17-01-2003

BODEGA OTAZU, Jaime Gaztelu y Juan José Arenas, Pamplona, España, 1997

Bodegas, Deportes y Bienestar,

Cemento, Madeira,

La bodega del Señorio de Otazu surge en Pamplona, en Navarra, la zona vinícola del norte de España renombrada no sólo por sus excelentes vinos, sino también por la belleza de sus bodegas.



BODEGA OTAZU, Jaime Gaztelu y Juan José Arenas, Pamplona, España, 1997 La bodega subterránea, proyectada por el arquitecto Jaime Gaztelu Quijano y por el ingeniero Juan José Arenas, es uno de los espacios más intrigantes de la bodega, tanto por la innovación estructural de su cubierta en crucería, como por la fascinación de otros tiempos que logra conservar, a pesar del empleo de materiales contemporáneos.
La gran estancia subterránea está repartida en nueve arcadas cuadradas de 18 metros de lado, sobre las cuales se apoyan las bóvedas, que en el punto de máxima altura, en correspondencia con las crestas, tiene 6 metros de altura.
Para lograr que crucerías de tales dimensiones aguanten los esfuerzos de compresión a las que están sometidas, los proyectistas han ideado un sistema de impostas elásticas de cimentación que engarzan entre sí las bases de imposta laterales.

El cemento, que se ha dejado a la vista, presenta un delicado motivo rayado que nace de las estriaciones marcadas por la estructura de madera de pino y por los grandes recuadros de las juntas de diltación necesarios para evitar grietas en las bóvedas.
La espectacularidad del ambiente se debe al hecho de que las crucerías se asientan diretamente sobre el suelo, sin la intermediación de columnas o de pilastras, como es tradicional, además, el particular estudio de las luces, colocadas en las base de las impostas, dan la sensación de que la cubierta es fluctuante, como suspendida sobre las filas de barricas.
Una solución eficaz, incluso desde el punto de vista funcional, ya que la sólida estructura de cemento de las bóvedas y el terraplén herboso que la recubre, aislan la bodega para el envejecimiento de las fuertes variaciones de temperatura de la zona, favoreciendo el mantenimiento constante de la temperatura ideal para la conservación de los vinos.

La continuidad de los materiales y de la superficie de la cubierta subterránea, que con sus curvas alargadas anima el espacio visiblemente homogéneo, y el cuidado por el detalle en la construcción de dicha obra, refleja en la arquitectura de la misma, la pasión puesta por la Bodega Otazu en la elaboración de sus vinos.

Flores Zanchi

www.arenasing.com
www.otazu.com

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