Módulo, formato y estandarización: los revestimientos flexibles.

03-04-2012
La arquitectura contemporánea exige cada vez más adaptabilidad a los materiales para el revestimiento, superando el concepto de formato estándar y abriendo el camino a la industria del gres porcelánico a través de nuevos módulos que van del mosaico a las losas de gran formato.


En arquitectura, el concepto de módulo ha ido siempre unido con el de la estandarización, pero hoy que la disciplina ha superado, aparentemente, esta opinión a través de la flexibilidad de forma, materia y contenido, ¿dónde puede encontrarse toda esta herencia?
Los edificios se han liberado de la continua secuencialidad de los ritmos en nombre de una racionalidad constructiva, encontrando una independencia de forma que favorece los movimientos y las percepciones de las perspectivas del espacio. En la historia de la arquitectura, vemos que ya Le Corbusier, con su Capilla de Ronchamp, había hecho añicos el concepto de repetición, sentando las bases para una nueva fluidez del espacio arquitectónico. La evolución del modo de proyectar, del concepto de espacialidad y las nuevas necesidades se han fusionado en el tiempo en nuevos volúmenes habitables, que hoy pueden revelar de todo excepto su componente de edificios con un alma estandarizada.

Parece haberse perdido la necesidad de que los mismos materiales de construcción deban ser todos iguales en todas sus partes: en realidad, más bien se acentúan las diferencias. Piénsese en la arquitectura contemporánea, que se ha visto liberada expresivamente para dar salida a todo el carácter de la materia, desde los edificios de cristal a los de madera, desde las fachadas ventiladas de gres porcelánico a los volúmenes que parecen excavados en la piedra, el único común denominador de todos ellos es la unicidad del módulo con que han sido construidos.
Sin embargo, detrás de esta tendencia existe unas necesidades incuestionables: la producción en serie de los materiales, su transporte, su gestión en la obra y, finalmente, su montaje. Fases que no se pueden dejar al azar, sino que requieren una capacidad de programación y, digámoslo también, de estandarización inevitables. Entonces, el uso del módulo no se ha perdido, únicamente se ha situado entre los bastidores de la proyectación, porque sin él, muchos edificios que hoy visitamos y que constituyen referencias en el territorio, no podrían haber sido construidos. Estamos lejos de las ideas de estándar y prefabricación de tipo racional definidas por Le Corbusier y W. Gropius, en las que era fundamental indicar módulos primarios base de los cuales se hacía partir la idea de arquitectura. En realidad, nos encontramos en una nueva época: la del módulo productivo flexible, de la losa modulable, de las empresas que fabrican materiales de construcción en formatos que pueden ser libremente recortados, modelados y, por qué no, definidos en la fase de proyectación. Así, estandarización ya no es una palabra que indique rigidez, sino un método que ayuda en la realización de las más complejas ideas tipológicas para la vivienda, uniendo arquitectura e industria.Piénsese en la producción de FMG Fabbrica Marmi e Graniti, en la que el gres porcelánico puede ir desde los módulos personalizados en formato mosaico hasta las losas de gran formato Maxfine. La industrialización de los módulos de gres porcelánico, tras haberles conferido una imagen ligada a la historia de los materiales de construcción, ha dado vida a una redefinición de los formatos, a fin de ser componentes flexibles al servicio de la proyectación.
Tomemos los dos extremos: el mosaico con módulo base de 2X2 y los grandes formatos de losas que alcanzan los 300X150 cm.
El primero, montado sobre malla, puede revestir cualquier forma, desde una pared recta a las líneas curvas más complejas, demostrando que un material aparentemente rígido como el gres porcelánico puede convertirse en una experiencia de flexibilidad constructiva, además de resolver problemas de transporte y montaje. Realizado con tecnología de chorro de agua, deja libertad al proyectista para decidir el módulo base del que se partirá y de introducir en la misma malla módulos entre ellos en relación de escala.
El segundo, en cambio, parte de la flexibilidad de la losa de gran formato 300X150, tamaño impensable hasta ahora para los productos cerámicos. Denominada Maxfine, es justamente por el hecho de ser una superficie continua que deja libertad expresiva al proyectista. En efecto, se puede utilizar tanto como gran superficie como elemento redefinible a voluntad a través del corte y aspirando a efectos que aún no han sido explorados. Además, abre el gres porcelánico a nuevos usos lejanos de la construcción pura, para hacerlo entrar en la creatividad del diseño industrial, convirtiéndose en materia para objetos de uso.
Todo esto es estandarización productiva, pero, al mismo tiempo, nueva flexibilidad de construcción, proyecto, ideación... En síntesis, el nuevo concepto de módulo puede hacer brotar ideas para la arquitectura residencial contemporánea.

EMPRESA CITADA: FMG
Elaboraciones personalizadas

MAXFINE

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