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ANDREAS G. GJERTSEN / TYIN tegnestue ARCHITECTS

ANDREAS G. GJERTSEN / TYIN tegnestue ARCHITECTS
Andreas G. Gjertsen, co-founder of TYIN, talks about social sustainability trough their project in underdeveloped areas: architecture where everything serves a purpose, buildings that follow necessity.
Interview by Flores Zanchi

Considerando las obras que han realizado hasta ahora, da la impresión de que Tyin Tegnestue aplique un enfoque guiado por el concepto de arquitectura “tranquila” en lo referente a materiales y tecnología. ¿Podría ampliarnos esta noción?

Digo siempre que nuestra arquitectura es la reacción a una especie de inquietud. Cuando era estudiante trabajé en Noruega, donde se invertía una gran cantidad de tiempo, dinero y recursos en proyectos que al fin y al cabo no eran tan importantes en sentido amplio. Al irnos de Noruega pretendíamos alejarnos de lo conocido, de nuestro terreno cómodo. Cuando se trabaja en plena selva o entre chabolas no tienes elección, debes pensar de forma esencial y tus decisiones tienen que conllevar resultados aprovechables y necesarios de verdad. No consideramos la sostenibilidad en sí, sino que creemos que sea la decisión más obvia cuando tienes un presupuesto limitado. No queremos construir edificios para las clases acomodadas, queremos que a nuestros edificios pueda acceder un público más amplio.

Lo que acaba de decir introduce a la perfección la siguiente pregunta: hace poco les han adjudicado el Global Award for Sustainable Architecture, por lo tanto creo que usted sea la persona más indicada para explicarnos ¿qué significa hoy en día “sostenibilidad”?

Siempre menciono el significado original del término “sostener”, es decir, ser capaz de mantener un estado durante un largo periodo de tiempo. Considero que esto es realmente importante. Si construimos algo, invirtiendo en ello dinero y recursos, debe ser algo que sostenga la situación en la que nos encontramos durante un largo periodo de tiempo. Actualmente estamos dominados por la mentalidad del “desecho”. Se puede comprar una cosa y si no funciona se compra otra nueva. Como la misma pregunta insinúa, el problema principal con la palabra sostenibilidad es que se ha convertido en un término de moda, algo que se usa como una etiqueta. No podemos mezclar lo que llamamos “sostenibilidad publicitaria” con la auténtica sostenibilidad arquitectónica.
Para nosotros la sostenibilidad tiene mucho que ver con los cambios sociales y con el proyecto concreto, porque debe conectarse con los sueños y la visión de la gente, y su situación local. No es mi idea lo que es importante, ni la de los estudiantes con los que trabajamos, lo que cuenta es la impresión de la gente que utiliza el lugar. Preferimos usar el término “sostenibilidad social” más que sostenibilidad técnica o energética.


Ha hablado de sostenibilidad social y considero que su último proyecto para la Klong Toe Community constituya un ejemplo importante en este sentido. ¿Podría hablarnos de este proyecto? ¿Cómo surgió y qué soluciones se han propuesto para este barrio degradado de Bangkok?

Antes de empezar este proyecto ya habíamos realizado otro en Bangkok, la biblioteca del antiguo mercado. Nuestra persona de contacto, la arquitecta tailandesa Kasama Yamtree, había trabajado en Klong Toe durante bastante tiempo. Sus propios compañeros la habían prevenido que no se acercara a aquella zona porque no era segura y no se podía llevar a cabo nada que fuera sostenible a nivel social. La ventaja para nosotros ha consistido precisamente en contar con este arquitecto local y con un grupo de estudiantes alemanes que de verdad deseaban hacer algo en aquel barrio de chabolas. Conseguimos de alguna forma unir estas dos redes y pudimos llevar a cabo una gran cantidad de trabajo en un breve espacio de tiempo.
La parte interesante es que cuando vinimos aquí todos juntos no tuvimos mucho tiempo para definir todos los aspectos del proyecto. Decidimos concentrarnos en la realización de algo que fuera utilizable, intentando estructurar este campo de juego de manera que no dejara fuera la problemática que caracteriza la zona. En este barrio la droga y violencia están muy difundidas y la agresividad es un problema social esencial. Por eso queríamos crear espacios relajados en los que poder conversar, encontrarse y estudiar. Creo que en Tailandia el sentido de espacio público no forma parte de la mentalidad de la gente, quizás porque el gobierno no realiza grandes esfuerzos para construir espacios públicos. Nuestro deseo era realmente crear un lugar en el que la gente pudiera encontrarse y relacionarse socialmente, sin propósitos prácticos ni comerciales.

¿Cree que existe una estética de la arquitectura “de presupuesto reducido”? En calidad de arquitecto, ¿su misión consiste en hallar soluciones agradables a los problemas sociales?

Hemos pensado mucho en esto. Creo que la típica arrogancia occidental considera siempre que la cultura, el arte y la estética están reservadas sólo a las élites. Si se posee bastante dinero se pueden comprar arte, arquitectura y casas hermosas. En nuestra concepción, la estética no forma parte necesariamente de la realización de proyectos sostenibles, ya que creemos en proyectos que ayuden a las personas a interactuar socialmente. Esperamos llegar a una especie de estética universal capaz de hacer que los proyectos sean más fáciles para la gente que vive en la zona. Por ejemplo el proyecto de la Klong Toe Community ha sido publicado en portada en revistas tailandesas muy conocidas. De repente se ha convertido para ellos en un instrumento para dirigirse al gobierno y poder decir “contamos con recursos, estamos aquí y formamos parte de la sociedad”. Hemos de utilizar nuevos modos si queremos que esto progrese de forma positiva.


 

Uno de sus últimos proyectos es un cobertizo para botes, rasgo distintivo histórico de las regiones costeras noruegas, situado en Aure Kommune. Teniendo en cuenta los materiales y métodos de construcción, ¿cree que se ha alcanzado el objetivo de mantener la tradición histórica y cultural del edificio?

Tanto a mi socio Yashar Hanstad como a mí nos fascina la arquitectura autóctona, las construcciones erigidas hace cientos de años. El cobertizo para botes es un ejemplo de algo que está dentro de nosotros mismos, estamos acostumbrados a ver este modelo de arquitectura costera, perfectamente congruente con el clima. Tenemos muchos kilómetros de costa y los edificios van cambiando de forma gradual a lo largo del litoral: en el norte los cobertizos para botes siguen un modelo específico mientras que en el sur son distintos. Algunos están construidos con bases de madera, otros tienen cimientos de piedra. Es algo que se percibe realmente, este tipo de desarrollo arquitectónico en la costa. Para nosotros se ha tratado únicamente de traspasar la idea utilizando la estética local y añadiéndole una característica nueva.


Usted trabaja tanto en Noruega como en zonas del mundo en vías de desarrollo. ¿Cuál es la conexión entre ambos mundos en su trabajo?

No diferenciamos la forma de trabajar aquí y allí. Intentamos prestar atención a quién está destinado el espacio. Lo importante es tener en cuenta sus sueños y sus pensamientos en lo relacionado con dicho espacio. Considero que nuestra labor consiste en trasladar sus ideas al mundo real.
Aunque hoy en día Noruega es un país muy rico, con un gobierno que funciona y una economía de lo más próspera, en los años 50 éramos el país más pobre de Europa, y creo que es algo que permanece en nuestra cultura. Somos muy rigurosos, queremos hacer las cosas de forma sencilla y pragmática, sin una sensibilidad exacerbada por lo que hacemos. Y esto se adapta bien a lo que pensamos del desarrollo, que no debe ser necesariamente deslumbrante para ser bueno y de calidad. La precisión para nosotros es importante no por el simple gusto de ser precisos sino por añadir valor a lo que hacemos.

¿En qué proyecto está trabajando actualmente?

En este momento estamos trabajando en varios proyectos. Hace poco hemos terminado las oficinas administrativas de una fábrica de canela en Sumatra, y en Noruega estamos evaluando algunas comisiones.
El cliente deseaba construir esta fábrica y yo pensaba que había previsto varios miles de metros cuadrados. En cambio, hemos trabajado con un total de seiscientos metros cuadrados destinados a las funciones básicas, como oficinas, algunas salas, cocina y laboratorio. Se parece bastante al proyecto que hicimos para la Klong Toe Community, sólo que a mayor escala. También hemos usado mucha madera de canela para el proyecto y creemos que esto haya sido uno de los factores de su éxito, ya que así hemos utilizado los residuos de la producción de la canela.


Fotos: Pasi Aalto

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