24-05-2004

Bodega Señorío de Arínzano
Navarra, España

Rafael Moneo,

Espana,

Fábricas, Bodegas,

Madeira, Lápida,

La Bodega Señorío de Arínzano es un feliz ejemplo de cómo las grandes empresas vinícolas están desarrollando políticas empresariales alternativas, cada vez más relacionadas con el respeto del entorno y cada vez más necesitadas de representación, con edificios de alta calidad arquitectónica.



Bodega Señorío de Arínzano<br> Navarra, España La zona de la finca sobre la que surgen las nuevas bodegas, inauguradas por los Reyes de España en marzo de 2002, está comprendida entre el río y la colina boscosa y presenta construcciones preexistentes que Moneo no pudo ignorar: una pequeña iglesia de estilo neoclásico de principios del siglo XIX, una torre de la antigua casa particular coronada con estatuas que se cree que provienen del edificio del Ayuntamiento de Pamplona y un caserío del siglo XVIII.
Con estos presupuestos, Moneo ha logrado crear una máquina para la producción del vino funcional y tecnológica, que se funde con el contexto paisajístico, manteniendo el espíritu paisajístico del mismo y que establece un diálogo con los edificios preexistentes sin arrollarlos o ser arrollada por ellos.
Las nuevas construcciones de la bodega, en efecto, abrazan los viejos edificios, los encierran y los valorizan dentro de un patio, dando al lugar una reencontrada unidad, aislándolas de la colina situada en la parte trasera. Los cuatro cuerpos de fábrica han sido organizados sobre una instalación en forma de C, en una secuencia continua, pero con diversas identidades formales según la función, así desde una larga varilla de fondo, que alberga el embotellamiento y el depósito para las cubas, avanzan dos brazos destinados, uno a la recepción de la uva y a su primera elaboración y el otro a la acogida de los visitantes.
El prensado y la elaboración del mosto se llevan a cabo en un edificio rectangular cuyas cinco naves interiores se reflejan en la fachada con el amplio saliente de los techos a dos aguas.
En el interior del mismo pabellón se encuentran colocadas las cubas de acero donde se deja fermentar el mosto que, una vez convertido en vino, es puesto a envejecer en un entorno subterráneo expresamente proyectado para ello.
Este es el espacio interior más sugestivo del edificio. Su cubierta de madera a dos hojas está sustentada por pilares de árbol entre cuyos brazos se encuentra alojada una pasarela suspendida para el control de las barricas.

Un cuerpo más articulado y con acceso sobre dos niveles, ha sido destinado, en cambio, a las remesas para los aparejos agrícolas, al almacenamiento, a los espacios de venta y a las oficinas administrativas.

En la composición, Moneo, usando el léxico de los edificios preexistentes, ha establecido una relación dialéctica con el pasado que se manifiesta en todas las dimensiones del proyecto. Así el motivo del tímpano triangular de la iglesia se multiplica en el saliente del techo sobre el pabellón de presado. El hormigón de las paredes, pigmentado y estriado, se integra perfectamente con la piedra calcárea local de las estructuras históricas y los sistemas de cobertura, de madera revestida de cobre, incluso ofrecen un muestrario de soluciones constructivas nuevas, conservando el atractivo natural del pasado.

Flores Zanchi

LINK:
http://www.bodegaschivite.com/

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