Etoile de Mer, una historia de arquitectura y amistad. En los años 50 un fontanero construye en la Costa Azul una pequeña fonda con pocas habitaciones, exactamente bajo la casa E – 1027, la famosa villa proyectada por la diseñadora Eileen Gray. Entre los clientes que frecuentan la posada está Le Corbusier, que transformará el pequeño lugar en una joyita de arquitectura. Lo que empieza como una relación con el mesonero por motivos culinarios, acabará consolidándose en amistad. Gracias a ésta, Le Coubusier pinta las paredes de madera, decora la barra del comedor y hasta construye el Cabanon, una cabaña de 16 metros cuadrados adyacente a la posada, con murales llenos de color, en la que él mismo vivió durante varios años. Con el paso del tiempo en la Costa Azul han surgido otras cabañas, como las Unites de Camping, cinco espacios reducidos de madera, financiados por Le Corbusier y cedidos a cambio del Cabanon. Al desaparecer el arquitecto en 1965 la propiedad del Etoile de Mer pasa a Robert Rebutat, hijo del famoso fontanero y mesonero, que también es arquitecto y que deja absolutamente intacta esta preciosa herencia arquitectónica. “Nadar y dibujar” era el lema de Le Corbusier, que esbozó el Cabanon en 45 minutos, basándose en el sistema Modulor. Actualmente el lugar es meta de peregrinación para turistas de todo el mundo, que jamás vivirían en una cabaña, pero que por unas vacaciones en el Cabanon darían cualquier cosa. Para organizar la visita hay que dirigirse a la oficina de turismo de Cap Martin/Roquebrune. Se puede reservar la excursión los martes y los viernes por la mañana con salida a las 9.30. Se recorre un hermoso sendero, la Promenade Le Corbusier, inmersa en la vegetación mediterránea con panoramas espectaculares.
Tras un día disfrutando del sol o de la tibieza invernal y su luz particular, se puede visitar Niza, donde los matices del azul del mar se pueden apreciar contemplando la Baie des Anges desde la Promenade des Anglais, el mismo azul que campea en los paquetes de Gitanes y Gauloises, y que tan francés es. Diseño y arquitectura para transcurrir la velada. Sin duda hay que probar el hotel de la diseñadora Matali Crasset, el HI Hotel. Se presenta como un hotel urbano que quebranta todos los códigos tradicionales del lujo y se propone como espacio residencial contemporáneo. Nueve conceptos que no responden a una exigencia estética sino que interpretan las distintas formas de vivir una zona. Se puede elegir entre la habitación Techno Corner (rincón tecno), la White & White, blanco y blanco o la Indoor Terrasse, la terraza interior.
De sabor muy diferente el Boscolo Exedra Nice Hotel diseñado por el estudio Iosa Ghini Associati. Se trata de la restauración del antiguo Hotel du Rhin creado en 1913 por la mano del arquitecto Charles Dalmas. Actualmente este edificio construido a principios del siglo XX en estilo Belle Epoque conserva las magníficas decoraciones de la fachada perfectamente restaurada, mientras que en su interior dispone de 113 habitaciones de diseño tecnológico. En éstas predominan las paredes de color marfil y crema que acogen mobiliario y decoración de formas puras y sobrias en riguroso blanco. Símbolo de Niza, el Palais de le Mediterranee con su gran fachada blanca estilo Art Decó, “glamour de 1930, confort del siglo XXI”, es su lema tras la importante restauración que se llevó a cabo en 2004. Un hotel de precio algo más reducido a las afueras de Niza es la Maison du Frene, un lugar que representa un refugio repleto de encanto, especialmente para los amantes del arte.
Las compras y la gastronomía en Niza están empatadas, y también en este caso la gama de elección es elevada. Sin duda el casco viejo, la Vieux Nice, es una de las metas más sugerentes. Aparte del maravilloso mercado de flores, todos los días, excepto el lunes, se pueden encontrar fantásticos boutis en la Cotonniere, realizados directamente in situ, además de una variada mezcla de muebles y perfumes de todo tipo. En el Cours Saleya, además del mercadillo en el muelle Papacino hay que destacar la Chapellerie, un establecimiento histórico que desde siempre realiza sombreros para los espectáculos de la ópera de Niza y París, además de para los turistas. Si lo que se busca son cestos de mimbre y paraguas curiosos, hay que detenerse en rue de Prefecture. También hay que dedicar un apartado a las tiendas de las Galerías La Fayette dentro de un espléndido edificio del siglo XIX. Por la mañana es obligado el paso por la pastelería Multari en cualquiera de sus sucursales, donde triunfa el pain au chocolat, la tarte de citron y la riquísima baguette. Para comer, perfecto el Grand Café de Turin, una pescadería con restaurante en el que degustar unas fresquísimas ostras y marisco con champagne. Por la tarde, un aperitivo a base del mítico pastis en la Caves Caprioglio y cena en Chez Pipo para probar la socca, un pastel a base de harina de garbanzos o en la Zucca Magica, un sitio emplazado en el puerto donde se come sólo vegetariano. E voilà, la suerte está echada.
Cintya Concari
Ficha técnica:
Cabanon – Le Corbusier
Oficina de Turismo Roquebrune Cap Martin
218 Avenue Aristide Briand
Arquitecto Le Corbusier
HI Hotel
3 Avenue des Fleurs
Diseño: Matali Crasset
Boscolo Exedra Nice Hotel
12 Boulevards Victor Hugo
Arquitectos Iosa Ghini Associati
Fotos: Nicola Schiaffino and courtesy of Boscolo Group
Palais de le Mediterranee
13 Promenade des Anglais
Maison du Frene
1 Place du Frene – Vence
La Cotonniere
9 rue de la Buffa
La Chapellerie de Nice Saleya
36 cours Saleya
Galeries Lafayette
6 Avenue Jean Medecin
Multari
Grand Cafè du Turin
5 place Garibaldi
Caves Caprioglio
Rue de la Prefecture 16
Chez Pipo
13 Rue Bavastro
La Zucca Magica
4 bis quai Papacino