Great (Bamboo) Wall House, Kengo Kuma. Pekín. 2002
  Tipo de proyecto  
Es un gesto de sentimientos, de suma y delicada sensibilidad. Es una arquitectura que escucha al paisaje que la acoge, y que precisamente de esta especial vocación extrae su belleza.
El proyecto forma parte de un programa más amplio en el que se embarcaron en el 2002 los más famosos arquitectos asiáticos - entre los cuales destacan Yung-Ho Chang, Shigeru Ban y Gary Chang- en la construcción de un complejo turístico compuesto por doce viviendas y un club social.
A propósito de este trabajo, Kengo Kuma cuenta que se inspiró en la forma de la Gran Muralla. Explica haberse sentido atraído por su recorrido, por su carrera infinita a lo largo de las líneas de los relieves con las que establece una unión indisoluble. La Gran Muralla, obra del hombre, no es nunca un objeto aislado en el paisaje. Más bien vive en profunda simbiosis con el mismo.
La idea de la integración, de la fusión entre arquitectura y territorio "perfectamente encarnada según Kuma por la Gran Muralla - guía el proyecto de la Great (Bamboo) Wall House: "(...) nuestro objetivo era el de aplicar la naturaleza de la Gran Muralla al acto del habitar. Por esto la casa se llama 'MURO', en vez de 'CASA'".
Bambú, papel de arroz, pizarra y cristal son los materiales con los que la casa se vincula al lugar. En especial el bambú - material de la tradición constructiva local - se convierte en la piel de la vivienda, revestida por cortinas de cañas situadas distancia variable unas de otras. De este modo, ora el espacio interior está más protegido, ora se concede a rasgos, se "filtra", ora se ofrece completamente al paisaje, en una dirección de luces y sombras que asumen el papel de materiales reales.
El interior toma forma a través de la distribución y las tramas de las cortinas de bambú: "Según la densidad del bambú y de su diámetro -explica el arquitecto japonés-, ofrece una variedad de opciones para la división del espacio." El ambiente exterior penetra en el corazón de la casa, pero no como huésped. El paisaje aparece en una relación de extraordinaria confianza con la casa. La arquitectura de Kuma, de hecho, es casi ella misma un episodio natural.
El suelo de pizarra "engancha" la vivienda al terreno contribuyendo a ratificar entre sí una relación, fuerte, exclusiva, única. Los elementos de la naturaleza se apoderan de la arquitectura, la rodean y la abrazan hasta alcanzar el corazón de la misma, donde el suelo de pizarra deja su lugar a una extensión de agua sobre la que se refleja la colina.
Francesca Oddo
www.sohochina.com





