21-06-2007

Fundación Martin Bodmer. Mario Botta. Cologny (Ginebra). 2003

Mario Botta,

Ginebra, Suiza,

Bibliotecas,

De cristal, Madeira,

Una biblioteca organizada como un museo: es el concepto que se encuentra en la base del proyecto puesto a punto por Mario Botta para la Fundación Martin Bodmer.



Fundación Martin Bodmer. Mario Botta. Cologny (Ginebra). 2003 En estos espacios, en los que el coleccionista suizo ha recogido en el curso de su vida centenares de manuscritos, incunables y valiosos documentos bibliograficos, el visitante puede seguir hoy un recorrido que va desde el origen de la escritura a la epoca moderna, pasando de la cultura griega a la del cristianismo, de la Edad Media al Renacimiento europeo.
En Cologny, en las cercanias de Ginebra, la sede originaria estaba albergada en dos villas de principios de siglo caracterizadas por una arquitectura eclectica e integradas en el terreno propiedad de Bodmer. La necesidad de ampliar los espacios de la misma llevo a la Fundacion a encargar, en 1998, un nuevo proyecto al arquitecto del Ticino Mario Botta. Su propuesta, realizada y llevada a termino en el 2003, ha consistido en un gran espacio subterraneo, que se extiende entre las dos villas existentes, desarrollandose en 2 plantas. La entrada, en el jardin, se lleva a cabo a traves de un patio rebajado en la fachada que mira al lago, en contiguidad con el muro que le separa de la carretera de acceso al pueblo.
En el exterior no aparece nada del espacio expositivo, que de hecho ha sido concebido como un cofre enterrado, favoreciendo tambien visualmente el deseo de proteger estos valiosos documentos.
Se?alan la presencia de este espacio, en cambio, 5 volumenes que, en su transparencia, parecen casi desmaterializarse. Se trata de paralelepipedos de planta cuadrada y de unos 3,50 metros de altura. Su posicion, en correspondencia con el eje de entrada, crea un juego de reflejos, sombras y pantallas de perspectivas que dirigen la atencion del visitante hacia el lago. Pero su presencia esta ligada sobre todo a la necesidad de iluminar los espacios subterraneos, por lo que se configuran como tragaluces y, al mismo tiempo, preanuncian al visitante la presencia de los nuevos espacios expositivos. La configuracion geometrica hace de ello una presencia fuerte en el paisaje, capaz de modificar la percepcion del mismo con un efecto sorpresa. Dentro del museo propiamente dicho, los volumenes son expuestos abiertos, apoyados sobre sutiles soportes metalicos e iluminados desde lo alto. Su valor ha requerido una especial atencion, de hecho, las vitrinas son de hierro tosco y tienen cristales blindados, como tantos cofres. Las paginas manuscritas, las hojas de papiro y los valiosos incunables se presentan aqui como joyas de excepcion, en un contexto rico en referencias simbolicas y en una atmosfera de gran sugestion.

Laura Della Badia

GALLERY


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