10-05-2017

Alberto Campo Baeza y su Domus Aurea en Monterrey

Alberto Campo Baeza,

Monterrey, México,

Iglesias y cementerios, Ville,

Moderno,

La gravedad y la luz encuentran una nueva síntesis en la casa de Alberto Campo Baeza en Monterrey, denominada Domus Aurea. En un homenaje a Luis Barragán, la Domus Aurea de Campo Baeza tiene un paramento dorado que rige la luz de todo el proyecto. Reencontramos aquí elementos característicos de la poética del arquitecto español.



Alberto Campo Baeza y su Domus Aurea en Monterrey
También en la Domus Aurea de Monterrey se nota la intención de Alberto Campo Baeza de mirar a la historia de la arquitectura, llenando su proyecto de homenajes y referencias eruditas. Para empezar ya el nombre, Domus Aurea, nos transporta a la época romana y a esa Italia que tanto le gusta, tomando de la residencia del emperador Nerón (se dice que internamente estaba abundantemente revestida de oro) la idea de decorar con pintura dorada una de las paredes de la casa, que actúa como eje de la iluminación del espacio principal. Pero esta conexión histórica no es suficiente y en realidad tal vez sea solo una coincidencia. El mismo Campo Baeza declara sin embargo que la pared dorada está inspirada en Luis Barragán, una herencia homenaje al maestro del siglo XX mexicano.
Aún así, al observar los bocetos del proyecto y su evolución en el trazado de la planta, se notan una serie de simetrías y de proporciones típicas del templo griego con pórtico, el anfipróstilo. La planta no es rectangular sino cuadrada pero los elementos principales quedan invariados. La casa está rodeada por una tapia con una altura de un piso que representa el basamento del templo. Como en el anfipróstilo, en los dos frentes principales se encuentran pórticos que en la planta reproducen dos filas de columnas. En medio el espacio del pronaos y a continuación el naos, que en el templo acogía la estatua del dios al que estaba dedicado, y que también en el proyecto de Campo Baeza asume un papel central y simbólico. 
Aquí el arquitecto realiza la intersección de dos espacios de doble altura, uno en la planta baja y otro en la primera planta, que juntos delimitan un espacio con luz diagonal. Una ventana grande y alta permite que entren los rayos del sol que dan sobre la pared dorada en el primer piso y se reflejan por debajo en el centro del salón. Este efecto de desviación de la luz que esculpe un espacio en diagonal, convirtiéndolo en el “divino laico”, nos lleva a trasladarnos de la tradición arquitectónica griega a Luis Barragán. 
La luz dorada y material de la Domus Aurea intenta reproducir la luz dorada del convento de las hermanas capuchinas de Tlalpan (1954-1959), la que filtra a través de las rejas pintadas de amarillo y por las cristaleras de la capilla, una luz que se inventó con la arquitectura medieval y gótica y que evidentemente tiene un significado espiritual. La luz religiosa de Luis Barragán se convierte en el espacio laico de una casa particular en la luz filosófica, arquitectónica de Alberto Campo Baeza. 
Parafraseando sus propias palabras, se podría decir que la arquitectura se puede equiparar a una caja espacial que él ha perforado con maestría y sencillez para permitir que entre la luz:
“Y así, cuando el arquitecto consigue atrapar de forma adecuada el sol, la LUZ, ella, perforando el espacio formado por estructuras más o menos pesadas, que necesitan anclarse al suelo para transmitir la primitiva fuerza de GRAVEDAD’, rompe el hechizo y hace flotar, levitar, volar, dicho espacio. Santa Sofía, el Panteón y Ronchamp son pruebas tangibles de esta realidad extraordinaria”. La arquitectura de Campo Baeza aspira a mostrar su peso geométrico para a continuación elevarlo con la luz.
El blanco de todas las paredes es el fondo perfecto para el recorrido de la luz. El blanco para Alberto Campo Baeza es ausencia: ausencia de caos, ausencia de desorden, ausencia de inutilidad, ausencia de redundancia. Además de ser una herencia del Movimiento Moderno.
La arquitectura permeada por la luz se convierte en puro esqueleto que se deja elevar por la potencia muscular de la luz misma.

Mara Corradi

Architects: Alberto Campo Baeza e Gilberto L. Rodríguez
Collaborators: María Pérez de Camino Díez, Pamela Díaz de León, Alejandro Cervilla García, Ignacio Aguirre López, David Alatorre, Viviana Ortíz, Mauricio Bárcenas, Katia Radilla, Guillermo Durán, Elena Jiménez Sánchez, Tommaso Campiotti, Imanol Iparraguirre Barbero
Location: Monterrey (Mexico)
Client: Sorteos TEC – Instituto Tecnológico de Monterrey
Constructor: Sorteo TEC
Project: 2014
Realization: 2016
Photos: © Javier Callejas Sevilla (javiercallejas@gmail.com)

www.campobaeza.com

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