11-07-2011

Cano Briceño: la casa del piano

Paisaje, Galería, SPA,

Moderno,

Cemento, Vetro, Pietra, Legno,

Arts,

Esta vivienda proyectada por Alfredo Cano Briceño para un músico en Puebla, en el corazón montañoso de México, es una arquitectura del no acabado, en las que los diversos materiales estructurales y decorativos, empleados en su estado tosco, contribuyen a diseñar una forma aparente, que está en realidad en constante evolución.



Cano Briceño: la casa del piano
El proyecto de Alfredo Cano Briceño está influido por los grandes maestros mejicanos del Movimiento Moderno, realizando una arquitectura de líneas rectas y duras, mitigadas no por el color entendido como tintura, como de tradición del país, sino por el color entendido como trama intrínseca del material que se expresa honestamente, llevando la naturaleza al interior de la vivienda.
Así esta obra es ante todo un conjunto de materiales de fuertes contrastes expresivos y cromáticos, de la piedra que constituye los dos muros perimétricos más largos, al ladrillo que forma los muros testeros y los divisorios interiores, al cemento tosco de las vigas que atraviesan horizontalmente el espacio delimitado por estos y lo dividen en dos plantas y lo fragmentan en habitaciones cerradas, patios y terrazas; de los cristales con los que está circunscrita la sala de la música en la planta baja, al parquet reciclado de su suelo.
Compositivamente la vivienda es cerrada y compacta en las cuatro fachadas pero, al entrar en ella, la arquitectura se abre de par en par al cielo. La plana baja gira en torno al volumen completamente acristalado y parcialmente enterrado, corazón del proyecto: es la habitación del piano, en la que el dueño de la casa puede dar lecciones de música en un ambiente bien protegido y aislado por los gruesos muros de piedra. Entre el corazón de cristal y el perímetro mural, el espacio vacío del patio interior hace de caja de resonancia, haciendo salir la música hacia arriba. Sin pavimentar, pero revestido de mantillo, el patio es a su vez elemento no acabado, en el que se hipotiza que pueda nacer un jardín, o que pudiera ser también utilizado como galería de arte privada. Mirando hacia arriba, la buhardilla del primer nivel, con habitaciones y servicios, es un trenzado geométrico de vigas de cemento en el que numerosos vacíos han sido pensados para crear asomadas sobre el patio.
La lección del no acabado arquitectónico agudiza la percepción incierta el ser en exterior y el ser en interior, tanto porque los límites han sido hechos intencionadamente lábiles, como porque el tratamiento tosco de cada superficie no quiere encerrar los espacios como interiores, sino mantener el diálogo con la naturaleza. El clima actúa en los ambientes de modo indirecto: la luz se refleja sobre los muros de piedra para iluminar los interiores, a los que llega atenuada y enriquecida con matices matéricos.
Un ejemplo del hecho de que la relación con el paisaje no se consigue sólo con la apertura visual o con la presencia de las zonas verdes, sino que puede ser percibida también a través de la similitud entre materiales y la sensibilidad de la elección de acabado. Un acabado que, al no ser superficial sino propio del material, evolucionará con el tiempo, llevándose tras de sí la historia del lugar y la vivencia de sus habitantes.

de Mara Corradi

Proyecto: Alfredo Cano Briceño (T3arc Taller de Arte y Arquitectura)
Colaboradores: Patricia Torres, Alberto Campos
Cliente: Radek Materka
Lugar: Puebla (Méjico)
Proyecto de las estructuras: T3arc, Omar Lagunas
Superficie útil bruta: 230 m2
Área del solar: 230 m2
Inicio del proyecto: 2010
Final de las obras: 2010
Estructura de cemento
Paredes de ladrillo
Suelos de cemento y madera reciclada
Fotografías: © Luis Gordoa

www.t3arc.com

GALLERY


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