Color, no color y color como naturaleza

07-02-2012
Los colores del gres porcelánico están en sintonía con los distintos enfoques proyectuales de arquitectos, interioristas y partidarios de la ecosostenibilidad. El color de la cerámica se convierte, así, en una posible clave de lectura de la arquitectura contemporánea.


La arquitectura contemporánea está dominada por tres corrientes de pensamiento principales: la primera que hace de todos los espacios la escena de un estado de ánimo, como respuesta individual al nuevo decorativismo, la segunda que ve en la edificación la metáfora de la correspondencia entre forma y comunicación, haciendo de la construcción el símbolo del lugar, mientras que la tercera quiere acercar hombre y naturaleza en una dimensión reencontrada y ecosostenible. Permaneciendo en el área de los macro grupos, se pueden ver constantes en cada uno de los tipos.
La primera corriente parece ser la seguida por los arquitectos-diseñadores que ven en el espacio la posibilidad de generar efectos visuales obtenidos por la superposición entre estructura, materiales para el revestimiento y complementos de decoración. Los pertenecientes a la segunda corriente generan el espacio mediante el modelado virtual, para posteriormente construirlo en la realidad. Un procedimento que ve el surgimiento de formas que pueden ser pensadas tanto para una mesa como para una biblioteca, ya que su función es principalmente comunicar a cualquier nivel, bajo la dirección de un proyectista pensador.
La tercera corriente es seguida por los arquitectos que han elegido renunciar al impacto comunicativo y simbólico de las grandes estructuras colectivas para divulgar una nueva filosofía de la vivienda: el hombre y la naturaleza en el centro de una armonía reencontrada. Nacen, así, edificios que respetan todas las cosas, que se posicionan casi tímidamente en el territorio, de aspecto fascinantemente caduco.

Tres estéticas que hablan de lo que somos, de cómo actuamos en el territorio y de cómo nos situamos frente a las ciudades y el territorio. Hablamos de una terna reconocibile, con lenguajes y signos individuales, donde la acción de cada proyectista es como si declarara su pertenencia a una visión estética del mundo.“El gusto es el único intérprete de nuestra época”, parace que declaren los primeros.
“Forma, contenido y comunicación es la tríada que pertenece a este milenio”, dirían los segundos.
“Todo es caduco, llega de la naturaleza y vuelve a la naturaleza”, argumentan los terceros. Apartándonos de los juicios crtíticos y de las opciones individuales, desde nuestro punto de vista es interesante constatar que, por un lado, los tres representan nuestra contemporaneidad, especialmente cuando se mezclan entre ellos y, por otro lado,que las corriente se asocian a opciones cromátcas determinadas. A los primeros parece gustar el color en todas sus posibilidades, a los segundos, el espetro de las frecuencias que viaja a través de los grises y los beiges y, para los terceros, los matices de tono se encuentran solo en la naturaleza y en las materias que fluyen en ella. Con esta perspectiva se ponen de manifiesto reglas estético-cromñaticas precisas, y también el uso del color es una elección de gusto que identifica un período histórico.


A partir de una reflexión de este tipo, las propias empresas se han diversificado en su propuesta de paletas para revestimientos para interiores y exteriores, poniendo al servicio de los colores todas las prestaciones técnicas del gres porcelánico.

Piénsese en los juegos cromáticos y de claroscuros propuestos por Ariostea con la serie Iridium, en la que color y juego visual combinan a la perfección con la estética de los arquitectos-diseñadores, para acabar con tonos decididos sus espacios escénicos en consonancia con el gusto. O bien en la serie Just producida por Porcelaingres, en la que las variaciones de tono de los grises y del beige parecen pensadas para los espacios de representación comunicativa. Un registro cromático en el que los arquitectos estrella podrían encontrar los signos que completan sus arquitecturas en los diversos pasos de escala.
Mientras que el tercer aspecto estético, el que ve en la naturaleza la única paleta a la que recurrir para ser claramente ecocompatible, es evidente en la colección Greenstone, también de Ariostea, en la que detrás del aspecto cromático de la naturaleza se esconde un material completamente ecofriendly al servicio de la sostenibilidad medioambiental, social y económica. Certificada LEED y BREEAM, esta serie combina las opciones empresariales y estéticas allí donde los proyectistas han indicado que todo tiene su origen en la naturaleza y vuelve a ella.
Las opciones son , como siempre, individuales y, afortunadamente, existe variedad en la proyectación, lo que da lugar a nuestra complejidad, pero es interesate señalar que también una opción como la del color de un revestimiento forma parte del sistema expresivo global que el proyecto transmite de nosotros a nuestros descendientes.



EMPRESAS CITADAS

ARIOSTEA

PORCELAINGRES

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