24-07-2007

Colorium. Dusseldorf. William Alsop. 2000

Will Alsop,

Düsseldorf, Alemania,

Rascacielos, Oficinas,

El mismo arquitecto que ha firmado la Biblioteca Peckham en la zona meridional de Londres, creando un icono que ha multiplicado hasta tres veces el número de sus usuarios, se ha arriesgado también en una intervención que aspiraba a revitalizar una zona degradada de Dusseldorf.



Colorium. Dusseldorf. William Alsop. 2000 Tambien esta vez William Alsop, arquitecto y urbanista britanico que utiliza los colores para hacer dialogar sus obras con el contexto, ha hecho de ello un signo distintivo, no solo de un edificio, sino tambien de un barrio.
Colorium es una torre que se desarrolla en una altura de 62 metros distribuidos en 18 plantas. Proyectada como sede de oficinas, tambien ha sido pensada en realidad para que su especial configuracion lograse poner en marcha un proceso de renacimiento: estetico, economico y social. La zona en la que ha sido construida es la del viejo puerto fluvial de Dusseldorf, caracterizada por la presencia de varios ejemplos de arqueologia industrial y de edificios de ladrillos o con anonimas fachadas de acero.
En un contexto de este tipo, la torre proyectada por Alsop se ha convertido en un signo de lo nuevo, no solo por sus colores, sino tambien por lo especial de su forma. El paralelepipedo es sobrepasado, de hecho, por una estructura roja que, con su desarrollo horizontal, avanza y rebosa del perimetro de la torre.
Su color rojo y la luz con que se reviste por la noche hacen que el edificio se parezca a una gigantesca lampara. Formas y colores definen una imagen simple pero de inmediata percepcion, capaz de atraer la atencion de los transeuntes, pero tambien de quien hoy visita el viejo puerto precisamente para admirar este nuevo icono de la arquitectura contemporanea.
La ausencia de un color dominante, entre el amarillo, el rojo, el verde, el blanco y el gris, confiere a las superficies de la torre un aspecto dinamico y ludico, que se hace aun mas vivaz por sus numerosas ventanas. Lateralmente, largas tiras blancas y negras interrumpen el coloreado collage, pero al mismo tiempo entran a formar parte del mismo. El contraste con el paisaje circundante es estridente e intencionalmente provocador; el color, encerrado en formas regulares y geometricas, se convierte en vehiculo de una nueva idea de ciudad: menos usual y mas cercana al deseo de los ciudadanos de emocionarse o asombrarse, admirando un edificio que es simplemente una sede para oficinas. En la base se encuentra la idea de Alsop de que la ciudad no es solo un lugar fisico, sino que sobre todo es parte integrante del imaginario de quien vive en ella, absorbiendo las emociones que es capaz de transmitir.

Laura Della Badia

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