03-09-2014

Entrevista a Mauricio Pezo y Sofia von Ellrichshausen (Pezo von Ellrichshausen, Chile)

Sofia von Ellrichshausen,

Pezo von Ellrichshausen,

Chile,

Residencias, Paisaje,

Moderno,

Intervista,

Viendo obras como la Casa Poli, la Casa Arco y otros proyectos de viviendas recientes, considero que se puede definir vuestra arquitectura como una construcción mental para mostrar el paisaje. Entrar en un interior diseñado por vosotros aporta revelaciones sobre el contexto natural exterior. ¿Existe una arquitectura que no esté relacionada con su contexto?



Entrevista a Mauricio Pezo y Sofia von Ellrichshausen (Pezo von Ellrichshausen, Chile)

Mauricio: Conceptualmente creo que se podría pensar en una discontinuidad, una ruptura, incluso la negación del ambiente que rodea un edificio. Pero, naturalmente, a la hora de ponerlo en práctica es impensable la arquitectura en la que no hay una relación cualquiera entre el espacio interior y el exterior. Al estar la obra de arquitectura situada en un lugar concreto, y aunque fuera una posición temporal, la conexión es inevitable. A pesar de que no creemos que la relación sea únicamente visual, estamos convencidos de que se produce una influencia recíproca entre el interior y el exterior. El entorno produce un impacto en las características de las habitaciones, y en el mejor caso su configuración interna permite disfrutar de una experiencia más intensa del ambiente natural.
Sofía: Consideramos el edificio como un mecanismo complejo, un dispositivo sensible mediante el cual se pueden valorizar ciertos aspectos de un lugar. En ocasiones las habitaciones actúan como lupas que permiten entender los pequeños detalles. En cambio otras veces deben ser como cámaras oscuras para consentir una experiencia más despegada o íntima.

Algunos de vuestros interiores parecen haberse inspirado en ciertas perspectivas renacentista. ¿Hasta qué punto es importante el estudio del punto de vista en el proyecto?
Sofía: En general estudiamos las proporciones y la profundidad del espacio en maquetas a escala. Trabajamos con una serie de grandes maquetas de fragmentos o con una serie de locales. De esta forma podemos comprobar mejor algunas características espaciales. Sin embargo, alternamos siempre estos estudios parciales con una representación del sistema espacial entero mediante dibujos planos, sin perspectiva. Realizamos dibujos tridimensionales con ángulos y técnicas distintas, pero sin punto de fuga. Con estos dibujos procuramos llegar a sugerir un punto de vista imposible, más distante, mediante el cual se pueda comprender con más objetividad el edificio en su conjunto.
Mauricio: Algunos de estos dibujos no son sólo proyecciones paralelas, sino también registros simultáneos del interior y del exterior del edificio. Gracias a una proyección axonométrica podemos representar todo el objeto arquitectónico como una pieza única en correlación directa con el espacio que contiene.

Absorbing modernity es el título de la Bienal de Rem Koolhaas. En vuestra opinión, ¿cuánto ha influido e influye aún en la actualidad el Movimiento Moderno en la arquitectura chilena?
Mauricio: Entre los años 50 y 70 en Chile se experimentó una conversión decidida a las teorías modernas. Fue un fenómeno interesante para el país, supongo que parecido a lo sucedido en la mayor parte de contextos aislados, porque se produjo con mucha violencia, con retraso y era tremendamente inflexible, dogmático. Esta conversión exacerbada probablemente contribuyó a su fracaso. En aquella época Chile era aún muy pobre y poco instruido, y el nuevo estilo llegaba casi como una salvación paternalista. Pero las condiciones locales, geográficas y políticas, terminaron por modificar los códigos lingüísticos, sobre todo en zonas remotas y extremas del territorio donde por suerte no se podían suprimir ni el clima ni las técnicas tradicionales. Hubo también una época oscura de postmodernismo con un fuerte impacto en la denuncia de los desastres evidentes del estilo internacional, que hoy podemos interpretar como un fracaso racional sustituido por un fracaso irracional. Creo que actualmente la arquitectura chilena se sigue presentando como, digamos una herencia privilegiada del Movimiento Moderno, principalmente a causa de supuestas analogías funcionales o formales con algunos paralelepípedos de los últimos años 90. Pero el escenario real no es tan sencillo. Naturalmente sigue siendo fácil hacer una lista de arquitectos funcionalistas que usan columnas libres y ventanas horizontales en contenedores bien elaborados, pero creo que esto sea el aspecto menos interesante de la producción local. De todas formas esa especie de producción epígona ha elevado realmente el nivel medio de la arquitectura y tal vez esto sea mejor que un elogio por los casos excepcionales.


Chile es famoso en las últimas décadas por su nueva arquitectura residencial, que en muchos casos ha significado residencias lujosas para pocos. ¿La arquitectura sigue siendo una cosa para ricos, o se ven atisbos de cambio, por ejemplo con una mayor iniciativa por parte del sector público?
Sofía: Es un tema delicado. Hoy en día se tiende al escepticismo sobre el coste de los edificios, como si el valor de la arquitectura pudiera depender de los materiales empleados para realizar las obras. Nosotros estamos firmemente convencidos de que el valor de la arquitectura no reside en sus costes. Un edificio pobre puede ser mejor que uno caro, pero también puede tratarse de basura camuflada en la excusa moralista de la falta de recursos. De la misma forma, un edificio caro puede representar una enorme contribución para la sociedad, como lo demuestran los muchos ejemplos extraordinarios a lo largo de la historia de la arquitectura.
Mauricio: Nosotros pensamos que la misma discriminación, o falta de discriminación, se pueda aplicar al hecho de que un edificio sea público o privado. No existe un valor en sí mismo en el programa de un edificio. Si es buena arquitectura no debería importar que sea público o privado. El hecho de que una obra la encargue una institución acaudalada o una comunidad humilde, no debería influir en la discusión sobre el edificio y todavía menos sobre la posición (y disertación) de su arquitecto. La discriminación de costo o programa se produce siempre fuera de la práctica de la arquitectura. Es un mero hecho, en base al que se debe organizar cada caso particular. Por lo tanto la interpretación económica, moral o política de este hecho no es más que una regla innata al sistema cultural en el que vivimos. Pero el verdadero valor de un edificio no reside en esa interpretación, sino en la auténtica calidad de la obra de arquitectura.

(Mara Corradi)

Images courtesy of Pezo von Ellrichshausen, ph: Ana Crovetto, Cristobal Palma, Pezo von Ellrichshausen.


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