Entrevista

Fermín Vázquez, B720

16/11/2010

No encontramos en el estudio de Barcelona de Fermín Vázquez, fundador en 1997 de B720. He visto hoy aquí a muchos arquitectos y profesionales trabajando.
¿Puede decirnos cómo está organizado el estudio?


Fermín Vázquez: ¡Estoy encantado de escuchar que parecemos organizados! Temo ser una persona muy desorganizada. Éste es probablemente el motivo por el que ya desde el principio estaba obsesionado por la organización y por la profesionalidad. En cualquier caso, nos organizamos en grupos. Trabajamos en cuatro grupos, cada uno con un responsable. Tendemos a dar a cada grupo lo que llamamos una cartera de proyectos diversificada. No queremos realmente gente especializada. Para nosotros es importante que cada uno haga un poco de todo en lugar de concentrarse en proyectos similares. También es importante que cada uno siga un proyecto desde el principio hasta el final y que se implique en todas las fases del proceso. Tratamos, por tanto, de ser organizados pero no estoy seguro de cómo, y sí, lo logramos.

Basándose en su amplia de experiencia en arquitectura y habiendo conocido a muchísimos arquitectos comprometidos en campos y proyectos diferentes, ¿cuál cree que es el campo más representativo en el que trabaja su estudio?

Fermín Vázquez: Para ser sincero, preferiría que fuéramos considerados como especialistas en no ser especialistas en ningún campo específico. Lo que encontramos más interesante en nuestro trabajo es la posibilidad de aprender algo sobre el sector de actividad de algún otro. En un cierto modo, lo que encontramos más estimulante e interesante en un proyecto es el no haber hecho nunca antes nada parecido. Esto nos produce la sensación estar haciendo siempre algo por primera vez, como nuestro primer hospital, el primer aeropuerto... también es fascinante tener siempre que aprender de nuevo para entender cómo la gente hace cosas que nosotros no conocemos bien. Tratar de entender a fondo de qué se trata y de dar una respuesta arquitectónica. Especializarse sería por tanto problemático para nosotros y el no especializarse podría ser considerada nuestra especialidad.

Acaba de mencionar uno de sus proyectos más recientes, el aeropuerto de Lleida-Alguaire. Estoy seguro de que esta construcción en sí tendrá mucha visibilidad y que se convertirá en un punto de referencia para la ciudad. ¿Puede decirnos algo acerca de este proyecto?

Fermín Vázquez: Ha sido un proyecto muy interesante, que hemos realizado muy rápidamente. En cierto sentido ha sido una respuesta rápida. Lo que me gusta de este proyecto es su relación con el entorno circunstante, como contexto. En este caso es terreno agrícola. Los aeropuertos generalmente tienden a ser manufacturas, algo que tiene que ver con la aeronáutica; por ejemplo aviones o alas. En realidad las alas son una de las metáforas más populares y más usadas por los arquitectos cuando proyectan un aeropuerto. Sin embargo, nosotros queríamos relacionarnos con el territorio. Así, en lugar de alas o aviones, hemos usado como metáfora las alfombras voladoras, con la tierra que se levanta ella misma. En cierto modo es un proyecto modesto, que quiere mimetizarse en el entorno, mientras que aspira al mismo tiempo a convertirse en un punto de referencia, como le ha dicho, y naturalmente es importante para nosotros. En cualquier caso es una estructura de peso y su torre es especialmente agradable. Si se considera que el terreno circunstante es llano y agrícola. Así hemos elegido añadir una dimensión vertical al panorama, que se recorta contra el horizonte.

Hablando de edificios icónicos y de proyectos importantes, usted ha trabajado con muchos arquitectos y figura como socio en algunos proyectos icónicos como la Torre Agbar de Jean Nouvel o la Ciudad de la Justicia de David Chipperfield. ¿Puede hablarnos de este proceso y de cómo realiza algunos proyectos en colaboración con arquitectos extranjeros?

Fermín Vázquez: Hemos colaborado en muchos proyectos en los últimos años. ¡Por alguna razón que no comprendemos! Nos ha ocurrido que hemos participado en algunos proyectos muy icónicos en colaboración con colegas extranjeros muy conocidos de los cuales ahora somos amigos: las colaboraciones nos gustan a condición de que se satisfagan tres condiciones. Ante todo, queremos sentirnos implicados ya desde el principio y colaborar realmente con los demás arquitectos. En segundo lugar queremos trabajar como auténticos socios y ser corresponsable, no servir sólo de ayuda. Y, tercero, debemos encontrar un verdadero interés y placer en el proceso de modo que sintamos que somos realmente útiles. Todas nuestras pasadas experiencias como socios y corresponsables en algunos importantes proyectos en España han sido muy positivas y estimulantes.

¿En qué medida se implica en la elección de los materiales, de los colaboradores, de los contratistas y de los proveedores en estos proyectos en concreto?

Fermín Vázquez: Por lo general estamos muy interesados en controlar todo el proyecto, dentro de lo posible, y esto incluye materiales y aspectos de la construcción. En estos proyectos concretos hemos estado muy implicados. Sin embargo, no entramos mucho en el mérito de la elección de los contratistas, ya que esto depende predominantemente de los clientes. Sin embargo, tendemos a ayudar. Una de nuestras preocupaciones es lograr asegurarnos de que los constructores hayan entendido correctamente qué queremos hacer.

Volviendo a los proyectos exclusivamente vuestros y continuando con el tema de los materiales, uno de los recientes proyectos de su estudio es el Mestre Nicolau 19, un edificio para oficinas en Barcelona, en el que pienso que los materiales tienen un papel importante en términos de colores, estética y duración. ¿Puede decirnos algo sobre el modo en que los materiales son implicados en el proceso creativo?

Fermín Vázquez: Los materiales naturalmente son uno de los aspectos más importantes de cualquier edificio. De hecho, creo que la arquitectura representa precisamente la materialización de un período, de una cultura. Es, por tanto, esencial crear los materiales de los que están hechos los edificios. El proyecto Mestre Nicolau es interesante desde el punto de vista de los materiales pero también de los colores. Estábamos allí para ser implicados con los colores. Creo que los arquitectos siempre son muy cautos, a veces incluso no muy a su gusto, con los colores, al menos es así por mí. Nos han enseñado a hacer muchas cosas pero no a gestionar los colores. Así, nuestra búsqueda para el proyecto ha concernido predominantemente a lo que defino como la materialidad del color. Tengo que decir que estoy bastante satisfecho del resultado.

¿Qué puede decirme del edificio Indra Office, en el que la característica principal no es el color sino la red de acero inoxidable sobre la fachada?

Fermín Vázquez: Este proyecto ha sido interesante por un motivo diferente. Como bien ha dicho, es un proyecto sin colores. Aquí nuestra búsqueda se ha orientado de nuevo hacia algo sobre lo que los arquitectos contemporáneos son muy cautos, es decir, la decoración y los motivos decorativos. Los arquitectos modernos son muy cautos con respecto a lo que en arquitectura llamamos ornamento. Hemos tenido, por tanto, la oportunidad de trabajar en este proyecto y en la fachada muy funcional, proyectada científicamente para proteger el edificio de la radiación solar. El proyecto concernía al añadido de este refinado motivo decorativo, este motivo ornamental de red de acero inoxidable.

En el curso de los últimos diez años, Barcelona ha vivido un extraordinario desarrollo en términos de arquitectura y de urbanística en el que imagino que usted habrá desempeñado y continúe desempeñando un papel. ¿Cómo de importante considera que es su papel en esta transformación?

Fermín Vázquez: A veces pienso que los arquitectos se sienten responsables por algunos de las cosas que ocurren en su ciudad y esto también vale para nosotros. Pero para ser honestos, no creo que los arquitectos sean tan importantes. En cierto modo, sólo somos parte de un cuadro mucho más grande y de fuerzas mucho más poderosas que crean la ciudad. Es la sociedad la que hace la ciudad en la que vivimos. Como arquitectos, nosotros sólo somos las personas que están en medio. A veces la gente nos reprocha por algunos fracasos pero naturalmente no se nos puede reprochar por todo.

¿Cómo ve el próximo futuro para su estudio? ¿En qué proyectos querría trabajar y en cuál está trabajando actualmente?

Fermín Vázquez: El fututo inmediato es muy interesante para la arquitectura ya que hemos atravesado un período extraordinario, que podríamos incluso definir como excesivo, y ahora estamos entrando en un contexto totalmente diferente y esto influirá en lo que hagamos. Creo que esta es una reflexión muy interesante, que deberíamos hacer todos, sobre el tipo de construcción que realizamos y sobre el por qué la realizamos. En lo que respecta al estudio, hemos comenzado a trabajar en el extranjero y, después de muchos proyectos realizados aquí en colaboración con colegas extranjeros, ahora estamos tratando de ocuparnos proyectos fuera de nuestra ciudad. Este es nuestro próximo desafío y una nueva experiencia.

Hoy la sostenibilidad es un tema importante en muchos sectores como en la arquitectura, la creatividad, el diseño y la vida cotidiana. ¿Qué puede decirnos de su aproximación a la arquitectura sostenible?

Fermín Vázquez: Pienso que este es un tema realmente importante para la arquitectura actual. Al mismo tiempo pienso que es fuente de ansiedad para muchos ya que la sostenibilidad es una aspiración que tenemos que perseguir absolutamente. Sin embargo es un concepto del que es difícil estar seguros cuando se trabaja en un proyecto. En realidad hemos dado recientemente un paso en esta dirección en nuestro despacho. Hemos decidido examinar nuestros proyectos más importantes. Hemos seleccionado unos 15 edificios recientes y llevado a cabo un estudio profundo, de modo científico, para ver cuál es su comportamiento en términos de sostenibilidad. Fundamentalmente hemos valorado cuáles eran los resultados cuando no estábamos tan preocupados por la sostenibilidad. Hemos aprendido mucho de este autoexamen y ahora estamos mucho más preparados. Sin embargo, creo que todos nosotros, en general, necesitamos mucha ayuda por parte de la ciencia y debemos llevar a cabo muchas investigaciones para contar con una base más sólida desde la que partir cuando proyectamos edificios que deben ser sostenibles, para estar seguros de tomar las decisiones correctas.



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