Tirol, Alpes del Ötztal
Primera parada en Hochoetz, caracterizado por el slow winter. Esquimales por un día no podemos renunciar a pasar una noche en el pueblo de nieve, un auténtico iglú a 2.000 metros de altura. Una obra maestra de la arquitectura hecha únicamente con nieve y hielo.
Construido en 4 semanas se compone de 6 iglús que pueden albergar hasta 4 personas, 8 suites para parejas y una sala lounge. Sus interiores revelan un mundo mágico y quién se queda por la noche, antes de dormir, puede dar paseos nocturnos o disfrutar de sesión en una de las saunas a mayor altura de Europa.
Después de la profundidad blanca la etapa siguiente es Sölden. Se pernocta en el Central SpA Hotel Sölden donde conviven el lujo y la hospitalidad con entornos muy cercanos al estilo italiano, incluso en lo que respecta a la restauración. El punto de fuerza de la estructura es el amplia SpA de estilo minimalista, que propone prácticas curativas chamánicas, mientras que la zona wellness se encuentra en la 3ª planta. Vía libre para afrontar 151 km de pistas, pero sobre todo el recorrido BIG 3 - Rally, una unión de diseño entre cielo y hielo. El itinerario de 50 km se puede recorrer en una jornada afrontando un desnivel de 10.000 metros. Una serie de telesillas permiten acceder a las tres cumbres dotada cada una de ellas de su propia futurística plataforma panorámica de acero y cristal.
El ideador del proyecto el arquitecto es el bávaro Peter Schmuch. La construcción a 120 metros sobre la estación del monte Schwarze Schneid es una pequeña obra maestra arquitectónica, la gran plataforma circular situada por encima del Gaislachkogl ofrece exterior un panorama impresionante y en el interior una experiencia gastronómica local no carente sin embargo de un toque de sorpresa cuando se nos proponen ostras frescas y champán a 3.000 metros de altura.
Espectacular la pasarela sobre la tarima de metal colgada con dos cables de acero que sobresale casi 25 metros junto a la estación del Tiefenbachkogl. ¿Y el futuro? El estudio de Johann Obermoser de Innsbruck ha proyectado una instalación de teleférico que funcionará ya en la temporada de invierno 2010/2011 sobre la montaña de Gaislachkogl. Para la estación situada más abajo ha previsto un gigantesco esqueleto de acero que incorpora toda la parte central y esta construcción futurística será envuelta por una hoja transparente de material plástico.
Desde Sölden nos dirigimos a Obergurgl-Hochgurgl. Se pernocta en el The Crystal Hotel cuya arquitectura minimalista cúbica ofrece un estrechísimo contacto con la naturaleza que lo rodea, mezclando a en interior materiales naturales como la piedra, el hierro y la madera. El plus del hotel es el lujo alpino de impacto cero, es decir, un verdadero hotel de ecodiseño que utiliza la energía geotérmica y la energía solar que permiten ahorrar 90.000 litros de gasóleo durante los meses de invierno. La joya de la corona es el Wellness Spa de más de 2.000 metros cuadrados y la Private Suite Spa, con sus tres piscinas con vistas sobre los glaciares, las saunas, el fitness center y la sala de relax con chimenea a la vista.
Desde el The Crystal Hotel con los esquís puestos, se llega a la cota de 3.082 m del Wurmkogel donde se recorta una escenográfica arquitectura lineal, un nuevo highlight de gran impacto: el Top Mountain Star. Sobre una estrechísima cresta destaca una plataforma circular de 120 m2 envuelta por una única pared continua de cristal. La estructura está cubierta por una cúpula de cristal y por soportes de acero y en el bar, de construcción minimalista y esencial todo metal, cristal y madera se gusta el “Kaiserschmarren”, es decir, la tortilla del emperador espolvoreada con azúcar en polvo y servida junto a la mermelada de arándanos rojos.
Última parada: el más innovador centro termal de los Alpes: el Aqua Dome de Langenfeld, un verdadero hotel de diseño rodeado por aguas sulfúreas donde destacan estructuras en forma de cristal, paredes transparentes, enormes bañeras rebosantes de agua en el interior y en el exterior, todo ello entre madera, cristal, colores y juegos de agua. Espectacular es la zona de spa, por no hablar luego del Spacecurl, instrumento técnico elaborado por la Nasa con el cual es posible una terapia y un sistema de entrenamiento tridimensional para la musculatura. En este hotel todo está declinado y caracterizado por el espacio: desde la habitación más pequeña de 35 m2, a las bañeras de agua sulfúrea con un diámetro de 16 metros, todo ello en una superficie de 50.000 m2 desde la que se alza el telón sobre las 250 cimas nevadas del mágico Ötztal.
Cintya Concari