Revestimientos sin dirección
El aspecto teatral de la celebrada arquitectura contemporánea trata de abolir las dos directoras cartesianas, horizontal y vertical, llenando las ciudades de objetos híbridos entre la arquitectura y el diseño que parecen estar pensados más para exasperar la ideología representativa que la relación con el hombre. Estos dos aspectos del hacer proyectivo, hombre y orientación espacial, tienen una raíz común en la cultura occidental, que se puede encontrar también en la evolución de la búsqueda de la perspectiva. Para internarnos en este pensamiento observamos dos extremos lejanos en el tiempo y en el método representativo, con el fin de entender cómo el uso proyectivo de lo horizontal y de lo vertical son el fruto de una misma búsqueda sobre la representación espacial: la Cena de Emaús de Caravaggio y las escenas 3d de la película Avatar. El artista del siglo XVII pinta los personajes inmersos en un claroscuro que abole toda dirección espacial. Si no fuera por el blanco del mantel, casi suspendido en el vacío y los brazos abiertos del apóstol a la izquierda de Jesús, que dibujan, miden y controlan precisamente ese mismo espacio enrarecido, se perdería la orientación. En la película reina de las taquillas gracias al uso de la tecnología se tiene la percepción de moverse en un espacio desprovisto de dirección, el planeta Pandora, aboliendo cualquier ley de perspectiva y saltando de una horizontalidad a una verticalidad alterada por el efecto 3D. Las dos representaciones visuales del espacio, aunque separadas por 400 años de historia, tienen en común el estudio sobre la percepción del observador: en el primer caso como referente del pensamiento clásico, es el hombre el que mide y representa el espacio, en el segundo como cuerpo sensorial, el se somete al espacio y se adapta a éste. Del mismo modo en la historia de la arquitectura tenemos muchos ejemplos que aplican los mismos principios, si se piensa en la fachada dieciochesca de la Catedral de Ragusa, proyectada por Rosario Gagliardi, y en su fusión visual casi exclusivamente vertical con la ciudad, aboliendo su percepción horizontal, o en el Museo del Arte del siglo XXI Maxxi salido del lápiz de Zaha Hadid, en el que forma y dirección se pierden en un escenográfico espacio desorientador.
De nuevo el trabajo sobre la percepción del observador se divide entre pensamiento de matriz cartesiana, en el que son los mismos elementos de la arquitectura clásica los que privilegian una visión espacial respeto a la otra, y sensorial, derivante de la crítica contemporánea al concepto de lugar arraigado en el territorio histórico. Las superficies tienen en esta dualidad de la percepción una posición privilegiada, ya que al recubrir la arquitectura ayudan el proyectista en la definición de la percepción. Como piel del edificio un revestimiento debe saber, por tanto, seguir la evolución teórica del proyecto visual, potenciando sus prestaciones, y no al azar tratan de dar respuestas diversificadas para con el fin de apoyar a una o a la otra aproximación proyectiva. Mientras será el uso del proyectista el que le dará una connotación de perspectiva, haciéndolas coprotagonistas en la arquitectura contemporánea. Algunos ejemplos ayudan a entender el papel de los módulos cerámicos en este contexto de estudio sobre la percepción espacial.
La visión de perspectiva infinita se puede obtener hoy mediante el uso de las maxi losas, como en el caso de la Serie 100 de Fiandre en el formato 75X75 cm que deja libre expresividad al revestimiento, jugando con la continuidad visual del espacio y del color, aligerada de signos en micro relieve de efecto cepillado. Un material que logra expresar visualmente el ideal de tridimensionalidad percibida, variando su propio brillo en función del ángulo de observación.
Existen también superficies cerámicas capaces de cambiar la orientación visual solo a través de la incidencia de la luz, como en el caso de la línea Sensible de Eiffelgres. Un módulo de revestimiento que satisface ambas direcciones perceptivas, la clásica y la sensorial, mediante el uso de la incidencia luminosa y del punto de observación. De hecho este revestimiento muestra u oculta la textura en microsurcos, desmaterializando o materializando su presencia en función de cómo es observado o iluminado. Un recurso, fruto de una atenta proyectación, que puede ayudar a los proyectistas a superar definitivamente la aproximación arquitectónica en horizontal, en vertical o híbrida. Si la arquitectura contemporánea ha llegado a modificar la percepción del observador es también gracias a la técnica de montaje, aligerando y dejando libertada interpretativa al proyectista en el uso de los módulos cerámicos sobre estructuras flexibles, como en el caso de las fachadas ventiladas y de los pavimentos sobreelevados de Granitech.
Una ductilidad constructiva que abole verticalidad y horizontalidad para dar espacio a nuevas interpretaciones para el estudio técnico del punto de observación. La arquitectura contemporánea es, en conclusión, una trama de búsqueda sobre la percepción visual del espacio, orientando y desorientando en función de las elecciones proyectivas, pero en continuidad histórica con el hombre y la materia.
De Paolo Schianchi
Gres porcelánico para pavimentos y revestimientos - Fiandre
Pavimentos y Revestimientos de Gres Porcelánico técnico - Eiffelgres
Pavimentos Sobrelevados y Paredes Ventiladas para la construcción y la arquitectura - Granitech









