Archipiélago Montreal

Fascinación multiétnica en la “Metropole”, como llaman los franceses a Montreal, tercera ciudad del mundo de lengua francesa tras París y Kinshasa (Congo), la Nueva la New York de Canadá.


Fascinación multiétnica en la “Metropole”, como llaman los franceses a Montreal, tercera ciudad del mundo de lengua francesa tras París y Kinshasa (Congo), el Nueva York de Canadá.
Situada en la confluencia de los ríos San Lorenzo y Outaouais, rodeado por al menos 70 islas la mayor parte de las cuales están inhabitadas, la primera aproximación con los habitantes de la ciudad nos recuerda a la novela la Versión de Barney de Mordecai Richler.
Ciudad vital, cordial, llena de fans de Celine Dion fue designada por la Unesco “City of design ”en 2006, única ciudad nortamericana  y tercera en el mundo después de Buenos Airesy Berlín en recibir este prestigioso título. Fun, es decir, alegría de vivir es el lema de la ciudad, contagioso y escenográfico. Barrios como el Village son auténticas concentraciones de la diversión que se alternan con el de Mont Royal atestado de pequeñas librerías y artistas, o con el barrio Chinodelimitado por dos arcos pintados. Pero sobre todo galerías de arte y de diseño: alternativas en el Village, turísticas en la parte del Old Montreal y absolutamente experimentales en el Golden Square Mile, mientras que la parte más científica se concentra en la zona del Estadio Olímpico que albergó en 1976 los Juegos, con la torre inclinada más alta del mundo y en la Isla de Sainte-Helene donde surge la Bioesfera presentada al gran público en la Expo como parte del pabellón americano, hoy  museo de interpretación sobre el río San Lorenzo.
Una mezcla de rascacielos de cristal y acero aparece detrás de antiguos edificios y de grandes zonas públicas como el Barrio Internacional, espacio urbano de configuración moderna colindante con la ciudad vieja, alberga edificios como el Palais des Congres de Montreal, el Convention Centre, con sus cristales pintados en el interior en el que la luz del día transforma el suelo en un auténtico calidoscopio. Caminando entre edificios de fachadas de piedra y cristal se llega hasta la sede de la OACI con la Tour de la Bourse, el descollante rascacielos obra de los proyectistas Pier Luigi Nervi y Luigi Moretti considerado todavía hoy como una obra maestra del estilo internacional del diseño.

Otro destino obligatorio  es la Gran Bibliotecainaugurada en la primavera de 2005 y proyectada por los estudios Patkau Architects y Croft-Pelletier. El espacio de 33.000 mil metros cuadrados alberga  una gran colección de ediciones raras, documentos multimedia, grabados y mapas con el acceso a 4 millones de documentos y 1 millón de libros.  No es sólo lugar de cultura, sino también un espacio polivalente que cuenta con auditorio, sala de exposición, café y restaurante. Y siempre pensando en la necesidad de cultura de sus ciudadanos en el viejo Montreal  podemos visitar el Museo de Historia y Arqueología  Pointe– en – Calliere pero sobre todo el Centro canadiense de Arquitectura, cuyo proyecto de Peter Rose y Phyllis Lambert se remonta a 1989 representa  un ejemplo de arquitectura post moderna. No ha de dejar de verse Habitat67, proyecto de Moshe Safdie, consistente en una estructura espacial tridimensional que reúne en si funciones residenciales, comerciales y de servicios. Paseando por la ciudad se pueden descubrir realidades de diseños pequeños y grandes ligadas al mundo de la moda, de la restauración y de la hospitalidad hotelera. Interiores de diseño para los grandes almacenes Eatono para el Place Montreal Trust con más de 100 tiendas y restaurantes que ofrecen comida exótica.

En la zona sur de la Place Royale, el hotel Gault verdadero y propio hotel boutique. Suelo y paredes de cemento, altas columnas de hierro colado blanco, revestimientos de acero que separan la zona de la librería, todo marcado por el minimalismo tanto en las partes comunes como en sus 30 habitaciones puestas a disposición para los huéspedes. En alternativa el St.Paul Hotel que se encuentra en la fascinante zona de la vieja Montreal y dentro de un edificio que se remonta a 1900, caracterizado, en el lobby, por  una monumental chimenea de piedra de alabastro translúcida. Por no hablar del hotel  Le Place D’Armesy del legendario Le St James  o, para quien desea soluciones laboriosas, el más reciente Opus. 
¿Y para la comida o la cena?
Alternativa fácil: se nos paramos ante el Cluny Art Bar espacio situado dentro de la antigua Fundición Darling restaurado en 2002. Minimalismo dramático acentuado por enormes ventanas opacas que difunden una luz seductora, todo ello todo a precios contenidos. Se cena en cambio en el Cartet, un pequeño restaurante del centro que se jacta de contar con la presencia de Brad Pitt y Angelina  Jolie entre sus clientes habituales  El shopping se concentra en la rue Sainte Catheriney en la ciudad subterránea,  refugio de todos durante los meses de invierno cuando la temperatura baja notablemente bajo cero. En primavera los habitantes de Montreal, amantes de la música, se encuentran los domingos en el Mont Royal,  immenso parque con árboles y sendas desde el que se tiene las vista más bonita de la ciudad. Al llegar a la cima todos bailan juntos al ritmo de los tambores ¿para celebrar qué? “La vida, la música, el arte... y el diseño” todo ello concentrado en una de las ciudades norteamericanas con una altísima calidad de vida.

Cintya Concari

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