18-09-2019

Bureau de Change: Long house en los montes Cotswolds

Bureau de Change architects,

Gilbert McCarragher,

Cotswolds, UK,

Housing,

Dos edificios típicos ingleses anteriormente dedicados a gallineros en Cotswolds Hills son el punto de partida para el proyecto de Long house a cargo de Bureau de Change. Katerina Dionysopoulou y Billy Mavropoulos trabajan sobre este arquetipo. La construcción tradicional local se actualiza mediante nuevas aplicaciones y tratamientos de la madera.



Bureau de Change: Long house en los montes Cotswolds

Katerina Dionysopoulou y Billy Mavropoulos, fundadores del estudio Bureau de Change, reciben de un cliente particular un encargo insólito: transformar los gallineros de su propiedad situados en pleno campo inglés en una nueva residencia. Se trata del proyecto de Long house, completado por los arquitectos londinenses en 2019.
El enclave de estos gallineros son las Cotswold Hills, una cadena de colinas al oeste de Oxford, que en 1966 fue declarada Area of Outstanding Natural Beauty, área de destacada belleza natural, en el Reino Unido.
Emplazados en una carretera tranquila del pueblo de Ampney St Mary, estas típicas construcciones de madera, bajas y de 30 metros de largo, se yerguen en una gran era destinada a las gallinas rodeada por una tapia de paredes de piedra seca. Espléndidas, bien conservadas, son ejemplos de un método de construcción artesanal que los proyectistas decidieron adoptar también para realizar la nueva casa.
Bureau de Change asume un enfoque particular respecto al tema histórico de conservación que ya pudimos observar en la reciente reforma de una terrace house londinense (enlace artículo Step house): el material se convierte en centro de atención y se reinterpreta en clave estética y “teatral”. Si en la Step house el ladrillo se resalta tratándolo como un precioso material escultural que valoriza el espacio doméstico, aquí son los tablones de madera común, los de las paredes de los gallineros, los que se transfiguran y ennoblecen.
De los humildes gallineros naturalmente no se salva nada excepto su arquetípica forma lineal con tejado de dos aguas, que queda enfatizada por la nueva configuración residencial. Aparentemente separados, dos bloques distintos constituyen un interior único que por el lado este presenta la zona de día, y por el lado oeste un estudio y los servicios. La necesidad de dividir los espacios semipúblicos de los de trabajo y de los privados llevó a los arquitectos a movilizar el desarrollo tridimensional del conjunto. Por eso una parte del segundo volumen se interrumpe para formar una dependencia y crear un patio que separa el cuerpo principal del de invitados. La construcción trasera despunta sobre la primera, ofreciendo de esta forma otro nivel reservado a los dormitorios. En el punto en el que las dos aguas del tejado se tocan el proyecto abre un gran patio acristalado escondido tras la fachada sur, un jardín privado que separa el salón y la cocina del estudio.
Al establecer una relación con las dos plantas, el patio es centro de atención de la casa: recolecta luz y aire, y a pesar de ser un rincón al que se accede solo desde el interior, ofrece un punto de vista privilegiado sobre el paisaje.
Este dinamismo formal se ratifica en los materiales de revestimiento aplicados. La piedra instalada en seco por un artesano de la zona sobre el volumen delantero recuerda la tapia original de la granja que se ha conservado. El gran esmero en el diseño e instalación de la piedra es señal de atención hacia la cultura vernacular, que sigue suscitando un enorme interés local. Por el contrario, el volumen trasero con la dependencia está revestido con tablones de alerce natural distanciados entre sí. Piedra y madera, aunque instaladas con ritmos diferentes, logran ambas por igual el objetivo de fragmentar los dos bloques monolíticos, mitigando así su impacto en el paisaje y mimetizando la construcción en el entorno natural.
Otro detalle digno de mención es que coincidiendo con las aberturas de las dos fachadas el alerce se sometió a un tratamiento de carbonización y cepillado sucesivo, para obtener una mayor profundidad de la ventana en el impacto de las fachadas. Se trata del Shou sugi ban, una técnica de origen japonés para impermeabilizar la madera que además de tener un gran efecto escenográfico, mejora la estabilidad del material y su resistencia al desgaste.
Para terminar, las decisiones de tipo estructural siguen los principios de la casa pasiva. Los edificios están construidos en hormigón utilizando encofrados aislantes para prevenir puentes térmicos. Las fachadas sur incluyen aberturas reducidas con triple vidrio, mientras que un sistema de ventilación y recuperación del calor mantiene la calidad del aire todo el año.

Mara Corradi

Architects: Bureau de Change
Client: private
Location: Cotswolds, UK
Gross useable floor space: 500 sqm
Start of work: 2018
Completion of work: 2019
Structure in: concrete, wood and stone

Photography: © Gilbert McCarragher

www.b-de-c.com


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