Centro de cultura islámica y mezquita,
Paolo Portoghesi

24-05-2004
También en este proyecto, como en la mayor parte de sus obras, el arquitecto romano Paolo Portoghesi ha evidenciado su deseo de unir elementos diversos, a menudo en relación de recíproca contradicción, combinando, por ejemplo, lo viejo con lo nuevo, lo antiguo con lo moderno y dando vida a obras en que la memoria personal se encuentra con la colectiva.

Se trata, por tanto, de una obra en la que el presente convive con el pasado, la tradición occidental cristiana con la islámica oriental: una solución perfectamente en línea con la tesis de su proyectista, que desde hace años sostiene la necesidad de volver a dar espacio a la tradición en cuanto estímulo para la innovación de la continuidad.
Otra característica que se puede encontrar en la construcción de la mezquita es el interés por la relación de la obra arquitectónica con el lugar.
Es evidente, de hecho, el deseo, pero también la necesidad, de conectar un lugar físico, como el de la mezquita de Roma, con una pluralidad de lugares: el sistema de todas las mezquitas del mundo que por una prescripción férrea tienen que estar orientadas siempre hacia La Meca.
Otro "matrimonio" en el origen del proyecto es entre dos formas simbólicas: el círculo y el cuadrado que simbolizan respectivamente el cielo y la tierra. También las nervaduras entrelazadas quieren volver a evocar las relaciones entre Oriente y Occidente, entre las respectivas culturas, tradiciones y religiones.

También de esta obra, por tanto, emerge cómo la investigación histórica y la proyectación de lo nuevo han sido desarrolladas por Portoghesi de modo paralelo, dando vida a un diálogo y a un recíproco enfrentamiento.

Laura Della Badia