Centro cultural Jean Marie Tjibaou. Nueva Caledonia. Renzo Piano, 1998

27-07-2007
Totalmente inspirado en las tradiciones culturales y constructivas del lugar, el Centro cultural Jean Marie Tjibaou es una de las obras más particulares realizadas por Renzo Piano, porque encarna el espíritu de los Kanaki, la población de Nueva Caledonia que acoge este grande y sugestivo complejo.

La idea fue madurada a comienzos de los a?os 90, despues del asesinato de Jean-Marie Tjibaou, lider del movimiento para la autonomia del pais, colonia de Francia desde 1864. Precisamente despues de este tragico acontecimiento, Mitterand quiso que se construyese un centro para proteger la cultura indigena, casi destruida a comienzos del siglo por los colonos. El concurso internacional por invitacion, que gano Renzo Piano, ha llevado asi a la realizacion de una especie de poblado, sede de exposiciones, congresos y actividades creativas.
Las cascaras curvadas, 10 en total, construidas con listeles de madera, estan dispuestas alrededor de un atrio cubierto, precisamente como en una aldea tradicional. El lugar, elegido junto con los Kanaki, que significa literalmente "hombres", es una peninsula que se extiende hasta el oceano, rica en vegetacion y capaz de garantizar un contacto directo con la naturaleza.
El complejo esta realizado completamente en iroko, la madera importada desde Ghana, muy resistente a la humedad y a los insectos. Las cascaras tienen todas alturas diferentes, hasta alcanzar los 28 metros de la mas alta. Su organizacion refleja la de las aldeas tradicionales, hecha de casas reunidas en varios grupos. Tambien estas especiales caba?as se articulan, de hecho, en una secuencia, precisamente en 3 aglomeraciones. La primera, que hace tambien de entrada, alberga una exposicion permanente sobre la civilizacion Kanak, ademas de un auditorio y de los servicios de restauracion. Una biblioteca, una sala de conferencias y las oficinas se encuentran en cambio en el segundo grupo, mientras que el tercero esta compuesto por las salas para las actividades creativas, de la musica a la pintura.
Lo que conecta las 10 estructuras es un paseo cubierto, que mira hacia el oceano, mientras que en la parte opuesta se encuentra la espesa vegetacion de la isla. Las cascaras salpican el paisaje como las caba?as de los Kanaki y como estas se dejan atravesar por la brisa, escondiendo ademas un eficiente sistema de ventilacion pasiva.
El respeto por la tradicion y por la cultura del lugar, la sensibilidad hacia la naturaleza, la capacidad de dialogar con un pueblo tan diferente hacen de este proyecto una obra realmente ejemplar de la arquitectura que busca la universalidad en los valores autenticos.

Laura Della Badia