El gran antropólogo Roland Barthes sostiene que el siglo XX ha sido el siglo de las destrucciones y las reconstrucciones.
Teniendo entre manos posibilidades impensadas para borrar el pasado y para a su vez construir el presente, desde las armas que destruyen ciudades a la tecnología que las reconstruye, sobre todas y cada una de las obras humanas campea una sensación de fragilidad, como si el ahora hubiera dejado de ser un estado seguro para convertirse en un movimiento, una condición intangible, insubordinada, que se deja en manos de la imaginación. Según Urs Fischer, el arte se encuentra in tránsito desde la perfección clásica hacia una nueva estética que niega aquella. En la Bienal de Venecia el artista suizo puso en escena el derretimiento de la reconstrucción en cera de la obra escultórica “El rapto de las Sabinas” de Juan de Bolonia.
Al igual que el arte, la arquitectura primero se construye, luego se deconstruye para más adelante reconstruirla de nuevo , creando las estratificaciones históricas metropolitanas y el encanto decadente de los suburbios urbanos en las instantáneas de los fotógrafos-arquitectos, desde Gabriele Basilico a Bas Princen. La deconstrucción que los caracteriza permite imaginar mundos posibles, que ya no existen o que no existen aún, como las arquitecturas imaginarias de Anselm Kiefer, que se elevan hacia el cielo resurgiendo de su propia caída.
Interpreta también esta poética FMG Fabbrica Marmi e Graniti que descompone y recompone la piedra, creando superficies ideales para aquellos interiores que albergan arte, pavimentos y revestimientos para museos y lugares de exposición menos convencionales.
En el diseño se sugiere la idea de que la estética tradicional ya no representa lo contemporáneo: con el proyecto de “Naturalezas muertas”, Andrea Branzi muestra la fascinación que la acción del tiempo ejerce sobre las cosas materiales. Hay una tremenda belleza en lo que se deslustra, es lo que declaran las imágenes de Wendy Bevan, que desvela la fragilidad del mundo de los desfiles, montando un circo con actores y modelos.
Deconstruir como ejercicio para mirarse dentro, en las obras de Gerhard Demetz, donde cede el hiperrealismo e incluso la madera parece perder píxeles. En las imágenes de Ariostea es la cerámica que se fragmenta, revelando con todo detalle una materia desnuda, compleja y versátil, hecha de múltiples matices naturales y sugerentes que producen losas compactas y de superficie uniforme.
01. Urs Fischer, “El rapto de las Sabinas”, réplica en cera de la estatua del mismo nombre de Juan de Bolonia, 54° Exposición Internacional de Arte Bienal de Venecia, 2011
02. Andrea Branzi, “Naturalezas muertas”, Galleria Clio Calvi & Rudi Volpi, 2011
03. Wendy Bevan, exposición fotográfica “The Cut of the Light”, Camera16, Milán
04. Gres Porcelánico para pavimentos y revestimientos Ariostea
Mármoles high-tech, pavimentos y revestimientos de gres porcelánico efecto mármol, uniformes en todo su espesor.
Maderas High-Tech, Pavimentos efecto madera de gres porcelánico, Azulejos símil Parquet.
Piedras High-tech, Pavimentos efecto piedra de gres porcelánico High-Tech de altísima resistencia, ideal para interiores y exteriores
05. Bas Princen, exposición fotográfica en la Casa dell’Architettura, Roma, 2011
06. FMG Fabbrica Marmi e Graniti, Pavimentos y revestimientos para interiores y exteriores de gres porcelánico y cerámica técnica
07. Boffo Building Fashon 2011, instalación para tienda proyectada por Patrik Ervell y Graham Hudson, Nueva York, ph. Evan Joseph
08. Anselm Kiefer, “Los siete palacios celestes”, Hangar Bicocca, Milán, 2005
09. Clärchens Ballhaus, Berlín, salón de baile y restaurante basados en la estética de la ruina
10. Gehard Demetz, varias obras, cortesía de Galleria Rubin, Milán
Mara Corradi

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