolvió Ucrania. Me abrió los ojos y me hizo ver la riqueza que siempre he tenido – mi tierra. Soy ucraniano. Creo diseño ucraniano, filtrado a través del concepto japonés de belleza."
Makhno en este fragmento hace referencia a la filosofía wabi-sabi que encuentra belleza y armonía en la imperfección. Y cosí nació Shkrub: a partir de un edificio abandonado de aspecto pobre y maltrecho. Gracias a una serie de obras concretas, Makhno logró alterar completamente el componente estético, aportándole una fortísima identidad visual mediante el tejado de paja, elemento típico de la arquitectura tradicional ucraniana. Además se demolió casi toda una fachada para dejar sitio a una gran cristalera que permite filtrar la luz natural. Las otras paredes externas se revistieron con tablillas de madera horizontales y en una de las esquinas se instaló una pérgola que acoge un amplio salón exterior con mesa y sofás.

Los 370 m2 de Shkrub House están distribuidos en dos plantas conteniendo seis amplios dormitorios, un salón enorme a doble altura y un comedor que tiene unos 12 m de longitud. Éste incluye en un extremo la cocina y en el otro, una mesa imponente de madera maciza para 10 comensales. Pero el espacio que más sorprende es el salón, donde la gigantesca cristalera ilumina una estantería de madera a doble altura que contiene una colección de vasijas de arcilla que sirve de marco a los cómodos sofás de ante. Delante de éstos, una mesa hecha con el tronco de un árbol sirve de contrapunto a las imponentes lámparas, también de arcilla, y enfrente una chimenea cuya campana trepa por la pared con una sinuosa forma orgánica. Plantas y alfombras dan color al espacio en contraste con los ocres, los beis y marrones de los materiales y los adornos.
No es casualidad que la mujer de Sergey Makhno, Vlada, sea una interiorista. Juntos se ocuparon con esmero de los espacios, logrando una mezcla que une la cultura japonesa y la ucraniana. Las camas son futones y por aquí y por allá, aparecen estatuillas en evidente estilo nipón. Como si no fuera suficiente uno de los dormitorios incluye una pared auténtica de papel y madera. Pero la verdadera belleza de esta casa es la arcilla, utilizada en nueve formas diferentes, con otros tantos estilos de elaboración, todos de proveniencia ucraniana. Están en los espacios interiores y en los acabados: estatuas, incisiones, lámparas, placas, paredes totalmente revestidas, adornos y vasijas antiguas. Todos ellos objetos que llenan la casa de Sergey y Vlada con tonos y estilos diferentes y propios, para rendir homenaje a la variedad de la tradición ucraniana en este sector.
Además de la arcilla, otro material con una abundante presencia es la madera, cálida y acogedora. En realidad todos los muebles se han realizado con este material, en algunos casos de aspecto más tosco, como en las grandes repisas donde se han colocado las especias en la cocina; en otros más sofisticado, como en los asientos. Algunas paredes están revestidas con tablones horizontales que se conectan con los muros exteriores, y también el techo del gran salón está realizado con vigas, viguetas y machihembrado, todo de material recuperado.
Para terminar, las que sin duda aportan un toque de vida a la Shkrub House son las plantas. Mientras que el jardín se ha inspirado decididamente en el estilo japonés, dentro de la casa no hay espacio que no esté repleto de plantas exuberantes, en algunos casos auténticos árboles, además de plantas crasas o aromáticas, ramos de flores recogidas en el jardín o flores secas. Asegura Makhno: "Cuando dentro de 5.000 años los arqueólogos de otros planetas desmonten mi casa dirán que estaba construida según las antiguas tradiciones de Ucrania. Dirán que contenía un montón de naturaleza y un montón de vida".

Francesco Cibati

Tipology: Private house
Year: 2019
Location: Kozyn, Kyiv, Ukraine
Surface: 370 sq.m
Project: Sergey Makhno Architects https://mahno.com.ua/en/
Project Team: Sergey Makhno, Oleksandr Makhno, Olha Sobchyshyna, Serhii Filonchuk, Maryna Hrechko
Pictures: Serhii Kadulin " id="track-outbound-link" data-outbound="'30-mercado','Section','/shkrub-de-sergey-makhno-doce-relatos-para-una-casa-con-tejad-15241/'" >Shkrub de Sergey Makhno, doce relatos para una casa con tejado de paja ### 30:15241:2:1:148454:para
<p class= Sergey Makhno es un arquitecto ucraniano con un estilo poético y perfeccionista. Para apreciar la belleza de la cultura y de la arquitectura ucraniana tuvo que irse hasta Japón, donde los materiales que tradicionalmente se usan en la construcción son muy parecidos a los de su tierra natal, encontrando así inspiración para proyectar su propia casa, Shkrub.
El nombre proviene del mote con el que Makhno y su mujer se llaman el uno al otro. "Shkrub es amor. Es respeto y paciencia. Es el hogar. Son los hijos.", cuenta el arquitecto. Para describir su vivienda Sergey Makhno escribió doce relatos, que tienen como contexto la arquitectura, pero enfocados en la vida que tiene lugar en su interior. Pasión, Té, Antepasados, La Mañana o El Sueño son algunos de los títulos elegidos por Makhno para ilustrar su idea, y también Hikaru, Tadao e Ivan (los nombres de sus tres hijos), Invisibilidad, Punto de vista, Japón Ucraniano y viceversa.
En este último el arquitecto explica: "Gracias a Japón aprendí a amar Ucrania. Cuando llegué a Japón por primera vez y vi cuánta consideración tenían por su patrimonio cultural, me di cuenta de que la cultura ucraniana es extremadamente rica, pero que no suele apreciarse como se debería. Japón me devolvió Ucrania. Me abrió los ojos y me hizo ver la riqueza que siempre he tenido – mi tierra. Soy ucraniano. Creo diseño ucraniano, filtrado a través del concepto japonés de belleza."
Makhno en este fragmento hace referencia a la filosofía wabi-sabi que encuentra belleza y armonía en la imperfección. Y cosí nació Shkrub: a partir de un edificio abandonado de aspecto pobre y maltrecho. Gracias a una serie de obras concretas, Makhno logró alterar completamente el componente estético, aportándole una fortísima identidad visual mediante el tejado de paja, elemento típico de la arquitectura tradicional ucraniana. Además se demolió casi toda una fachada para dejar sitio a una gran cristalera que permite filtrar la luz natural. Las otras paredes externas se revistieron con tablillas de madera horizontales y en una de las esquinas se instaló una pérgola que acoge un amplio salón exterior con mesa y sofás.

Los 370 m2 de Shkrub House están distribuidos en dos plantas conteniendo seis amplios dormitorios, un salón enorme a doble altura y un comedor que tiene unos 12 m de longitud. Éste incluye en un extremo la cocina y en el otro, una mesa imponente de madera maciza para 10 comensales. Pero el espacio que más sorprende es el salón, donde la gigantesca cristalera ilumina una estantería de madera a doble altura que contiene una colección de vasijas de arcilla que sirve de marco a los cómodos sofás de ante. Delante de éstos, una mesa hecha con el tronco de un árbol sirve de contrapunto a las imponentes lámparas, también de arcilla, y enfrente una chimenea cuya campana trepa por la pared con una sinuosa forma orgánica. Plantas y alfombras dan color al espacio en contraste con los ocres, los beis y marrones de los materiales y los adornos.
No es casualidad que la mujer de Sergey Makhno, Vlada, sea una interiorista. Juntos se ocuparon con esmero de los espacios, logrando una mezcla que une la cultura japonesa y la ucraniana. Las camas son futones y por aquí y por allá, aparecen estatuillas en evidente estilo nipón. Como si no fuera suficiente uno de los dormitorios incluye una pared auténtica de papel y madera. Pero la verdadera belleza de esta casa es la arcilla, utilizada en nueve formas diferentes, con otros tantos estilos de elaboración, todos de proveniencia ucraniana. Están en los espacios interiores y en los acabados: estatuas, incisiones, lámparas, placas, paredes totalmente revestidas, adornos y vasijas antiguas. Todos ellos objetos que llenan la casa de Sergey y Vlada con tonos y estilos diferentes y propios, para rendir homenaje a la variedad de la tradición ucraniana en este sector.
Además de la arcilla, otro material con una abundante presencia es la madera, cálida y acogedora. En realidad todos los muebles se han realizado con este material, en algunos casos de aspecto más tosco, como en las grandes repisas donde se han colocado las especias en la cocina; en otros más sofisticado, como en los asientos. Algunas paredes están revestidas con tablones horizontales que se conectan con los muros exteriores, y también el techo del gran salón está realizado con vigas, viguetas y machihembrado, todo de material recuperado.
Para terminar, las que sin duda aportan un toque de vida a la Shkrub House son las plantas. Mientras que el jardín se ha inspirado decididamente en el estilo japonés, dentro de la casa no hay espacio que no esté repleto de plantas exuberantes, en algunos casos auténticos árboles, además de plantas crasas o aromáticas, ramos de flores recogidas en el jardín o flores secas. Asegura Makhno: "Cuando dentro de 5.000 años los arqueólogos de otros planetas desmonten mi casa dirán que estaba construida según las antiguas tradiciones de Ucrania. Dirán que contenía un montón de naturaleza y un montón de vida".

Francesco Cibati

Tipology: Private house
Year: 2019
Location: Kozyn, Kyiv, Ukraine
Surface: 370 sq.m
Project: Sergey Makhno Architects https://mahno.com.ua/en/
Project Team: Sergey Makhno, Oleksandr Makhno, Olha Sobchyshyna, Serhii Filonchuk, Maryna Hrechko
Pictures: Serhii Kadulin " title="Shkrub de Sergey Makhno, doce relatos para una casa con tejado de paja ### 30:15241:2:1:148454:para

Sergey Makhno es un arquitecto ucraniano con un estilo poético y perfeccionista. Para apreciar la belleza de la cultura y de la arquitectura ucraniana tuvo que irse hasta Japón, donde los materiales que tradicionalmente se usan en la construcción son muy parecidos a los de su tierra natal, encontrando así inspiración para proyectar su propia casa, Shkrub.
El nombre proviene del mote con el que Makhno y su mujer se llaman el uno al otro. "Shkrub es amor. Es respeto y paciencia. Es el hogar. Son los hijos.", cuenta el arquitecto. Para describir su vivienda Sergey Makhno escribió doce relatos, que tienen como contexto la arquitectura, pero enfocados en la vida que tiene lugar en su interior. Pasión, Té, Antepasados, La Mañana o El Sueño son algunos de los títulos elegidos por Makhno para ilustrar su idea, y también Hikaru, Tadao e Ivan (los nombres de sus tres hijos), Invisibilidad, Punto de vista, Japón Ucraniano y viceversa.
En este último el arquitecto explica: "Gracias a Japón aprendí a amar Ucrania. Cuando llegué a Japón por primera vez y vi cuánta consideración tenían por su patrimonio cultural, me di cuenta de que la cultura ucraniana es extremadamente rica, pero que no suele apreciarse como se debería. Japón me devolvió Ucrania. Me abrió los ojos y me hizo ver la riqueza que siempre he tenido – mi tierra. Soy ucraniano. Creo diseño ucraniano, filtrado a través del concepto japonés de belleza."
Makhno en este fragmento hace referencia a la filosofía wabi-sabi que encuentra belleza y armonía en la imperfección. Y cosí nació Shkrub: a partir de un edificio abandonado de aspecto pobre y maltrecho. Gracias a una serie de obras concretas, Makhno logró alterar completamente el componente estético, aportándole una fortísima identidad visual mediante el tejado de paja, elemento típico de la arquitectura tradicional ucraniana. Además se demolió casi toda una fachada para dejar sitio a una gran cristalera que permite filtrar la luz natural. Las otras paredes externas se revistieron con tablillas de madera horizontales y en una de las esquinas se instaló una pérgola que acoge un amplio salón exterior con mesa y sofás.

Los 370 m2 de Shkrub House están distribuidos en dos plantas conteniendo seis amplios dormitorios, un salón enorme a doble altura y un comedor que tiene unos 12 m de longitud. Éste incluye en un extremo la cocina y en el otro, una mesa imponente de madera maciza para 10 comensales. Pero el espacio que más sorprende es el salón, donde la gigantesca cristalera ilumina una estantería de madera a doble altura que contiene una colección de vasijas de arcilla que sirve de marco a los cómodos sofás de ante. Delante de éstos, una mesa hecha con el tronco de un árbol sirve de contrapunto a las imponentes lámparas, también de arcilla, y enfrente una chimenea cuya campana trepa por la pared con una sinuosa forma orgánica. Plantas y alfombras dan color al espacio en contraste con los ocres, los beis y marrones de los materiales y los adornos.
No es casualidad que la mujer de Sergey Makhno, Vlada, sea una interiorista. Juntos se ocuparon con esmero de los espacios, logrando una mezcla que une la cultura japonesa y la ucraniana. Las camas son futones y por aquí y por allá, aparecen estatuillas en evidente estilo nipón. Como si no fuera suficiente uno de los dormitorios incluye una pared auténtica de papel y madera. Pero la verdadera belleza de esta casa es la arcilla, utilizada en nueve formas diferentes, con otros tantos estilos de elaboración, todos de proveniencia ucraniana. Están en los espacios interiores y en los acabados: estatuas, incisiones, lámparas, placas, paredes totalmente revestidas, adornos y vasijas antiguas. Todos ellos objetos que llenan la casa de Sergey y Vlada con tonos y estilos diferentes y propios, para rendir homenaje a la variedad de la tradición ucraniana en este sector.
Además de la arcilla, otro material con una abundante presencia es la madera, cálida y acogedora. En realidad todos los muebles se han realizado con este material, en algunos casos de aspecto más tosco, como en las grandes repisas donde se han colocado las especias en la cocina; en otros más sofisticado, como en los asientos. Algunas paredes están revestidas con tablones horizontales que se conectan con los muros exteriores, y también el techo del gran salón está realizado con vigas, viguetas y machihembrado, todo de material recuperado.
Para terminar, las que sin duda aportan un toque de vida a la Shkrub House son las plantas. Mientras que el jardín se ha inspirado decididamente en el estilo japonés, dentro de la casa no hay espacio que no esté repleto de plantas exuberantes, en algunos casos auténticos árboles, además de plantas crasas o aromáticas, ramos de flores recogidas en el jardín o flores secas. Asegura Makhno: "Cuando dentro de 5.000 años los arqueólogos de otros planetas desmonten mi casa dirán que estaba construida según las antiguas tradiciones de Ucrania. Dirán que contenía un montón de naturaleza y un montón de vida".

Francesco Cibati

Tipology: Private house
Year: 2019
Location: Kozyn, Kyiv, Ukraine
Surface: 370 sq.m
Project: Sergey Makhno Architects https://mahno.com.ua/en/
Project Team: Sergey Makhno, Oleksandr Makhno, Olha Sobchyshyna, Serhii Filonchuk, Maryna Hrechko
Pictures: Serhii Kadulin " width="372px" height="310px">

26-02-2020

Sergey Makhno es un arquitecto ucraniano con un estilo poético y perfeccionista. Para apreciar la belleza de la cultura y de la arquitectura ucraniana tuvo que irse hasta Japón, donde los materiales que tradicionalmente se usan en la construcción son muy parecidos a los de su tierra natal, encontrando así inspiración para proyectar su propia casa, Shkrub.
El nombre proviene del mote con el que Makhno y su mujer se llaman el uno al otro. "Shkrub es amor. Es respeto y paciencia. Es el hogar. Son los hijos.", cuenta el arquitecto. Para describir su vivienda Sergey Makhno escribió
doce relatos, que tienen como contexto la arquitectura, pero enfocados en la vida que tiene lugar en su interior. Pasión, Té, Antepasados, La Mañana o El Sueño son algunos de los títulos elegidos por Makhno para ilustrar su idea, y también Hikaru, Tadao e Ivan (los nombres de sus tres hijos), Invisibilidad, Punto de vista, Japón Ucraniano y viceversa.
En este último el arquitecto explica: "Gracias a Japón aprendí a amar Ucrania. Cuando llegué a Japón por primera vez y vi cuánta consideración tenían por su patrimonio cultural, me di cuenta de que la cultura ucraniana es extremadamente rica, pero que no suele apreciarse como se debería. Japón me devolvió Ucrania. Me abrió los ojos y me hizo ver la riqueza que siempre he tenido – mi tierra. Soy ucraniano. Creo diseño ucraniano, filtrado a través del concepto japonés de belleza."
Makhno en este fragmento hace referencia a la filosofía wabi-sabi que encuentra belleza y armonía en la imperfección. Y cosí nació Shkrub: a partir de un edificio abandonado de aspecto pobre y maltrecho. Gracias a una serie de obras concretas, Makhno logró alterar completamente el componente estético, aportándole una fortísima identidad visual mediante el tejado de paja, elemento típico de la arquitectura tradicional ucraniana. Además se demolió casi toda una fachada para dejar sitio a una gran cristalera que permite filtrar la luz natural. Las otras paredes externas se revistieron con tablillas de madera horizontales y en una de las esquinas se instaló una pérgola que acoge un amplio salón exterior con mesa y sofás.

Los 370 m2 de Shkrub House están distribuidos en dos plantas conteniendo seis amplios dormitorios, un salón enorme a doble altura y un comedor que tiene unos 12 m de longitud. Éste incluye en un extremo la cocina y en el otro, una mesa imponente de madera maciza para 10 comensales. Pero el espacio que más sorprende es el salón, donde la gigantesca cristalera ilumina una estantería de madera a doble altura que contiene una colección de vasijas de arcilla que sirve de marco a los cómodos sofás de ante. Delante de éstos, una mesa hecha con el tronco de un árbol sirve de contrapunto a las imponentes lámparas, también de arcilla, y enfrente una chimenea cuya campana trepa por la pared con una sinuosa forma orgánica. Plantas y alfombras dan color al espacio en contraste con los ocres, los beis y marrones de los materiales y los adornos.
No es casualidad que la mujer de Sergey Makhno, Vlada, sea una interiorista. Juntos se ocuparon con esmero de los espacios, logrando una mezcla que une la cultura japonesa y la ucraniana. Las camas son futones y por aquí y por allá, aparecen estatuillas en evidente estilo nipón. Como si no fuera suficiente uno de los dormitorios incluye una pared auténtica de papel y madera. Pero la verdadera belleza de esta casa es la arcilla, utilizada en nueve formas diferentes, con otros tantos estilos de elaboración, todos de proveniencia ucraniana. Están en los espacios interiores y en los acabados: estatuas, incisiones, lámparas, placas, paredes totalmente revestidas, adornos y vasijas antiguas. Todos ellos objetos que llenan la casa de Sergey y Vlada con tonos y estilos diferentes y propios, para rendir homenaje a la variedad de la tradición ucraniana en este sector.
Además de la arcilla, otro material con una abundante presencia es la madera, cálida y acogedora. En realidad todos los muebles se han realizado con este material, en algunos casos de aspecto más tosco, como en las grandes repisas donde se han colocado las especias en la cocina; en otros más sofisticado, como en los asientos. Algunas paredes están revestidas con tablones horizontales que se conectan con los muros exteriores, y también el techo del gran salón está realizado con vigas, viguetas y machihembrado, todo de material recuperado.
Para terminar, las que sin duda aportan un toque de vida a la Shkrub House son las plantas. Mientras que el jardín se ha inspirado decididamente en el estilo japonés, dentro de la casa no hay espacio que no esté repleto de plantas exuberantes, en algunos casos auténticos árboles, además de plantas crasas o aromáticas, ramos de flores recogidas en el jardín o flores secas. Asegura Makhno: "Cuando dentro de 5.000 años los arqueólogos de otros planetas desmonten mi casa dirán que estaba construida según las antiguas tradiciones de Ucrania. Dirán que contenía un montón de naturaleza y un montón de vida".

Francesco Cibati

Tipology: Private house
Year: 2019
Location: Kozyn, Kyiv, Ukraine
Surface: 370 sq.m
Project: Sergey Makhno Architects https://mahno.com.ua/en/
Project Team: Sergey Makhno, Oleksandr Makhno, Olha Sobchyshyna, Serhii Filonchuk, Maryna Hrechko
Pictures: Serhii Kadulin " id="track-outbound-link" data-outbound="'30-mercado','Section','/shkrub-de-sergey-makhno-doce-relatos-para-una-casa-con-tejad-15241/'">Shkrub de Sergey Makhno, doce relatos para una casa con tejado de paja ### 30:15241:2:1:148454:para

Sergey Makhno es un arquitecto ucraniano con un estilo poético y perfeccionista. Para apreciar la belleza de la cultura y de la arquitectura ucraniana tuvo que irse hasta Japón, donde los materiales que tradicionalmente se usan en la construcción son muy parecidos a los de su tierra natal, encontrando así inspiración para proyectar su propia casa, Shkrub.
El nombre proviene del mote con el que Makhno y su mujer se llaman el uno al otro. "Shkrub es amor. Es respeto y paciencia. Es el hogar. Son los hijos.", cuenta el arquitecto. Para describir su vivienda Sergey Makhno escribió doce relatos, que tienen como contexto la arquitectura, pero enfocados en la vida que tiene lugar en su interior. Pasión, Té, Antepasados, La Mañana o El Sueño son algunos de los títulos elegidos por Makhno para ilustrar su idea, y también Hikaru, Tadao e Ivan (los nombres de sus tres hijos), Invisibilidad, Punto de vista, Japón Ucraniano y viceversa.
En este último el arquitecto explica: "Gracias a Japón aprendí a amar Ucrania. Cuando llegué a Japón por primera vez y vi cuánta consideración tenían por su patrimonio cultural, me di cuenta de que la cultura ucraniana es extremadamente rica, pero que no suele apreciarse como se debería. Japón me devolvió Ucrania. Me abrió los ojos y me hizo ver la riqueza que siempre he tenido – mi tierra. Soy ucraniano. Creo diseño ucraniano, filtrado a través del concepto japonés de belleza."
Makhno en este fragmento hace referencia a la filosofía wabi-sabi que encuentra belleza y armonía en la imperfección. Y cosí nació Shkrub: a partir de un edificio abandonado de aspecto pobre y maltrecho. Gracias a una serie de obras concretas, Makhno logró alterar completamente el componente estético, aportándole una fortísima identidad visual mediante el tejado de paja, elemento típico de la arquitectura tradicional ucraniana. Además se demolió casi toda una fachada para dejar sitio a una gran cristalera que permite filtrar la luz natural. Las otras paredes externas se revistieron con tablillas de madera horizontales y en una de las esquinas se instaló una pérgola que acoge un amplio salón exterior con mesa y sofás.

Los 370 m2 de Shkrub House están distribuidos en dos plantas conteniendo seis amplios dormitorios, un salón enorme a doble altura y un comedor que tiene unos 12 m de longitud. Éste incluye en un extremo la cocina y en el otro, una mesa imponente de madera maciza para 10 comensales. Pero el espacio que más sorprende es el salón, donde la gigantesca cristalera ilumina una estantería de madera a doble altura que contiene una colección de vasijas de arcilla que sirve de marco a los cómodos sofás de ante. Delante de éstos, una mesa hecha con el tronco de un árbol sirve de contrapunto a las imponentes lámparas, también de arcilla, y enfrente una chimenea cuya campana trepa por la pared con una sinuosa forma orgánica. Plantas y alfombras dan color al espacio en contraste con los ocres, los beis y marrones de los materiales y los adornos.
No es casualidad que la mujer de Sergey Makhno, Vlada, sea una interiorista. Juntos se ocuparon con esmero de los espacios, logrando una mezcla que une la cultura japonesa y la ucraniana. Las camas son futones y por aquí y por allá, aparecen estatuillas en evidente estilo nipón. Como si no fuera suficiente uno de los dormitorios incluye una pared auténtica de papel y madera. Pero la verdadera belleza de esta casa es la arcilla, utilizada en nueve formas diferentes, con otros tantos estilos de elaboración, todos de proveniencia ucraniana. Están en los espacios interiores y en los acabados: estatuas, incisiones, lámparas, placas, paredes totalmente revestidas, adornos y vasijas antiguas. Todos ellos objetos que llenan la casa de Sergey y Vlada con tonos y estilos diferentes y propios, para rendir homenaje a la variedad de la tradición ucraniana en este sector.
Además de la arcilla, otro material con una abundante presencia es la madera, cálida y acogedora. En realidad todos los muebles se han realizado con este material, en algunos casos de aspecto más tosco, como en las grandes repisas donde se han colocado las especias en la cocina; en otros más sofisticado, como en los asientos. Algunas paredes están revestidas con tablones horizontales que se conectan con los muros exteriores, y también el techo del gran salón está realizado con vigas, viguetas y machihembrado, todo de material recuperado.
Para terminar, las que sin duda aportan un toque de vida a la Shkrub House son las plantas. Mientras que el jardín se ha inspirado decididamente en el estilo japonés, dentro de la casa no hay espacio que no esté repleto de plantas exuberantes, en algunos casos auténticos árboles, además de plantas crasas o aromáticas, ramos de flores recogidas en el jardín o flores secas. Asegura Makhno: "Cuando dentro de 5.000 años los arqueólogos de otros planetas desmonten mi casa dirán que estaba construida según las antiguas tradiciones de Ucrania. Dirán que contenía un montón de naturaleza y un montón de vida".

Francesco Cibati

Tipology: Private house
Year: 2019
Location: Kozyn, Kyiv, Ukraine
Surface: 370 sq.m
Project: Sergey Makhno Architects https://mahno.com.ua/en/
Project Team: Sergey Makhno, Oleksandr Makhno, Olha Sobchyshyna, Serhii Filonchuk, Maryna Hrechko
Pictures: Serhii Kadulin

Sergey Makhno presenta Shkrub, la casa que ha proyectado para él y su familia. Lo hace con...

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