Herzog & De Meuron Edificio para el Márketing Ricola, Laufen, 1997-1999
  Tipo de proyecto  
La construcción poligonal, acristalada en todos los lados, está rodeada por zonas verdes, lo que confiere a la misma un carácter mudable según las estaciones.
Las cristaleras permiten un juego continuo de retorno entre espacio exterior e interior.
En el interior del edificio ha sido creada una zona de oficinas articuladas en dos niveles, carente de particiones, mientras que el diseño de las decoraciones textiles forma parte del proyecto arquitectónico y ha sido desarrollado en estrecha colaboración con arquitectos del paisaje y artistas.
Un manto vegetal, caracterizado predominantemente por hiedra siempreverde, reviste el techo, subrayando el intento de fusión entre arquitectura y naturaleza. Por esto, los jardines que la rodean, llenos de setos y de árboles, crean un contexto magnífico para una arquitectura transparente que conecta interior y exterior.
Los proyectistas han renunciado a un volumen de impacto urbanístico apreciable, dispuesto en más niveles, en favor de un complejo de altura reducida y forma poligonal, que se ambienta en el jardín como un pabellón. El intento era el crear una arquitectura cuyo aspecto exterior y cuya geometría no fueran reconocibles a simple vista: una arquitectura que, gracias a la fachada partida, se fragmenta en elementos individuales.
Cada uno de ellos envuelve, refleja o trata de proyectar dentro del edificio un particular ámbito del jardín.
La cubierta fuertemente sobresaliente constituye un tipo de símbolo de esta estrategia de fusión entre naturaleza y arquitectura.
Los envigados de la cubierta están realizados de hecho en un material plástico que modifica el propio perfil, favoreciendo las variaciones de temperatura y de carga debidas a la lluvia y a la nieve. El entramado del manto vegetal que reviste el edificio se conecta con las cubiertas, hasta formar una estructura híbrida, que da a la construcción un aspecto siempre mudable, según las estaciones.
La hiedra siempreverde constituye un fondo vegetal perenne entre los envigados del techo, mientras que la hojarasca de otras esencias como la vid salvaje, son solamente visibles en los meses de verano, permitiendo atenuar el efecto de la mayor exposición al sol a que están sometidas las fachadas de vidrio.
En el interior, el edificio es concebido como un único entorno abierto e incesante, que alberga una gran zona administrativa dispuesta en dos niveles y fuertemente permeable, mientras que la gran escalera que se encuentra en el centro del edificio desarrolla al mismo tiempo la función de elemento de enlace, lugar de encuentro y auditorio.
El edificio está cerrado a lo largo de todo el perímetro mediante cristaleras en las que han sido creadas puertas correderas a lo largo de toda la pared.
Por consiguiente, la delimitación de los espacios adquiere dinamismo y puede ser variada según las necesidades: las cortinas correderas sobre tres guías paralelas, permiten de hecho a los usuarios crear innumerables combinaciones, actuando sobre el color, la transparencia y la visibilidad hacia el exterior. La planta baja y el piso superior son leíbles conjuntamente gracias a la apertura y a la transparencia del espacio interior.
Las cortinas correderas de diferente color dispuestas a lo largo de las cristaleras permiten conseguir variados efectos ópticos.
Así como la definición paisajística, también el revestimiento del edificio está ligado a su concepción arquitectónica y no representa solamente un elemento decorativo más o menos agradable: este, gracias a la estrecha colaboración encaminada ya desde el principio con los arquitectos del paisaje Kienast Vogt y, en lo que concierne a las decoraciones textiles, con los artistas Rosemarie Trockel y Adrian Schiess.
Floriana De Rosa
Link:
http://www.walkerart.org/programs/vaexhibherzog.html




