Tel Aviv: el diseño, la arquitectura y los sabores.

Tel Aviv: el diseño, la arquitectura y los sabores. Arquitectura contemporánea y las calles de los tiempos antiguos.


El itinerario de la ciudad de Tel Aviv no puede sino comenzar en la ciudad vieja de Jaffa con sus casas de arenisca que emergen entre las rocas y las dunas que se asoman al Mediterráneo.
Los estrechos callejones que llevan los signos del zodiaco albergan el barrio de los artistas llenos de tiendecitas que venden bonitas joyas de plata afiligranada, antigüedades y especias de cualquier tipo incluida la embriagadora agua de rosas. Pero la principal atracción es el viejo puerto de pesca con sus restaurantes y locales en donde es posible paladear el café beduino aromatizado con cardamomo y canela.
Cabe señalar el restaurante, bar y espacio para el arte “Container”. Creado en un almacén industrial se presenta intencionadamente tosco y descuidado para mostrarse luego muy trendy en la zona dedicada al bar y con una propuesta culinaria de alta calidad, fruto de una mezcla norteafricana, del medio oriente y de la cocina italiana. Una atracción especial es en cambio el famoso horno Abulafia en la calle Yefet abierto las 24 horas del día, símbolo de la coexistencia entre judíos y árabes que ofrece decenas de tipos de pan de pita rellenos famosos en todo el mundo y el Souk Sala'Hi, bazar cercano a la Torre del Reloj.

En el litoral de Jaffa en Tel Aviv encontramos en cambio un icono de la contemporaneidad, La Casa de la Paz, que lleva la firma de los arquitectos Massimiliano y Doriana Fuksas. La arquitectura se presenta como un paralelepípedo obtenido de la superposición de capas de cemento y cristal. Pero es la llamada “Ciudad Blanca” la que hace de Tel Aviv el mayor museo al aire libre completamente dedicado al estilo arquitectónico Bauhaus.
Antes de entrar en este barrio residencial no se puede dejar de visitar el Museo de Arte de Tel Aviv, hoy en fase de amplia renovación. El museo contiene obras de arte moderno y contemporáneo y alberga una de las mayores colecciones de arte israelí.
La Ciudad Blancaen cambio comprendía unos 4.000 edificios construidos en los años 20, 30 y 40 de los que actualmente quedan cerca de un millar y precisamente por esta peculiaridad la ciudad de Tel Aviv fue incluida en el 2003 en la lista de las 56 ciudades históricas del mundo para convertirse después en patrimonio de la Unesco.

Paseando entre las calles Rothschild, Bialik y Dizengoff se pueden ver de hecho grandes edificios blancos escuadrados con terrazas, balcones y altos pilares dotados todos ellos con amplias ventanas que permiten una convivencia estrecha con el panorama de la ciudad. En el barrio se encuentran muchos locales donde hacer una parada para tomar un pequeño lunch. En particular destaca entre ellos el “Cafè Noir” considerado como una institución por los habitantes de Tel Aviv donde en los días de buen tiempo se puede comer al aire libre.
¿Y qué decir de la tienda Live O de la que se han ocupado los diseñadores de interiores Sigal Baranowitz y Gal Amit?
Todo dedicado a las maravillas del aceite de oliva producido por árboles crecidos en las aguas salobres del Kibutz Revivim en el desierto del Negev. Gran selección de aceites, vinagres y sales con una especial atención a los cosméticos. Al final del largo trayecto es confortante dirigirse hacia Nave Rasco, Ramat Hasharon. Y cuando crees que te has perdido entre las pequeñas callejuelas te encuentras en un oasis tranquilísimo en el que, protegido por una divisoria de plantas verdes, accedes al Reviva and Celia's Cafè. Además del fantástico desayuno de la mañana con surtido de dulces, bagel y pan hechos en casa, por la noche se pueden probar platos que recuerdan a la cocina italiana acompañada en cambio por una selección de vinos blancos, rosados y tintos, todo ello de producción israelí de altísima calidad.
 
Cintya Concari

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