Entrevista

Frits Van Dongen - Cie. Architekten

26/07/2010

Quisiera ante todo darle las gracias por estar aquí y por el tiempo que me dedica. Mi primera pregunta concierne a su entorno de trabajo. Usted es una de las mentes de uno de los estudios de arquitectura más dinámicos del panorama holandés, De Architekten Cie. Parece bastante complejo trabajar en un estudio como el suyo, en el que cada arquitecto puede expresar su propia opinión pero al final se obtiene un proyecto central común. ¿Cómo empezó y cómo funciona?
 
Frits Van Dongen: Déjeme que vuelva a lo primero que ha dicho. Para mí es un verdadero placer estar aquí, me gusta Italia y la cultura italiana. Y ahora volvamos a cómo comenzó la historia del estudio. Originariamente eran tres estudios, el de Pi De Bruijn, el de Carel Weeber y el mío. Somos tres personas diferentes, cada uno con su propia identidad, no sólo como arquitectos, sino también como individuos. Carel era ya muy conocido en su época y su papel en la creación de nuestro estudio ha sido un poco como el de un padrino. Se ocupaba de arquitectura, no a nivel de construcción, sino intelectual. Se ocupaba del debate creado en torno a la arquitectura. También PI era ya un arquitecto experto. Había proyectado la Cámara Baja del Parlamento holandés, y otras cosas así por el estilo. Yo era el más joven. Nos conocíamos ya desde la época del Art Council Board de Rotterdam. En cualquier caso, comenzamos a encontrarnos cada algunas semanas y a experimentar juntos y todo se desarrollaba sin problemas y de modo muy agradable. Así, pasado un tiempo, empezamos a pensar, también a sugerencia de otros, en fundar un estudio común, y es lo que hicimos. Reunimos todos este ingredientes en un único estudio pero con el acuerdo de que cada uno de nosotros mantendría su propia personalidad, su propio lenguaje.

Sé que ha ganado un importante premio de arquitectura en Holanda por su trabajo personal, ¿es cierto?

Frits Van Dongen: Es cierto. El premio es concedido cada año por el conjunto de la obra y me encantado de recibirlo hace dos años por mi contribución cultural general. El tema cambia cada dos años y aquel año estuvo dedicado a las actividades culturales. Siempre es concedido a título personal, no a un estudio. Los otros nominados eran personas muy famosas, también yo era el más joven, por tanto este premio me llena realmente de orgullo.

Su nombre está asociado en particular con el edificio más icónico que ha proyectado: The Whale, la Ballena, en Ámsterdam. ¿Puede decirnos algo de este trabajo y por qué según usted este edificio cosecha tanto éxito en todo el mundo?

Frits Van Dongen: Si pensamos en ello , la Ballena es sólo un proyecto de construcción social, sin embargo su éxito es notable. Formaba parte de un nuevo proyecto urbano. Tenemos aquí algo típicamente holandés, arquitectos, urbanistas y supervisores en general trabajan juntos y pueden ser o no las mismas personas. Por ejemplo, como arquitecto, se somete el proyecto a un supervisor que puede ser el urbanista. Todos estos papeles interaccionan entre sí según un modelo que varía continuamente. En este caso concreto, yo era el urbanista y también el supervisor y fue realmente interesante. Adrian Geuze diseñó el edificio siguiendo la misma huella adoptada por Berlage en 1908-1910 en la mayor parte de los complejos de Ámsterdam sur, una zona muy famosa. En lo que respecta a las dimensiones, la única diferencia reside en el hecho de que Adrian ha duplicado el volumen. Mientras que el complejo de Berlage tiene cuatro niveles, ha retrocedido ligeramente y tiene un tejado, el volumen de Adrian es el doble. En cierto modo esto constituía un problema. Tuvimos que desarrollar muchos estudios sobre la luz, porque queríamos que la luz del sol penetrara en el edificio y queríamos evitar también rincones oscuros debajo. Al final, decidimos cortar las partes inferiores y ponerles encima del edificio. Como se puede ver, el edificio está cortado de tal modo que cuando el sol sale por la mañana, alcanza el punto más bajo en el centro y el sol alcanza la planta más baja por el otro lado. Cuando el sol se pone, ocurre lo contrario. Es un proceso muy racional. La forma del edificio es el resultado de un proceso de resolución de los problemas que nos ha sido confiado por Adrián Geuze. Para mí también ha sido interesante ver cómo trabaja un supervisor, en especial en este tipo de situación. Aquí, el supervisor, Adrian Geuze, definió un objetivo muy preciso, afirmando que quería que el edificio no se pareciera a un complejo residencial. Era un auténtico desafío y hemos logrado vencerlo.

Este edificio resulta, de hecho, de gran efecto. Sé que está trabajando actualmente en otros proyectos de urbanismo tanto en Holanda como en el extranjero, me gustaría hacerle algunas preguntas sobre dos de ellos: Ijburg Island en Holanda y Casa Nova en Bolzano, en Italia. Estos dos planos de desarrollo son muy diferentes entre sí, en particular en lo que respecta al entorno natural en el que surgen.

Frits Van Dongen: Sí, son diferentes a causa de su entorno natural, pero de hecho son iguales. Si miramos desde otra perspectiva, podemos decir que la aproximación es la misma. En el proyecto holandés, la idea era la de realizar una isla. Este archipiélago de islas se refiere a una época muy antigua de la historia holandesa, el año 1350. En el siglo XIV, comenzaron a ser creados pólders y diques. Para nosotros ha representado una fuente de inspiración directa. Bastante sorprendentemente, es el mismo tipo de aproximación que hemos adoptado en Bolzano, donde hemos proyectado una ampliación de la ciudad con un cierto programa. Hemos ido a visitar los campos llenos de manzanos en flor y de viñedos. Había senderos entre los campos. Hemos tratado de transformar estos senderos en calles. Fundamentalmente no hemos hecho otra cosa. Una vez creadas las calles, hemos viajado en torno a las montañas que rodean Bolzano, en donde hay muchos grupos de edificios llamados “Castelli (castillos)”, aunque no sean auténticos castillos. Están constituidos por diversos edificios que se integran formando una especie de área protegida con terreno cultivable alrededor. Esto no ha proporcionado el concepto. En Bolzano se puede ver todavía claramente cómo la ciudad se ha extendido con el paso del tiempo, hay zonas distintas construidas en los años cuarenta, cincuenta, sesenta, etc. cada una con un método diferente de proyectación, incluso con respecto a Holanda. Esto nos ha dado la oportunidad de proyectar una ampliación que reflejara con claridad su época, los años noventa. Es más que una moda, es Italia, es Bolzano.

En su trabajo presta una especial atención al contexto, pero en general añade un objetivo social a su programa ya complejo de por sí.

Frits Van Dongen: Sí, es cierto. Creo que tiene que ver con la cultura y también con el modo en que se comienza a hacer arquitectura. Personalmente he comenzado, después de los estudios, cuando he sido elegido para un proyecto en la parte meridional de Rotterdam. Era un barrio muy pobre y existía sólo un tipo de construcción social. En casos como éste, es necesario ir en profundidad, no sólo a nivel de las casas como unidades habitativas, sino también a nivel de entorno, para darle a la gente una vida mejor. Naturalmente no pienso que la arquitectura sea terapéutica, pero podemos darles mucho más a las personas de lo que tienen o de lo que puedan esperarse, y esto significa también que no se nos debe limitar en la proyectación de la casa, sino que es necesario ocuparse también de la del barrio, incluido todo el programa de desarrollo. Por tanto, en cada proyecto, el comitente o el cliente nos entrega un programa escrito, luego nosotros ejecutamos el proyecto y siempre sale un programa nuevo de algún modo y mejor que prevé satisfacer otras peticiones y esto hace que el proyecto sea realmente bonito. 

Entre sus muchos proyectos se cuentan algunos edificios dedicados a la música como el Heineken Music Hall de Ámsterdam, el Philharmonic Hall de Haarlem o el proyecto para el Conservatorio de Ámsterdam que se ha adjudicado recientemente. ¿Cuáles son los elementos fundamentales que ligan estos edificios dedicados a actividades musicales diversas?

Frits Van Dongen: Una de las características comunes a estos tres edificios es el tipo de encargo y las personas que están detrás de este tipo de encargo, es decir los usuarios, los músicos, los artistas, los actores y estos tienen una actitud completamente diferente con respecto a los clientes comerciales. Están implicados en el proceso creativo de lo que no es sólo un interesante proyecto artístico, sino también una relación personal, con una interacción artística y diferentes sensibilidades: encuentro que esta aproximación es muy estimulante. Cuando se trabaja en un teatro o en una sala de conciertos, su disposición natural es muy interesante, por un lado está el público que viene aquí a escuchar, a mirar y a disfrutar de un espectáculo concreto, después están los artistas o los actores que entran por el otro lado y estos dos componentes se encuentran en un espacio que es el escenario. Todos tienen su propio entorno; todos tienen sus servicios. En Haarlem hemos proyectado un recibidor para el público y otro para los artistas. Aunque no se encuentren en un único espacio, están conectados visualmente y por tanto es como compartir el mismo espacio. La gente toma una copa en su lado y puede ver a los artistas que acaban de admirar en el escenario. Pienso que es muy fascínate e interesante, por los diversos aspectos que hay que tener en cuenta.

En el conservatorio, usted ha estudiado un espacio más privado para los músicos. Hay un espacio público en la planta baja y uno más privado encima de éste.

Frits Van Dongen: Es cierto, el hecho es que el Conservatorio es un edificio muy singular. Ya hace 12 ó 13 años fui invitado a participar en un concurso para reproyectar esta institución que en aquella época comprendía dos conservatorios, uno para la música clásica y otro para la el jazz y la música pop. Uno estaba en Ámsterdam, de alto nivel y conocido en todo el mundo, el otro en Hilversum. Tenían que ser reunidos a causa de un plan gubernativo de recorte de los costes. Hacía falta por tanto, proyectar un edificio en el que estas dos entidades pudieran integrarse. Analizando los edificios existentes, resultó que lo que servía era lo que yo llamo un espacio en el que “tocar con ímpetu”, dónde la gente pudiera encontrarse. La comunicación es el tema recurrente del edificio. En lugar de crear un pasillo central hemos preferido un pasillo externo para facilitar las relaciones y la comunicación. Como edificio, el Conservatorio comunica con la ciudad y las personas se comunican entre sí. Cuando caminan a lo largo de los pasillos con las paredes constituidas por paneles de vidrio, pueden ver las aulas y las salas privadas. También hemos proyectado las escaleras de modo que no juntaran sólo una planta con la siguiente: están de hecho sobredimensionadas y pueden conectar 3 ó 4 plantas. Después de año y medio, el resultado es positivo; se pueden encontrar grupos musicales con músicos procedentes de formaciones diferentes, por ejemplo un músico pop y un músico de jazz que tocan juntos. Del punto de vista de los estudiantes esto es obviamente bastante normal pero intenta imaginarlo desde el punto de vista de los maestros, los enseñantes y los profesores. Es sorprendente: un profesor de música clásica y otro de jazz tienen una mentalidad muy diferente, sin embargo trabajan lado a lado. El Director está muy satisfecho y es un entusiasta del edificio, por tanto hemos hecho un buen trabajo. La gente habla siempre de sostenibilidad, y aquí tenemos un excelente ejemplo de sostenibilidad social, en el que grupos de personas distintas, con diversos orígenes, cultura u otro se reúnen y, al final, son capaces de interaccionar o de trabajar juntos.

Dice que hoy todos hablan de sostenibilidad de modo diversos y lo que usted acaba de describir constituye una aproximación, ¿cuál es su opinión personal sobre este complejo problema?

Frits Van Dongen: En realidad creo que el término sostenibilidad sea actualmente una moda. De mis clases y de lo que se puede ver en la existencia misma de Holanda, se deduce que todo tiene que ver con la sostenibilidad. Lo que Holanda es depende del trabajo hecho desarrollado con el agua y la tierra. Naturalmente también hay un componente artificial, pero pertenece a un comportamiento sustancialmente sostenible y creo que esto es lo más importante. Luego no se trata sólo de los materiales o de otro cosa, para mí también se trata de cultura, de la sociedad en general. Anteriormente he citado un ejemplo de sostenibilidad social y ahora déjeme decir alguna palabra sobre la sostenibilidad espacial. Es algo que he hecho siempre, ya desde que llegué a ser arquitecto. Sobredimensiono siempre un poco el espacio que tengo que crear. De este modo, la gente utilizará el espacio para cada tipo de actividad. Cuando era estudiante, las viejas escuelas eran fantásticas. Antes había cerca de unos cuarenta estudiantes en aulas de 4 ó 5 metros de altura, allí se podía hacer cualquier cosa, construir una casa, instalar laboratorios, etc. Éstas son para mí las cosas que más cuentan en materia de sostenibilidad, no sólo los materiales, no sólo la naturaleza.

¿Qué me dice de los materiales, cuál es su papel en su proceso creativo?

Frits Van Dongen: Para mí funciona como si primero estuvieran los materiales y después el contenido del edificio. Para mí son el edificio, el programa y el contenido que determinan el modo en que modelaré el edificio. Y esto determina los materiales. No existe personal técnico o ideas técnicas detrás de éste. Es sólo una cuestión de espacio, a veces es madera, a veces cemento y a veces vidrio. La elección de los materiales depende de la función del espacio y, en menor medida, de la forma del edificio.

Y ahora la última pregunta: ¿podría describir su arquitectura en una sola frase?

Frits Van Dongen: Creo que mi estilo de arquitectura es muy cautivante, muy racional y directo.



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